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Salud

"La tuberculosis es una enfermedad que si no es tratada a tiempo puede ser mortal"

En el Día Mundial de la Tuberculosis, Cintia Ortiz, quien sufrió y superó la enfermedad y ahora se dedica a concientizar sobre la misma, dialogó con Aire de Santa Fe y brindó consejos para estar atentos a esta patología.

La tuberculosis continúa siendo una enfermedad de gran preocupación mundial. Prueba de ello es el interés que despierta a nivel de la OMS, OPS y todos aquellos organismos públicos y privados relacionados con la salud de la población. El aumento de casos a nivel mundial, es un llamado de atención internacional dado que la convierte en una patología con alta morbimortalidad. Un tercio de la población del planeta se encuentra afectado por esta enfermedad. La vulnerabilidad social, el acceso limitado a los servicios de salud, la estigmatización, la falta de un marco sanitario acorde, el hacinamiento en las grandes ciudades y la discriminación, son algunos de los factores que predisponen a que esta enfermedad siga generando cada vez más casos.

El 24 de marzo de 1882, el Dr. Robert Koch anunció el descubrimiento del Mycobacterium tuberculosis, la bacteria que causa la tuberculosis (TB), más conocido ahora como Bacilo de Koch (BK), en honor a su descubridor. En esa época, la tuberculosis provocaba la muerte de una de cada siete personas en los Estados Unidos y Europa. El descubrimiento del Dr. Koch fue el paso más importante que se haya dado para el control y la eliminación de esta mortal enfermedad. Un siglo después, la OMS determinó que el 24 de marzo sería el Día Mundial de la Tuberculosis: un día para educar al público sobre el impacto que tiene la tuberculosis en todo el mundo.

Cintia Ortiz es una santafesina que vive en Casilda y sufrió tuberculosis cerebral y pulmonar, y ahora realiza una tarea de concientización para lograr que se hable más de esta patología. "Hasta que no se logre eliminar esta enfermedad, el Día Mundial de la Tuberculosis no podrá ser motivo de celebración. Sin embargo, es una oportunidad valiosa para enseñarle al público los efectos devastadores causados por la tuberculosis y cómo se pueden detener", sostiene en su página de Instagram y de Facebook "Vivir sin tuberculosis".

En diálogo con Aire de Santa Fe, Cintia contó que padeció esta enfermedad en 2015 y que al principio sólo la conocía "de nombre". "No la tenía como algo grave, y no pensaba que me podía pasar. Es una enfermedad silenciosa que se asemeja a una gripe fuerte o una neumonía, y no es tan fácil de detectar sino tenés un médico que esté atento y ordene los estudios bacteriológicos que haya que hacer. Y es una enfermedad que si no es tratada a tiempo, puede ser mortal", advirtió.

Cómo se transmite

El contagio más frecuente del BK se realiza a través de la vía aérea. Al toser, estornudar, escupir o simplemente hablar, el enfermo libera al exterior por estos diferentes mecanismos los bacilos, que al estar en contacto con el aire y ser aspirados por personas sanas penetran en el organismo, pudiéndolas infectar y/o enfermar. Una forma de transmisión muy similar a la que tiene hoy en día el coronavirus. La vía aérea es la más frecuente de contagio, pero también se puede producir este por la vía digestiva y cutáneomucosa; siendo éstas dos últimas las menos frecuentes.

El BK puede permanecer en estado latente durante años en en el organismo de la persona infectada, sin que ésta tenga síntomas y sin tener la posibilidad de contagiar a otros. Si bien la persona infectada no está enferma, puede enfermarse ante cualquier depleción de su sistema inmunológico (comorbilidades, embarazo, stress, etc.)

"En mi caso, no sé dónde ni me quién me contagié. Los mismos médicos me dijeron que es muy difícil saberlo, al ser una bacteria que puede permanecer tantos años 'dormida' antes de activarse", explicó Cintia.

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Síntomas, detección y tratamiento

Si bien la tuberculosis es más frecuente en los pulmones, la enfermedad puede presentarse en todo el organismo (cerebro, riñón, huesos, etc). En la tuberculosis pulmonar activa los síntomas más frecuentes son: tos persistente irritativa o productiva, esputo sanguinolento pudiendo tener episodio de hemoptisis (sangre que se expectora), dolor torácico, anemia, falta de apetito, pérdida de peso, cansancio, fiebre y episodios frecuentes de sudoración nocturna (el paciente durante estos últimos llega a mojar la ropa de cama hasta el colchón)

Estos signos, a veces solapados durante muchos meses, ocasionan demora en la búsqueda de atención médica y su sospecha, dado que pueden confundirse con otras enfermedades; lo que aumenta el riesgo de no tener diagnóstico temprano facilitando el contagio a otras personas.

"Mis primeros síntomas fueron un cansancio fuera de lo normal y bastante tos. Me fui a hacer chequeos y me decían que era una gripe pasajera, me daban antibióticos pero a mí nunca se me iba el malestar. Seguía tosiendo y empecé a tener poco apetito. En 2015 me hicieron muchos estudios porque no podían detectar qué era lo que tenía. Llegué incluso a pensar que tenía cáncer. Hasta que di con un médico que se dio cuenta que lo que me pasaba no estaba dentro de ninguna enfermedad 'común' y sospechó que podía ser tuberculosis, lo que nos sorprendió mucho", relató la entrevistada.

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Cintia recordó: "A las dos semanas que me dijo eso, un día estaba en mi casa y perdí el conocimiento. Me tuvieron que internar, me llevaron a Rosario y ahí me detectaron que la enfermedad había llegado al cerebro".

Sobre el tratamiento, la mujer explicó que dura entre seis meses y un año, dependiendo de la gravedad del cuadro al momento del diagnóstico: "Hay que tomar los medicamentos todos los días durante todo el tiempo que lo indiquen los médicos, aunque te sientas bien. No hay que dejarse engañar por el hecho de sentirse mejor, es un tratamiento largo", advirtió.

Se debe tener en claro que la tuberculosis es una enfermedad curable y prevenible. En Argentina, el diagnóstico y tratamiento es gratuito en los hospitales públicos, siendo este altamente eficaz para prevenir, curar y evitar la morbimortalidad.

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