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Suicidios: el modelo preventivo de Tandil que busca combatir una epidemia

Los altos índices de suicidios llevaron al gobierno de Tandil a elaborar una política pública basada en la prevención. Cómo se aplica la estrategia local que incluye a todos los actores de la sociedad.

El suicidio es uno de los problemas más importantes que tiene hoy la salud pública por las altas tasas de conducta suicida que hay a nivel nacional y en todo el continente americano”, sostiene en diálogo con AIRE, Luciano Grasso, psicólogo y vicepresidente del sistema integrado de salud pública de Tandil.

SUICIDIOS-Luciano Grasso
Luciano Grasso estuvo en Santa Fe tras ser convocado por la Defensoría del Pueblo local para brindar un seminario.

Luciano Grasso estuvo en Santa Fe tras ser convocado por la Defensoría del Pueblo local para brindar un seminario.

El especialista estuvo en Santa Fe tras ser convocado por la Defensoría del Pueblo local para brindar el seminario “Hablemos de suicidio. Pensando en la construcción colectiva de una política pública para la prevención de las conductas suicidas”.

Grasso recalcó que los gobiernos tienen la responsabilidad de contar con un análisis situacional sobre la problemática del suicidio en su territorio para elaborar estrategias integrales de prevención del suicidio. Se trata de una labor que se recomienda a nivel internacional y se prevé a través de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio Nº 27.130.

Estas estrategias se tienen que diagramar de manera mancomunada, en red, y con un fuerte anclaje territorial y local.

La estrategia de prevención que elaboró y aplica Tandil

La localidad de Tandil aplica a partir del 2022 un modelo de prevención del suicidio, ya que las estadísticas de los intentos de suicidios que se habían registrado en esa localidad entre el 2016 y 2021 pusieron en alerta a la comunidad. Esto fue el puntapié inicial para poner en marcha una política pública de prevención amplia en la que hoy intervienen todos los actores.

“A partir de un análisis situacional y del informe epidemiológico que mostró tasas de suicidios altas en conjunto con el aumento de ingresos en las guardias por intentos de suicidios e internaciones se elaboró una normativa local”, enumeró el especialista.

En este caso, se creó una mesa intersectorial para desarrollar una estrategia local con capacitaciones que involucran a todos los actores de la sociedad, desde autoridades del Poder Judicial, el gobierno local, medios de comunicación, la participación de los diferentes credos, colegios de profesionales relacionados con la salud mental. También participan el sector educativo y fuerzas de seguridad.

En todos los ámbitos se instruye sobre los factores de riesgo y las señales de emergencia que se tienen que tener en cuenta.Partimos de la base que el suicidio es prevenible, uniendo fuerzas, acciones, estrategias entre las fuerzas vivas de la comunidad con un sistema de salud que tiene la máxima responsabilidad”, recalcó Grasso.

En el caso puntual de Tandil, en el primer trimestre de 2022 el Sistema Integrado de Salud Pública del Municipio realizó un análisis integral para el período comprendido entre el 2016 y el 2021. El estudio arrojó que los intentos de suicidio ingresados a la guardia del Hospital "Ramón Santamarina" habían aumentado sostenidamente.

“La implementación del programa es reciente”, aclara Grasso. Por otro lado, recalca que la tasa de suicidios o intentos no debe ser el único elemento a observar al momento de desarrollar una estrategia de prevención.

“Todos podemos ser potencialmente agentes preventores del suicidio, no se necesita ser profesional de la salud mental”, dice Grasso sobre a la posibilidad de intervenir en situaciones que llamen la atención. "Desde un docente hasta un kiosquero, cualquier persona con su actividad cotidiana puede ayudar".

El suicidio es prevenible y atraviesa a todas las edades

“En Argentina la tasa de suicidios ronda entre 7.3 y 8.1 muertes cada 100 mil habitantes”, sostuvo el especialista. Los datos corresponden al 2019, en términos comparativos. Por supuesto que hay países de la región que están más complicados, Uruguay registra 18 suicidios cada 100 mil habitantes, más del doble que Argentina.

Grasso recalcó que tampoco hay que aferrarse a ese número si se entiende que “podemos estar un poco mejor o peor, el problema existe”.

“Cada intento y suicidio es una vida perdida, sobre todo teniendo en cuenta que es prevenible. Es fundamental desarrollar estrategias más allá del número que sirve para analizar y contar con una sala de situación, pero lo más importante es tener en cuenta las acciones a desarrollar”, enumeró el entrevistado.

Las conductas suicidas involucran a todas las edades. "No podemos quedarnos con los grupos que están en los picos que son los adolescentes y jóvenes y adultos mayores. No podemos menospreciar la posibilidad de que alguien que no forme parte pueda tener una conducta suicida y por supuesto existe”, afirma el entrevistado.

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La tasa argentina de mortalidad por suicidio fue de 7,3 por cada 100.000 habitantes en el 2019. No sufrió variaciones significativas en relación con años anteriores.

La tasa argentina de mortalidad por suicidio fue de 7,3 por cada 100.000 habitantes en el 2019. No sufrió variaciones significativas en relación con años anteriores.

Los adolescentes-jóvenes y los adultos mayores son los grupos poblacionales en donde se observan los factores de riesgo y los picos de tendencia. Por distintas razones relacionadas con el etapa del ciclo vital que atraviesan.

En el caso de los jóvenes se encuentran en una etapa de cambios o de cierre y en un período de la vida que es la adolescencia y el paso a la vida adulta. “Hay un duelo que hacer allí y algo del orden de lo desconocido que tiene que ver con la consolidación del desarrollo de sí mismo, el cambio de la identidad”, enumeró.

Al respecto, Grasso sostiene que existen andamiajes para acompañar ese proceso, que muchas veces son fallidos, como el rol de los adultos y de las instituciones. Las aspiraciones sobre el exitismo y las expectativas que existen en torno a contar con un horizonte en un contexto que no acompaña son condicionantes que aumentan los riesgos.

Por otro lado están los adultos mayores, que transitan esta última etapa de la vida en una sociedad que los invisibiliza, los infantiliza y que brinda pocas probabilidades de desarrollo y proyección. A esto se debe agregar la activa pérdida de amistades y vínculos que tienen por la etapa de la vida que viven. “Estar en soledad hace que se incremente el factor de riesgo”, advierte.

En cuanto a las regiones, hay provincias del país que reflejan tasas importantes como ser Tierra del Fuego, Santa Cruz, Catamarca y Jujuy. Dejando de lado las cifras, Grasso aclara que esta tendencia es multicausal y multidimensional. “No podemos decir que una provincia tiene una tasa muy alta por una razón, hay distintos tipos de variables”, afirma.

En este escenario destaca el avance de acciones concretas, que se hacen de forma aislada y no tienen el alcance que se requiere para prevenir conductas que llevan a la persona a quitarse la vida.

Además, entran en juego los factores de riesgo sociodemográficos, como pueden ser las zonas inhóspitas que aumentan las tendencias suicidas.

Por ejemplo, una persona que por cuestiones laborales se traslada al sur, lejos de su lugar de origen, y sus vínculos, esto relacionado con conductas de consumo problemático de alcohol, aumentan los riesgos. “Los factores son múltiples, no podemos observar una sola razón”, recalca Grasso.

El especialista brindó una serie de pautas a las que se debe prestar atención:

  • Estar atentos a manifestaciones que dan lugar a la sensación de que alguien está pasando por un momento de crisis.
  • Situaciones de tristeza.
  • Aislamiento.
  • Llanto.
  • Dificultades para sobrellevar situaciones de la vida cotidiana relacionada con el trabajo, el estudio o la recreación. Así como cuestiones básicas como alimentarse o dormir.
  • Cambios de conductas.
  • Frases que se puedan relacionar.

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