Quienes tengan más de 80 años la recuerdan como la “30 sin nombre”, ya que así se conocía a principios del siglo pasado lo que hoy es Avenida Galicia.
Empezó siendo un terraplén por donde sólo circulaba el tranvía, el medio de transporte público utilizado en aquella época. El tranvía llegaba a la intersección de Aristóbulo del Valle y la “30 sin nombre” donde había una posta de recambio. Luego el tranvía subía al terraplén y llegaba hasta casi General Paz, por el trayecto que hoy es la avenida que todos conocemos.
Con el paso de los años el movimiento urbanístico en la zona comenzó a crecer lentamente y los primeros pobladores del lugar empezaron a dedicarse al cultivo de frutas y verduras. De cada manzana, al menos dos tercios eran destinados a la producción hortícola.
Fue ese crecimiento del sector de la ciudad que impulsó el traslado de la escuela Stephenson que estaba ubicada inicialmente en Barrio María Selva. Eso empujó aún más ese desarrollo.
Fue la expansión de la ciudad hacia el norte lo que trajo, a través del tiempo, la llegada de las obras de asfaltado y la construcción del cantero central.
Teniendo en cuenta el crecimiento y el desarrollo que ha tenido la ciudad hacia el norte, la Avenida Galicia está prácticamente en el centro geográfico de la ciudad de Santa Fe. Une dos de las avenidas más importantes y transitadas como Gral. Paz y Aristóbulo del Valle. Son unas 15 cuadras y la recorre, parcialmente, una sola línea de colectivos: la 4.
En su extremo oeste, Galicia tiene una rotonda que une tres vías relevantes de Santa Fe: Galicia, Aristóbulo del Valle y Estanislao Zeballos.
Es una arteria importante no sólo por la cantidad de viviendas y edificios, sino desde un punto de vista comercial e institucional. A lo largo de la avenida hay cientos de comercios y empresas de diferentes rubros e instituciones destacadas como el Centro Gallego, la escuela Stephenson, el Centro de Educación Física Nº 29 y entidades bancarias.
Durante muchos años, el “Poli” -como se lo denomina al CEF Nº 29- fue escenario de un histórico festival folklórico que se desarrolló en la ciudad: el Festival del Agua y el Canto, que congregaba multitudes durante el fin de semana en el que se desarrollaba el espectáculo. Asimismo, son muy recordados los “bailes” que se realizaban los sábados en el Centro Gallego. En esos tiempos, en los que los boliches no existían, el lugar para encontrarse con amigos, poder disfrutar de un show musical en vivo y bailar, eran los clubes barriales.
La expansión de la ciudad de Santa Fe hacia el norte no sólo que no se detuvo, sino por el contrario, ese proceso se sigue incrementando hasta la actualidad. Pero ese crecimiento del sector de la ciudad no fue acompañado por el aporte de infraestructura o modernización por parte del Estado.
En diálogo con Aire Digital, tanto vecinos, como comerciantes y referentes de las instituciones de la avenida coinciden en la sensación de abandono, descuido y desaprochamiento de la potencialidad.
En muchos tramos de la arteria, la carpeta asfáltica evidencia la falta de inversión y mantenimiento: baches, levantamiento de la carpeta asfáltica y los cordones de veredas rotos.
Los espacios verdes también muestran el descuido al que está condenada, hasta ahora, esa histórica avenida. Los pocos bancos que permanecen están destruidos, las casi inexistentes garitas para esperar el colectivo también están abandonadas y las pequeñas plazoletas que hay están sucias e inutilizables. Otro de los puntos críticos, es la falta de iluminación.
Además, en las intersecciones con las calles Mitre y Sarmiento, todavía las lluvias siguen dejando sus consecuencias. “Cada vez que llueve, esas esquinas se inundan. Es increíble que todavía pasen esas cosas”, lamentan los vecinos.
El cantero central también da muestras del abandono y del olvido por parte del Estado. Las veredas están, en muchos tramos, destrozadas, las raíces de las especies arbóreas también generan problemas y el espacio para realizar caminatas o paseos es escaso.
Modernización y revalorización
En los últimos años se elaboraron iniciativas que proponían intervenciones en la avenida Galicia que buscaban encarar el desarrollo, la modernización y la revalorización de ese sector. Sin embargo, ante la falta de consensos y diferencias en las “agendas” de los Ejecutivos y la falta de coordinación con el Poder Legislativo local, esos proyectos no prosperaron.
En el presupuesto municipal se contempló inversiones para la puesta en valor de la arteria. Además, hay dos iniciativas presentadas por ediles para su estudio, análisis y debate.
Se trata de un proyecto que ya fue presentado por el concejal del PJ, Juan José Saleme y otro que será ingresado por los concejales del FPCyS, Leandro González –además, presidente del cuerpo legislativo- y Lucas Simoniello.
Ambas propuestas impulsan el cambio de denominación: pasaría de llamarse avenida a Bulevar Galicia. No se trata sólo de un cambio de nombre, sino un cambio simbólico que se concrete en el desarrollo de ese sector de Santa Fe.
Según pudo saber Aire Digital, los proyectos son muy similares y existe un consenso generalizado en todo el arco político santafesino en la necesidad de dotar a ese importante sector de la ciudad de obras y herramientas que favorezcan su crecimiento y la explotación y aprovechamiento de su potencialidad.
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