Hígado graso: qué es la esteatosis metabólica y por qué afecta a 3 de cada 10 argentinos

El hepatólogo Luis Gaite advirtió que se trata de una "epidemia silenciosa" que crece de forma alarmante en adultos, niños y adolescentes. El rol clave de los ultraprocesados, el mito de las grasas y los nuevos tratamientos para revertirla

El hepatólogo Luis Gaite advirtió que los casos de hígado graso crecen de forma alarmante en adultos, niños y adolescentes.

El hepatólogo Luis Gaite advirtió que los casos de hígado graso crecen de forma alarmante en adultos, niños y adolescentes.

Maiquel Torcatt / Aire Digital

El cuidado de la salud a través de la medicina preventiva se ha consolidado como un tema central de la agenda pública. Recientemente, el interés médico-asistencial por difundir las afecciones del hígado aumentó debido a lo frecuente que es una patología que suele pasar desapercibida. Se trata del tradicionalmente llamado "hígado graso", una condición que en la actualidad la comunidad médica denomina formalmente esteatosis metabólica.

"El conocimiento es iluminar. Los niños le tienen miedo a la oscuridad, pero prendés la luz y el miedo se va", graficó el reconocido hepatólogo doctor Luis Gaite (Matrícula 4899) en los estudios de AIRE, durante una entrevista con Luis Mino en el programa Ahora Vengo.

El especialista advirtió que nos enfrentamos a una verdadera epidemia silenciosa : entre 2,5 y 3 de cada 10 argentinos conviven con esta patología sin manifestar ningún síntoma. Aunque históricamente se consideraba un problema de adultos, hoy en día preocupa el alarmante incremento de casos en niños y adolescentes.

  • El consumo crónico de alimentos ultraprocesados, gaseosas y productos ricos en azúcares y fructosa altera el metabolismo.

  • Esto genera que el hígado reciba una sobrecarga de insulina.

  • Como consecuencia directa, el órgano comienza a acumular grasa de forma interna, independientemente de si el paciente consume grasas en su dieta o no.

El mito de las grasas y el verdadero enemigo: la resistencia a la insulina

Existe una creencia popular errónea de que el hígado graso se genera por comer alimentos grasosos o que se manifiesta a través de dolores de panza o intolerancia a las comidas. Sin embargo, el doctor Gaite aclaró que el origen de esta afección radica en un mal manejo metabólico estrechamente vinculado a la insulinorresistencia, el sobrepeso y la obesidad.

El reconocido hepatólogo doctor Luis Gaite (M.P. 3424) en los estudios de Aire.

El reconocido hepatólogo doctor Luis Gaite (M.P. 3424) en los estudios de Aire.

Este aditivo industrial aporta un intenso sabor dulce pero tiene una trampa biológica: no genera saciedad. Esto explica por qué los niños pueden comer múltiples galletitas continuadas sin sentirse satisfechos. Al ser alimentos de rápida absorción, la glucosa pasa de inmediato al torrente sanguíneo, lo que eleva bruscamente la producción de insulina y empeora de forma directa la insulinorresistencia.

Al abordar el impacto de la alimentación industrializada en nuestra sociedad, Gaite detalló los componentes críticos que abundan en las panificaciones, los enlatados y los productos envasados. Estos alimentos poseen altos niveles de grasas saturadas y, fundamentalmente, jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF).

El reconocido hepatólogo doctor Luis Gaite (M.P. 3424) en los estudios de Aire.

El reconocido hepatólogo doctor Luis Gaite (M.P. 3424) en los estudios de Aire.

Este aditivo industrial aporta un intenso sabor dulce pero tiene una trampa biológica: no genera saciedad. Esto explica por qué los niños pueden comer múltiples galletitas continuadas sin sentirse satisfechos. Al ser alimentos de rápida absorción, la glucosa pasa de inmediato al torrente sanguíneo, lo que eleva bruscamente la producción de insulina y empeora de forma directa la insulinorresistencia.

Por otra parte, el alcohol juega un rol determinante. En los últimos años cambió el paradigma médico: antes se distinguía estrictamente el "hígado alcohólico" de la enfermedad metabólica, pero hoy se sabe que ambas realidades coexisten frecuentemente en la cultura general. Cuando un paciente sufre de resistencia a la insulina y además consume alcohol en cantidades superiores a las que su organismo puede tolerar, el peligro se duplica. "Es como tener dos armas apuntándole al hígado al mismo tiempo", sentenció Gaite.

Un interrogante común es por qué existen personas con obesidad que no desarrollan la enfermedad y, a la inversa, pacientes delgados y deportistas que presentan altos niveles de colesterol, triglicéridos e hígado graso. La respuesta se encuentra en la interacción entre los hábitos ambientales y la carga genética.

"No siempre heredamos el color de ojos, la herencia familiar importa mucho en esto", señaló el especialista. Actualmente, los laboratorios pueden medir genes específicos involucrados en esta condición, como el PNPLA3. Este marcador genético es sumamente prevalente en la población hispanoamericana y predispone a las personas a sufrir daños hepáticos más severos.

Por otra parte, el alcohol juega un rol determinante. En los últimos años cambió el paradigma médico: antes se distinguía estrictamente el "hígado alcohólico" de la enfermedad metabólica, pero hoy se sabe que ambas realidades coexisten frecuentemente en la cultura general. Cuando un paciente sufre de resistencia a la insulina y además consume alcohol en cantidades superiores a las que su organismo puede tolerar, el peligro se duplica. "Es como tener dos armas apuntándole al hígado al mismo tiempo", sentenció Gaite.

Hoy, las agendas de los niños están sobrecargadas de actividades que no siempre van acompañadas de deporte ni de alimentación saludable. Asimismo, factores como el estrés o la alteración del ritmo circadiano por falta de sueño elevan los niveles de cortisol, una hormona que agrava directamente la insulinorresistencia.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

Este fenómeno está profundamente ligado a la modernidad y a los cambios socioculturales de las últimas dos décadas. En el pasado, las jornadas escolares permitían más tiempo libre por las tardes para andar en bicicleta y jugar en el barrio, lo que garantizaba un movimiento físico constante.

Hoy, las agendas de los niños están sobrecargadas de actividades que no siempre van acompañadas de deporte ni de alimentación saludable. Asimismo, factores como el estrés o la alteración del ritmo circadiano por falta de sueño elevan los niveles de cortisol, una hormona que agrava directamente la insulinorresistencia.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

  • Ecografía: Es el estudio básico a nivel poblacional para determinar de manera primaria si la grasa está presente en el órgano.

  • Laboratorio (Transaminasas y Plaquetas): Estos marcadores sanguíneos funcionan como un orientador clínico indispensable. A través de sus valores, el médico puede realizar cálculos específicos para evaluar la gravedad del cuadro o despistar complicaciones mayores.

  • Elastografía: Un estudio tecnológico avanzado que permite graduar la rigidez y el nivel de daño del tejido hepático. Esto define con precisión si el paciente requiere un tratamiento estricto o si puede evolucionar favorablemente solo con modificaciones en su rutina.

Al ser una patología silenciosa, la detección temprana es fundamental para evitar consecuencias graves a largo plazo. El screening médico está especialmente indicado para los grupos de riesgo, como personas con obesidad, diabetes, insulinorresistencia conocida o consumo frecuente de alcohol.

Para separar "la paja del trigo", la medicina actual utiliza tres herramientas de diagnóstico rápidas y no invasivas:

  • Ecografía: Es el estudio básico a nivel poblacional para determinar de manera primaria si la grasa está presente en el órgano.

  • Laboratorio (Transaminasas y Plaquetas): Estos marcadores sanguíneos funcionan como un orientador clínico indispensable. A través de sus valores, el médico puede realizar cálculos específicos para evaluar la gravedad del cuadro o despistar complicaciones mayores.

  • Elastografía: Un estudio tecnológico avanzado que permite graduar la rigidez y el nivel de daño del tejido hepático. Esto define con precisión si el paciente requiere un tratamiento estricto o si puede evolucionar favorablemente solo con modificaciones en su rutina.

En la práctica clínica, cuando el cambio de hábitos no es suficiente para revertir cuadros severos, los profesionales disponen de un arsenal farmacológico complementario que incluye drogas tradicionales como la rosuvastatina o el ezetimibe, y opciones de última generación. En este último grupo se destaca la semaglutida (comercializada bajo marcas como Ozempic o Mounjaro), un fármaco inyectable de aplicación semanal que originalmente replica la hormona GLP-1.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

El objetivo central es lograr un descenso de peso gradual y sostenido en el tiempo. El doctor Gaite advirtió de forma tajante contra las dietas extremadamente restrictivas que prometen descensos abruptos de peso : "El descenso rápido genera un estrés metabólico y activa mecanismos de contrarregulación en el cuerpo que provocan el famoso efecto rebote".

Sin embargo, el especialista lanzó una advertencia fundamental para evitar falsas soluciones mágicas: "Si el medicamento no va acompañado de un cambio de cabeza, es tirar la plata". Al interrumpir la medicación, el cerebro retoma sus niveles previos de ansiedad y reaparece la tendencia a canalizarla a través de la comida, generando un retroceso inmediato. Por esta razón, cualquier abordaje farmacológico requiere de forma obligatoria una red de contención multidisciplinaria : asistencia psicológica para tratar la conducta alimentaria, asesoramiento nutricional para estructurar las comidas y el seguimiento de un preparador físico para evitar la pérdida de masa muscular asociada al fármaco.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

De acuerdo con las estadísticas nacionales, un 28% de la población argentina presenta obesidad, una cifra que incluye a los menores y que tracciona directamente el aumento de la esteatosis hepática.

Para solicitar turnos, realizar consultas médicas o solicitar información sobre estas patologías hepáticas con el equipo del doctor Gaite en el Sanatorio San Gerónimo de la ciudad de Santa Fe, se encuentra disponible la línea de WhatsApp 342 479 1179. Asimismo, el especialista difunde novedades científicas, consejos de longevidad y pautas de prevención a través de su cuenta oficial de Instagram: @dr.gaite.

Sin embargo, el especialista lanzó una advertencia fundamental para evitar falsas soluciones mágicas: "Si el medicamento no va acompañado de un cambio de cabeza, es tirar la plata". Al interrumpir la medicación, el cerebro retoma sus niveles previos de ansiedad y reaparece la tendencia a canalizarla a través de la comida, generando un retroceso inmediato. Por esta razón, cualquier abordaje farmacológico requiere de forma obligatoria una red de contención multidisciplinaria : asistencia psicológica para tratar la conducta alimentaria, asesoramiento nutricional para estructurar las comidas y el seguimiento de un preparador físico para evitar la pérdida de masa muscular asociada al fármaco.

Vías de comunicación y consulta

Para solicitar turnos, realizar consultas médicas o solicitar información sobre estas patologías hepáticas con el equipo del doctor Gaite en el Sanatorio San Gerónimo de la ciudad de Santa Fe, se encuentra disponible la línea de WhatsApp 342 479 1179. Asimismo, el especialista difunde novedades científicas, consejos de longevidad y pautas de prevención a través de su cuenta oficial de Instagram: @dr.gaite.

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