Una santafesina al frente de un hito médico: el hospital Alassia realizó por primera vez un implante cardíaco inédito en un adolescente

El Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia realizó por primera vez el implante de un cardiodesfibrilador subcutáneo en un paciente de 14 años. La electrofisióloga pediátrica Melina Canteli coordinó un equipo interdisciplinario que permitió concretar en Santa Fe una intervención de alta complejidad que hasta ahora requería derivaciones.

La intervención estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario del hospital Alassia.

La intervención estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario del hospital Alassia.

El Hospital Alassia marcó un nuevo hito en la atención cardiovascular pediátrica. Por primera vez, el hospital realizó con éxito el implante de un cardiodesfibrilador subcutáneo en un adolescente de 14 años, una intervención de alta complejidad que permitió resolver en la provincia un procedimiento que anteriormente podía requerir una derivación a Buenos Aires.

La intervención estuvo a cargo de un equipo interdisciplinario coordinado por la doctora Melina Canteli, especialista en electrofisiología pediátrica, quien fue la encargada de articular a los distintos servicios que participaron de la práctica.

Canteli explicó en diálogo con Luis Mino en el programa Ahora Vengo de AIRE que su especialidad puede resumirse de una manera sencilla: es la "electricista del corazón". Su formación comenzó en cardiología, continuó con electrofisiología y luego se especializó en electrofisiología pediátrica en el Hospital Garrahan.

Un adolescente con una arritmia que podía ponerlo en riesgo

El paciente ingresó al hospital luego de presentar una arritmia. Según explicó la especialista, se trataba de una taquicardia ventricular. Además, entre sus antecedentes había un síncope durante el esfuerzo, una arritmia ventricular sostenida y la sospecha de una miocardiopatía arritmogénica.

Desde los primeros días de internación, el equipo sabía que el paciente necesitaba un cardiodesfibrilador. Inicialmente se indicó un tratamiento farmacológico para intentar evitar nuevas arritmias y mejorar la función cardíaca, pero esa alternativa no era definitiva.

La razón de fondo era prevenir una eventual muerte súbita. Canteli explicó que, en este tipo de casos, un síncope puede indicar que el corazón no logró irrigar adecuadamente al organismo y, especialmente, al cerebro. Por eso, ante una nueva arritmia, era necesario contar con un dispositivo capaz de intervenir.

La decisión no fue inmediata. Antes del implante fue necesario completar estudios, realizar una resonancia —que no puede hacerse con el dispositivo ya colocado— y avanzar con el test genético. La especialista remarcó que se trata de una decisión que debe tomarse con información certera, porque el dispositivo está pensado para acompañar al paciente durante toda su vida.

Qué es el cardiodesfibrilador subcutáneo

El dispositivo funciona como una suerte de "electricista del corazón": permite detectar determinadas arritmias graves y actuar mediante descargas eléctricas para evitar que puedan desencadenar una muerte súbita.

En este caso, la particularidad es que se coloca debajo de la piel y no requiere introducir cables dentro del corazón.

Canteli explicó que el dispositivo tiene aproximadamente el tamaño de un alfajor. Por sus dimensiones, no todos los pacientes pediátricos cuentan con una anatomía adecuada para recibirlo, por lo que es necesario determinar cuidadosamente quiénes son candidatos.

La elección de este tipo de dispositivo también respondió a la necesidad de preservar la anatomía cardíaca del paciente. A diferencia de los cardiodesfibriladores convencionales, que llevan cables dentro del corazón, el sistema subcutáneo permite evitar ese acceso.

La especialista explicó que, al tratarse de un paciente joven, es importante preservar los accesos al corazón para eventuales necesidades futuras. El dispositivo, de todos modos, requiere controles y eventualmente recambios de batería.

El trabajo detrás de una intervención inédita

La intervención requirió la coordinación de distintos equipos. Canteli contó que tuvo a su cargo buena parte de la articulación de los servicios que debían participar de la cirugía.

Intervinieron el servicio de Hemodinamia, a cargo del doctor Javier Coggiola; el servicio de Electrofisiología, integrado también por el doctor Agustín Picolini; el equipo de Anestesia y profesionales vinculados al soporte técnico del dispositivo.

La intervención no fue el resultado del trabajo de una única especialidad, sino de la articulación entre profesionales con distintas funciones.

La intervención no fue el resultado del trabajo de una única especialidad, sino de la articulación entre profesionales con distintas funciones.

Además, desde Buenos Aires llegaron un cirujano especializado y un técnico enviados por la empresa fabricante del dispositivo. "Acá se trabaja en equipo", fue uno de los conceptos que atravesó el relato de Canteli. La intervención no fue el resultado del trabajo de una única especialidad, sino de la articulación entre profesionales con distintas funciones.

Un procedimiento que coincidió con el aniversario del Alassia

La cirugía se realizó la misma semana en que el Hospital de Niños Dr. Orlando Alassia cumplía 27 años. Canteli contó que el aniversario no había sido un elemento previsto al momento de programar la intervención. El equipo inicialmente había pensado realizar el implante un lunes, pero la necesidad de coordinar los distintos servicios llevó a modificar la planificación.

Finalmente, el procedimiento se concretó durante la semana del aniversario del hospital. Para la especialista, poder realizar una práctica de estas características en esa fecha permitió dimensionar el crecimiento que tuvieron la cardiología, la electrofisiología y otras áreas del hospital.

El crecimiento de la cardiología infantil en Santa Fe

Canteli destacó que el avance no se limita a la electrofisiología. La especialista señaló que Hemodinamia, Electrofisiología y Cirugía Cardiovascular trabajan de manera estrechamente vinculada, especialmente en pacientes con cardiopatías congénitas.

El desarrollo de estas áreas permitió aumentar la cantidad de procedimientos que pueden realizarse en Santa Fe. Según explicó, pacientes que anteriormente debían ser derivados al Hospital Garrahan o a instituciones privadas de otras jurisdicciones hoy pueden recibir este tipo de atención en la provincia.

El servicio de Cirugía Cardiovascular tuvo un crecimiento importante y Hemodinamia comenzó a funcionar también en el hospital. Para Canteli, son avances que quizás no resultan visibles para la mayoría de la población porque se trata de patologías y procedimientos que no son los más frecuentes, pero que generan un cambio significativo en la calidad de vida de los pacientes y sus familias.

También participan profesionales de Buenos Aires que llegan para determinados procedimientos y trabajan junto con los equipos del hospital.

La intervención forma parte del Programa de Cardiopatías Congénitas, que en los últimos dos años destinó más de $1.000 millones a capacitación e insumos para los pacientes. El crecimiento de la actividad quirúrgica también refleja la expansión del programa: en 2023 se realizaron 11 cirugías, en 2025 fueron 31 y durante los primeros seis meses de 2026 ya se concretaron 48 intervenciones, superando en apenas medio año el total alcanzado durante todo 2025.

El programa trabaja en dos niveles: por un lado, con un equipo proveniente del Hospital Garrahan que interviene en los casos de mayor complejidad y, por otro, con un equipo local que resuelve patologías cardiovasculares congénitas de menor complejidad.

La intervención realizada al adolescente de 14 años se inscribe así en un proceso más amplio: el crecimiento de la capacidad del sistema público de salud de Santa Fe para resolver procedimientos cardiovasculares pediátricos de alta complejidad sin necesidad de trasladar a los pacientes fuera de la provincia.

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