El gobierno de la provincia de Santa Fe, a través de la Dirección Provincial del Programa Alimentario, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, contabiliza un total de 761 comedores y merenderos barriales que son asistidos a través del programa Institucional.
Del total, 280 se ubican en la ciudad de Santa Fe, 454 en Rosario y el resto se reparte en ciudades más pequeñas como Villa Constitución, V. G. Gálvez, Rincón, Laguna Paiva, Monte Vera, Gálvez, entre otras. La asistencia a los comedores barriales y comunitarios demanda una inversión de 94.769.429 de pesos mensuales. En promedio, cada comedor o merendero recibe la suma de 124.532 pesos. Si se tiene en cuenta que a cada lugar acuden un promedio de 400 personas por semana, el costo de las raciones de comida oscilan los 80 pesos, un poco más o menos.
Desde la Dirección Provincial del Programa Alimentario reconocen que la inflación es uno de los factores que afectan la asistencia alimentaria y se trabaja constantemente para dar solución a las necesidades de los comedores comunitarios. La inflación de marzo escaló al 6,7%, el registro más alto para un solo mes desde la salida de la convertibilidad. El rubro alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo un salto de 7,2% en marzo y más del 20.9% desde el arranque del año, en tanto que acumula un 59,7% desde marzo del 2021.
Desde la Dirección del Programa Alimentario admiten que la pandemia obligó a potenciar los espacios que ya existían y generó otros. Mucha gente que se sostenía a través de la economía informal a través de changas para acceder a un plato de comida se encontró con problemas para acceder a los alimentos. “En esa instancia aumentó la cantidad y el número de instituciones que se dedicaban a este tipo de trabajo”, confirman desde el área.
A medida que se fueron flexibilizando las actividades de la mano de la situación sanitaria, la asistencia continuó con las entidades que contaban con mayor experiencia y arraigo. “Algunos de los espacios que surgieron siguen trabajando, porque se volvió necesario y es una cuestión notoria, que no se ha podido quizás recuperar todo lo que uno quisiera, el proceso económico”, admitieron desde la Dirección del Programa Alimentario
La aceleración del proceso inflacionario de los últimos tres meses afectó el presupuesto que se otorga a los comedores y merenderos adheridos a los programas, ya que estos se vinculan con los análisis de los presupuestos que se elaboran a nivel nacional.
“La dinámica que empezó a haber sobre finales de febrero y marzo afectó el presupuesto original del programa”, confirmaron fuentes de la Dirección del Programa Alimentario. Al mismo tiempo, admiten que nunca se termina de cubrir el total de la demanda alimentaria de las instituciones.
El área trabaja para establecer un criterio ágil de precios con los proveedores adheridos al programa por trimestre, para que las instituciones puedan comprar alimentos y cubrir a la población. “Las demandas y reclamas nos llegan en torno a esto, pero estamos trabajando para ver cómo lo solucionamos”, afirman.
El Ministerio de Desarrollo de Santa Fe cuenta con dos programas en términos de política alimentaria. Uno es la tarjeta Institucional, a través del cual los comedores comunitarios, y merenderos barriales se trabaja con base en los listados que las organizaciones de base elaboran para determinar el monto de dinero que se destinará.
La otra alternativa con la que se asiste a los espacios comunitarios es el Prosonu (Programa Social Nutricional) cuenta con la misma base que el Institucional, pero está orientado a la población infantil basándose en el relevamiento que hace cada municipio o comuna.



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