jueves 20 de enero de 2022
Santa Fe Bajante | Río Paraná | Ciudad de Santa Fe

Advierten que esta bajante del río Paraná en enero es "anómala" y más grave que la del 2020 y 2019

El geólogo Carlos Ramonell (UNL) indicó que los bajos niveles que se están registrando son inferiores a los que se midieron en enero de los últimos dos años. "Son realmente una anomalía", aseguró y comparó esta bajante con la de 1944 en Santa Fe.

Entender, explicar, comparar. El geólogo y doctor en Ciencias Naturales Carlos Ramonell, de la Facultad de Ingeniería y Ciencias del Agua (FICH) de la Univesidad Nacional del Litoral (UNL), le sigue el pulso al río Paraná desde hace años y es uno de los mayores expertos del país en geomorfología fluvial. Vive con intensidad todo el proceso de bajante extraordinaria del Paraná y una entrevista con AIRE, se detiene en varios puntos que le parecen relevantes para analizar mejor lo que pasa y no deja de sorprender: Los valores tan bajos que tenemos en la parte argentina del río Paraná para enero no tienen que ver con los valores también bajos que tuvimos en enero de 2020 y en enero de 2021, porque son más bajos inclusive. Son realmente una verdadera anomalía”, advirtió.

El décimo río más grande del mundo en cuanto a su caudal volvió a mostrarse raquítico y no parecen buenos los pronósticos para las próximas semanas o incluso meses. “Esta bajante, en extensión temporal, está remedando a la más prolongada desde que hay registros, que fue la de 1944 y que duró tres años y medio. La actual comenzó en agosto de 2019 y vamos probablemente a tener un primer semestre de 2022 deficitario en cuanto a agua”, subrayó el experto.

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- ¿Cuál es la situación actual del Paraná?

- La altura del río depende de las lluvias que ocurren en la zona más importante como productora de agua, que está al norte de la cuenca, al sur de Brasilia, y en el nordeste brasileño. Sabemos que hubo buenas lluvias en octubre y eso hizo que en noviembre los niveles transitoriamente se elevaran, pero ya en noviembre las lluvias en la alta cuenca volvieron a ser deficitarias según informó el Instituto Nacional del Agua (INA), comparado al promedio de los últimos 60 años. Eso ocasionó la baja que se mantiene hasta ahora.

- ¿Qué se puede esperar para las próximas semanas o meses?

- No sabemos aún el acumulado de lluvias de diciembre, pero por lo que se ve, ha continuado una tendencia deficitaria. El máximo normal que el Paraná tiene en su tramo medio e inferior, que ocurre entre febrero y marzo, seguramente va a estar muy disminuido y más cerca de los niveles de 2020 que de 2021. En estos dos últimos años hubo un repunte estacional con máximos en febrero en el Paraná medio, pero en 2020 estuvo entre 20 y 70 centímetros por debajo de los niveles que tuvimos en febrero de 2021. Esa es la situación en cuanto a niveles.

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En el Puerto de Santa Fe, este martes 4 de enero el río midió -0,15 metros.

En el Puerto de Santa Fe, este martes 4 de enero el río midió -0,15 metros.

- ¿Incide el sistema de represas en la altura del río?

- Durante el segundo semestre de 2021 vimos un hecho inédito en este enorme sistema fluvial, cuando después del mínimo de agosto 2021 tuvimos una recuperación hacia fines de octubre. El hecho inédito fue que el sistema de presas grandes, como las de Itaipú, Yacyretá y otras ubicadas en Brasil, empezaron a almacenar y regular los caudales del Paraná, y los niveles mínimos que tuvimos en Argentina en ese tiempo fueron inferiores por esta razón, por el almacenamiento que hicieron las presas. Esto es inédito: recordemos que, en el período seco de mediados del siglo XX, desde 1930 hasta 1970, todavía no estaban construidas las grandes presas que regulan los caudales del río. Una vez construidas las presas -en los ’70- coincidió con una época húmeda. Por primera vez están las presas enfrentando una situación de bajante que entra en su tercer año, porque empezó en agosto de 2019, y están disminuyendo los niveles mínimos por la retención de caudal.

- Usted menciona como otro aspecto importante el aporte de sedimentos del Bermejo…

- A partir de diciembre se empezó a notar un cambio en la coloración del agua vinculado con los aportes de sedimentos de los Andes, que llegan al sistema a través del Bermejo. Por tercera vez consecutiva esta enorme cantidad de sedimentos ingresa al sistema del Paraná y se encuentra con un déficit de aguas. Empiezan a transitar, desde diciembre hasta mayo o junio, la parte más gruesa de los 90 millones de toneladas promedio de sedimentos finos que le dan la coloración al agua y viajan a través del sistema hacia el Río de la Plata. Estos sedimentos empiezan a colmatar los cauces por las bajas velocidades que se registran en los cauces secundarios, pero además porque son atrapados permanentemente por las plantas hidrófitas como los cataizales y los canutillos, que retienen a los sedimentos en sus estructuras al generar un campo de velocidades nulo.

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El impacto de la bajante en el tramo del río Paraná que pasa por Rosario también es notable.

El impacto de la bajante en el tramo del río Paraná que pasa por Rosario también es notable.

- ¿Cómo impacta esto en el paisaje?

- Vamos a tener un factor asociado a esto y es que va a continuar el cierre progresivo de una gran cantidad de cauces secundarios cercanos al cauce principal. Esto es otro efecto esperable, el cierre que ya se venía experimentando a través del tiempo de los brazos secundarios se va a profundizar, todo el sistema de brazos secundarios conectados con el cauce principal va a angostarse cada vez más, por el atrape de sedimentos finos. Esto es diferente a lo que pasa en cauces secundarios alejados del cauce principal, que casi no reciben sedimentos finos y que van a permanecer como vías abiertas para que, cuando se restituyan los caudales normales, el agua tienda a entrar más fácilmente y a circular por esos cauces sin tendencia al cegamiento.

- ¿Cómo se están comportando los caudales?

- Todavía están circulando por el sistema en el tramo medio e inferior del Paraná, de Corrientes hacia el sur, caudales en el orden de los 8 mil metros cúbicos por segundo, y en descenso. Esto se equipara a los mínimos que tuvimos en 2021 y 2020, pero así y todo es el doble del caudal registrado en noviembre de 1944 cuando hubo 4 mil metros cúbicos por segundo. Hay que tener en cuenta que el promedio de caudal del Paraná de últimos 120 años está en el orden de los 17 mil metros cúbicos por segundo.

- Estamos transitando un verano atípico…

- Los valores tan bajos que tenemos en la parte argentina del Paraná para este mes de enero no tienen que ver con los valores también bajos que tuvimos en enero de 2020 y en enero de 2021, porque son más bajos inclusive. Son realmente una verdadera anomalía considerando que, en la vastísima red de cauces secundarios del sistema, solamente tiene agua entre el 10 y el 20 por ciento. El sistema está desconectado.