La ministra de Salud de Santa Fe, Sonia Martorano, lo dijo de manera contundente: “Estamos en alerta ante el aumento de casos y podríamos cambiar de fase” para frenar la pandemia de coronavirus.
¿El gobierno está tan preocupado por la situación como se desprende de estas afirmaciones?, ¿están exagerando para que la gente tome conciencia y asuma la responsabilidad que le cabe frente a la pandemia que sigue avanzando?, ¿la provincia está cerca de perder el "control" de las cadenas de contagio?, ¿las autoridades preparan el terreno desde lo discursivo antes de tomar una medida más drástica?, ¿es inminente la vuelta a fase 3 en Santa Fe?
Las preguntas se multiplican, en un momento en que las certezas resultan clave. "La verdad es que Santa Fe está en alerta, y hacemos todo lo que está a nuestro alcance para evitar la vuelta atrás", dijo el secretario de Salud, Jorge Prieto.
Estar en "alerta" va más allá de un simple estado general de preocupación. En realidad, y más allá de las situaciones puntuales de cada ciudad y cada pueblo, el estado de "alerta" significa que los especialistas vigilan de cerca tres variables muy concretas:
1.- La tasa de duplicación de casos.
2.- El número de camas ocupadas en las Terapias Intensivas.
3.- La conducta general de la población.
Mientras la curva de contagios se sigue acentuando -este miércoles la provincia de Santa Fe marcó un nuevo récord de 202 casos-, lo fundamental pasa por determinar de qué manera la pandemia impacta día a día en estas tres variables para comprender por qué se toman ciertas medidas y cuáles son los límites aconsejables para evitar una explosión en el número de enfermos.
La tasa de duplicación de casos
Esta es una variable clave. Las autoridades de Salud explican que la situación ideal sería que el número de casos de coronavirus confirmados en la provincia no llegara a duplicarse antes de los 15 a 25 días. Sin embargo, hace rato que esos números quedaron atrás.
Hasta fines de julio, la cantidad de casos en el territorio santafesino se duplicaba cada dos semanas. Sin embargo, agosto llegó acompañado de una verdadera aceleración de positivos. Durante la semana del 8 al 15 de este mes, la tasa de duplicación de casos confirmados fue de 10,7 días en promedio.
En este contexto, hay una cifra que puede ser importante: de acuerdo a la densidad poblacional de la provincia, la situación de mayor alarma se encendería desde el momento en que la cantidad de casos comience a duplicarse en menos de 9,9 días.
Número de camas ocupadas
Otra de las tres variables que las autoridades de Salud observan día tras días es la cantidad de camas críticas que se encuentran ocupadas en la provincia.
No solo los enfermos más graves de covid 19 son destinados a estas camas, sino que las áreas de Terapias Intensivas continúan recibiendo pacientes que sufren otras patologías, como por ejemplo enfermos cardíacos, casos de accidentes, problemas cerebrovasculares, etc.
Si bien los casos de coronavirus son aislados del resto de los pacientes, cuando se habla del número de camas se toman los datos generales de estas áreas críticas.
En la ciudad de Santa Fe, queda un resto importante de camas disponibles. El director de Salud, Rodolfo Roselli, explicó que la ocupación en estos momentos llega al 10%. El hecho de que el promedio de edad de los enfermos sea de 37 años, contribuye a que menos cantidad de personas requieran internación en áreas críticas.
El promedio provincial indica que la ocupación de camas críticas era hasta este miércoles del 54%. De ese total, 23 personas requerían asistencia respiratoria mecánica, mientras que otras 24 estaban en Terapias Intensivas pero respirando por sus propios medios.
El resto de los pacientes transita la enfermedad aislados en salas comunes o en sus domicilios particulares.
La conducta general de la población
"Seguimos aspirando a un estado de responsabilidad colectiva entre la población. Una sola persona que no cumple con las recomendaciones, puede provocar un desastre", remarcó el secretario de Salud, Jorge Prieto.
Las autoridades son conscientes de que no resultaría sencillo pasar de la actual fase 4 -de distanciamiento social- a la fase 3. No solo por el cansancio de la gente, sino también porque se afectaría el funcionamiento de diversas áreas de la actividad económica, fuertemente golpeada.
Sin embargo, en el momento en que estas tres variables fundamentales enciendan señales de alerta, se deberá tomar la decisión. "Hacemos todo lo posible para que eso no ocurra, pero hay algunas actitudes que no ayudan", insistió Prieto.
El funcionario se refería a quienes incumplen las recomendaciones de evitar la circulación innecesaria y mantener la distancia apropiada.
A partir de ahora, ante cada caso notificado, el Ministerio de Salud realiza "rastrillajes en terreno". Esto significa que las indicaciones ya no se brindan telefónicamente, sino que agentes del gobierno se hacen presentes en los domicilios de los pacientes, observan la composición familiar, las características de la vivienda, visitan a potenciales contagiados. De esa manera, la observación y el contacto personal permiten adoptar medidas de control y prevención mejor adaptadas a cada caso en particular.
Volver a fase 3 implicaría restringir actividades religiosas, deportivas, reuniones familiares -hoy ya se encuentran restringidas en el territorio santafesino-; concurrencia a bares y restaurantes, a cementerios, museos y bibliotecas; pesca deportiva y recreativa y la navegación recreativa; enseñanza y aprendizaje de disciplinas artísticas; actividades artísticas y artesanales a cielo abierto, en plazas, parques y paseos; las salidas breves para caminatas de esparcimiento y la concurrencia a shoppings.
A partir de ahora, ante cada caso notificado, el Ministerio de Salud realiza "rastrillajes en terreno". Esto significa que las indicaciones ya no se brindan telefónicamente, sino que agentes del gobierno se hacen presentes en los domicilios de los pacientes.
En estos momentos, desde Salud advierten que la ciudad de Santa Fe se encuentra cerca de ser declarada como zona de "transmisión comunitaria". Esto significa que las autoridades ya no logran determinar de qué manera se contagian las personas infectadas, como está sucediendo, por ejemplo, en la ciudad de Rosario.
Hasta ahora, en la ciudad de Santa Fe se da lo que se conoce como "transmisión en conglomerado". Es decir que la gente se contagia por el contacto con otras personas que viven en la ciudad -ya no solamente por haber viajado a zonas de circulación, pero es posible rastrear la cadena de nuevos contagios.
Existen en estos momentos casos en los que no fue posible determinar el nexo y se sospecha que algunos enfermos no cuentan toda la verdad acerca de sus últimas actividades, para no reconocer que actuaron de manera irresponsable. Esta negativa a decir las cosas tal como sucedieron, solo agrava la situación colectiva.
Ultimo dato a tener en cuenta: quienes crean que con la aparición de la vacuna contra el covid 19 las actividades volverán totalmente a la normalidad, se equivocan.
Jorge Prieto adelantó que, incluso cuando la vacuna esté disponible, la fase de distanciamiento social continuará vigente. "Durante mucho tiempo las cosas no volverán a ser como antes", advirtió.
La ministra Martorano recordó que la fase 1 comenzó en marzo por decreto presidencial. "Fueron tres meses fundamentales que nos permitieron preparar el sistema de salud y proveernos de todos los insumos necesarios para hacer frente a la pandemia". Además, esos noventa días permitieron retrasar la tasa de duplicación de los contagios.
Luego, ya en la fase 2, se habilitó un 25 por ciento de circulación de personas, algunas obras públicas o privadas a cielo abierto con cinco operarios y actividades comerciales menores, entre otras.
En la fase 3 se permitió un 50 por ciento de circulación: "Podríamos volver en cualquier momento si los dos indicadores básicos –duplicación de casos y número de camas críticas– se pusieran en tensión”, dijo Martonaro.
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