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Salud cáncer de mama | tatuaje | octubre rosa

Sanar con tinta: un tatuador transforma cicatrices de mujeres que superaron el cáncer de mama

Hace 15 años, el tatuador Diego Starapoli convirtió su pasión en un acto de sanación. Desde su estudio en Lugones, ayudó a más de 3.000 mujeres a reconstruir su identidad tras una mastectomía.

Diego Starapoli dirige su estudio de tatuajes en Lugones desde hace 31 años y durante los últimos 15, dedica parte de su tiempo a ayudar a mujeres que pasaron por un cáncer de mama y una mastectomía, reconstruyendo su identidad a través del arte en la piel.

En este mes rosa, te contamos las razones que lo llevaron a convertirse en un sanador de la piel.

En sesiones que no se extienden más de 20 minutos, Diego reconstruye la areola mamaria de las mujeres que atravesaron una mastectomía. “Todas las mujeres de mi familia atravesaron la enfermedad y me enteré de que cuando la mujer pierde la mama y le ponen una prótesis, nunca recupera la areola”, cuenta Diego en diálogo con AIRE.

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Desde que comenzó con su labor a la fecha, Diego ayudó a 3.300 mujeres de forma gratuita. “Cuando empezamos nadie lo hacía, diría que somos pioneros a nivel mundial”, sostiene el tatuador que hace dos años recorrió 14 países de toda Latinoamérica tatuando, desde Ushuaia hasta Alaska.

Diego Staropoli, el tatuador solidario que transforma el dolor en arte pasó por Santa Fe
Diego Staropoli, el tatuador solidario que transforma el dolor en arte.

Diego Staropoli, el tatuador solidario que transforma el dolor en arte.

Cada caso tiene su cuota de emotividad y la satisfacción llega cuando la mujer vuelve a mirarse al espejo con felicidad.

El beneficio de la reconstrucción es enorme a nivel psicológico y representa un alivio para las mujeres que tuvieron que atravesar procedimientos traumáticos y estresantes. La elaboración del tatuaje en sí es relativamente simple y lleva poco tiempo.

“Lamentablemente, mucha gente del palo se suma a hacerlo porque creen que esto es algo publicitario y les da visibilidad. — explica Diego— Hacen una o días y después dejan. No es rentable”.

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El tatuador sostiene que su trabajo es un homenaje a las mujeres de su familia y a aquellas que atraviesan la enfermedad. “A medida que vas tatuando mujeres, vas entendiendo lo importante que es. Por eso llevamos tatuando ya 15 años y más de 3.000 mujeres pasaron por acá”, enfatiza.

La clave es la empatía

Cada mujer está atravesada por una historia personal diferente y la empatía es fundamental en este escenario. Algunas llegan para solucionar intentos de reconstrucciones que tuvieron en otros lados, incluso casos en los que los mismos médicos intentaron hacerse tatuajes. Mientras que otras tienen cicatrices terribles en las mamas.

“Nosotros, una vez que una mujer sacó un turno y llegó, tenemos que solucionarle su problema”, sintetiza Diego. En promedio, 50 mujeres llegan por mes al estudio para reconstruir sus pezones. “Hay días que podemos llegar a hacer 10 mujeres por día”, explicó el tatuador.

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Esta semana, Diego compartió en su perfil de IG una escena que refleja lo que le pasa a la mayoría de las mujeres una vez que ven la devolución que les da el espejo. La protagonista es una amiga que se tatuó con él en México hace dos años.

“El video representa un poco lo que pasa con casi todas las mujeres. Es verse al espejo y verse entera, más allá de que es un tatuaje y la zona no vuelve a tener sensibilidad ni volumen”, explica el responsable de llevar naturalidad a estos cuerpos.

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El estudio cuenta con un consultorio en el que se hacen punciones, biopsias, y ecografías gratis.

El estudio cuenta con un consultorio en el que se hacen punciones, biopsias, y ecografías gratis.

El compromiso con la causa

El estudio cuenta con un consultorio en el que se hacen punciones, biopsias, y ecografías gratis. “Uno se va comprometiendo con esta causa y es imposible despegarse de esto”, sostiene el entrevistado.

Con mucha tinta y agujas encima, hoy a Diego no le cabe duda que las mujeres tomaron conciencia de la importancia de la detección temprana. “Noto también que vienen cada vez más mujeres y que se animan. En muchos casos pasaron por muchas cirugías y venir acá quizás la transporta a ese momento o creen que es algo doloroso similar a una intervención quirúrgica y no tiene nada que ver”, aclara.

Un dibujo estampado sobre la piel que atravesó momentos de incertidumbre y dolor, le devuelve a las mujeres esa confianza que creían pérdida.