El balneario de Laguna Paiva está seco y el humedal parece un desierto por la histórica bajante en la cuenca del río Paraná y la falta de precipitaciones en toda la región. En la laguna sólo queda un charco de lodo en el que todavía hay algunas especies de aves.
En el móvil de AIRE, Ignacio Laurenti contó que el lecho de la laguna, un humedal que disfruta toda la gente de la zona, quedó resquebrajado y árido.
Esta es la realidad de los ríos y lagunas en toda la provincia producto de la bajante que viene muy pronunciada hace dos años y que tiene estas consecuencias.
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En abril del 2018, la laguna también estuvo muy afectada por la sequía pero conservó un caudal importante de agua, a diferencia de este verano en el que prácticamente se "evaporó".
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Un paisaje similar en Santo Tomé: la laguna Bedetti también se secó por la bajante
Lejos quedaron los días en los que se observaba agua sobre el lecho de la laguna Juan de Garay. Hoy solo se puede ver tierra seca y quebradiza. En Santo Tomé, la laguna –a la que casi todos los santotomesinos siguen llamando por su nombre anterior, Bedetti– se secó.
Alimentada por el cauce del río Salado, la laguna Juan de Garay hoy luce seca como consecuencia de la bajante en las cuencas de los ríos Salado y Paraná y la falta de lluvias.
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