domingo 7 de junio de 2020
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Cómo reaccionarán las economías del delito dormidas con la cuarentena

La inseguridad quedó en un segundo plano con la pandemia, pero desde el gobierno están atentos a posibles incidentes organizados. Se creó un área especial para monitorear en las redes sociales la instigación a los saqueos. El mes crítico será mayo porque al pico de contagios se sumará la debacle económica.

La economía del delito está casi totalmente paralizada desde que comenzó la cuarentena el 19 de marzo pasado. ¿A quién robar si las calles están vacías, desoladas de víctimas y de victimarios? El coronavirus rompió cualquier planificación posible desde el Estado. Quebró en mil pedazos el orden de prioridades que estaban vigentes hace sólo tres semanas atrás. La inseguridad que era el problema más grave que enfrentaba la gestión de Omar Perotti quedó en un segundo plano por ahora.

Y la policía, que desde hace décadas estuvo en el centro de las sospechas por su connivencia con el delito, hoy aparece en este escenario con un perfil nuevo, renovada y redimida, luego de involucrarse en esta crisis, como un brazo fundamental del Estado para controlar el cumplimiento de la cuarentena.

En este periodo de aislamiento la policía quedó absorbida por una única misión que era la de hacer que se cumpla la cuarentena y perseguir a aquellos que violan el aislamiento obligatorio.

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Desde el 19 de marzo al 4 de abril las fuerzas de seguridad provinciales llevaron adelante 23.350 intervenciones en toda la provincia, en las que aprehendieron a 8.693 personas por violar la cuarentena obligatoria.

No se denunciaron excesos en el uso de la fuerza, un peligro latente en estas situaciones de colapso, aunque la crisis recién empieza, transita el primer capítulo de una trama cuyo final es impredecible.

Lo que se quiere impedir, como ocurrió durante los desbordes sociales de 2014 en Rosario, es que en la calle se mezcle todo: demandas sociales y delito.

El ministro de Seguridad Marcelo Sain cree que es una oportunidad para que los policías recarguen su autoestima y que se muestran útiles frente a la sociedad. Por ahora, la mirada de las fuerzas de seguridad está puesta en esa misión básica de control en las calles.

Lo que preocupa es la etapa que devendrá tras el fin de la cuarentena. Cuando las carencias y demandas sociales queden expuestas en la calle, el lugar donde las tensiones se hacen visibles, sobre todo en Rosario y Santa Fe.

El problema de la crisis de seguridad que acuciaba antes de la pandemia de coronavirus no desapareció, sino que está adormecida por este contexto particular de ciudades fantasmagóricas.

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Lo que se quiere impedir, como ocurrió durante los desbordes sociales de 2014 en Rosario, es que en la calle se mezcle todo: demandas sociales y delito. Dirigentes del Frente para la Victoria adjudicaron por esos días que detrás de los saqueos a los supermercados chinos estaban eslabones del narcotráfico.

Germán Montenegro, secretario de Seguridad de Santa Fe, señaló a Aire Digital que “se conformó un grupo de trabajo en la Agencia de Investigación Criminal para poder anticiparse a situaciones de intentos de saqueos”.

Se realizan monitoreos en las redes sociales y están en contacto permanente con los supermercadistas, un rubro que está preocupado y muy susceptible a los rumores. “Hubo dos casos en los que se intervino y hubo detenidos que fueron en Rafaela y Santo Tomé, y estamos siguiendo el tema muy de cerca en las dos principales ciudades como Rosario y Santa Fe”, apuntó el funcionario.

El gobernador Omar Perotti dejó entrever el viernes pasado que la emisión de cuasimonedas es una “alternativa interesante”, si no hay una ayuda más robusta de la Nación.

El intendente de Rosario Pablo Javkin está preocupado por lo que pasará el día después de que se levanten las restricciones. Va a haber una explosión de demandas. Y la calle volverá a ser el territorio de tensión, tanto a nivel social, derivado de la agudización de la crisis económica post pandemia, como delictivo. La economía ilícita volverá a moverse.

Aunque no hay situaciones comparables con la paralización abrupta de la economía formal, como sucedió con la instauración de la cuarentena obligatoria, el único espejo cercano es la crisis de 2001. Los especialistas prevén que el pico de contagios será en la segunda semana de mayo.

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Ese mes será el más crítico porque se hará más palpable la debacle económica, tanto a nivel privado como público. Si en ese clima se reactivan los problemas de inseguridad la situación sumará otra punto de conflicto.

El gobernador Omar Perotti dejó entrever el viernes pasado que la emisión de cuasimonedas es una “alternativa interesante”, si no hay una ayuda más robusta de la Nación, que tiene entre las prioridades más cercanas al conurbano bonaerense y a Capital Federal.

Según datos oficiales, en marzo no sólo hubo una baja de la recaudación provincial sino también de la coparticipación nacional. Santa Fe recibió en ese concepto 10.606 millones de pesos, 2.293 más que en 2019, pero a valores reales, con la inflación, fue del 11,18 por ciento menos.

Los recursos provinciales cayeron en marzo un 12,5 por ciento. El mes pasado se recaudaron 6.926 millones de pesos. Ingresos Brutos, que es el tributo que más aporta al fisco, tuvo una caída del 9,1 por ciento en términos reales.

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