En diálogo con el programa Ahora Vengo, por AIRE, la médica infectóloga Carolina Subirá analizó las causas del aumento, los síntomas, el tratamiento y los principales desafíos en materia de educación y detección temprana.
Casos de sífilis: por qué aumentan los contagios y cómo prevenirlos
Subirá fue clara desde el inicio: el fenómeno no es exclusivo de Argentina. “Es un problema mundial. La Organización Mundial de la Salud viene advirtiendo desde 2019 un aumento sostenido de las enfermedades de transmisión sexual”, explicó. Si bien durante la pandemia hubo menos datos, la tendencia se consolidó en la pospandemia y la sífilis aparece como uno de los ejemplos más visibles.
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Parte del incremento, aclaró, tiene que ver con mejores testeos y sistemas de reporte, que permiten detectar casos que antes pasaban inadvertidos. Sin embargo, advirtió que eso no explica todo. “El resto del mundo también está viendo más diagnósticos. Es una realidad”, sostuvo.
La sífilis es una infección bacteriana tratable y curable, pero con una característica clave: no deja inmunidad. “Una persona puede contagiarse una y otra vez a lo largo de su vida si vuelve a tener relaciones sexuales sin protección”, remarcó la especialista.
El principal problema hoy está en la baja adherencia al uso del preservativo. Según explicó Subirá, menos del 25% de las personas utiliza métodos de barrera en las relaciones sexuales, tanto insertivas como orales. A esto se suma una falsa sensación de seguridad asociada a los avances en la prevención del VIH.
“Hoy tenemos PrEP para VIH, que es muy efectiva, pero eso hace pensar erróneamente que no hace falta usar preservativo. Y ahí entran todas las otras infecciones: sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis”, explicó.
Síntomas que pasan desapercibidos
Uno de los riesgos de la sífilis es que muchas veces no se detecta a tiempo. En su fase primaria, suele aparecer una lesión llamada chancro en el lugar por donde ingresó la bacteria. El problema es que puede no ser visible.
“Si está dentro del ano o de la vagina, no se ve. En la boca puede parecer una afta y pasar como algo menor”, explicó Subirá. Además, esa lesión se cura sola a las pocas semanas, lo que lleva a que muchas personas no consulten.
En una etapa secundaria, pueden aparecer manchas en la piel o descamación en manos y pies, síntomas que suelen confundirse con alergias. Luego, la enfermedad puede permanecer silenciosa durante años. “Puede estar 10 o 20 años en el cuerpo y recién ahí afectar el cerebro, el corazón o las arterias”, advirtió. Aunque hoy es poco frecuente llegar a esas formas graves, todavía puede ocurrir.
Falta de educación y oportunidades perdidas
Desde su experiencia en el consultorio, Subirá señaló que la educación sexual sigue siendo una deuda pendiente. “La información está, pero muchas personas no la entienden, no la internalizan o no la ven relevante para su vida”, afirmó.
La infectóloga insistió en que el riesgo no depende de la orientación sexual, la cantidad de parejas ni el tipo de práctica, sino de cómo se tienen las relaciones. “Lo importante es hacerlo de forma segura”, subrayó.
A quiénes afecta más
La sífilis puede diagnosticarse a cualquier edad. “Vemos casos desde adolescentes hasta adultos mayores de 80 años”, indicó Subirá. Sin embargo, la mayor cantidad de nuevos diagnósticos se concentra en jóvenes de entre 15 y 25 años y adultos de 25 a 35, con una leve predominancia en varones.
Tratamiento simple y efectivo
El tratamiento es uno de los puntos más claros: penicilina. “Es el antibiótico más antiguo que existe, es económico, accesible y curativo”, explicó la médica. Dependiendo del estadio de la enfermedad, se aplica una, dos o tres dosis intramusculares, una por semana.
“No tenemos sífilis resistente a la penicilina en nuestro país”, aseguró. Por eso, el gran desafío sigue siendo llegar al diagnóstico y tratar a tiempo para cortar la cadena de contagios.
Una infección que puede repetirse
La especialista cerró con un mensaje contundente: haber tenido sífilis no protege contra futuros contagios. “Te podés infectar infinitas veces. Te tratás, te curás, y si volvés a estar expuesto sin protección, te volvés a contagiar”, explicó.
Además de la sífilis, otras infecciones de transmisión sexual también están en aumento, aunque no todas son de notificación obligatoria. “Todas entran por la misma vía: relaciones sexuales no protegidas”, concluyó.
La alerta sanitaria vuelve a poner en agenda un problema conocido, pero muchas veces minimizado: sin prevención, detección temprana y educación sostenida, las ITS siguen avanzando, incluso cuando existen herramientas eficaces para evitarlas.
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