Por ejemplo, desde la Mayo Clinic Press se indica que las mujeres posmenopáusicas pueden necesitar entre 1,0 y 1,2 g de proteína por kilogramo de peso corporal al día.
Por qué cambia la necesidad de proteína en esta etapa
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La proteína desempeña varias funciones clave: mantiene y construye músculo, apoya la masa ósea y contribuye a la reparación y recuperación del tejido. En la menopausia, al perder masa muscular, las mujeres bajan su tasa metabólica, pueden subir de peso con más facilidad y tienen mayor riesgo de osteoporosis. Por ello, aumentar la proteína —junto con ejercicio de fuerza — se vuelve estratégico. Además, estudios recientes sugieren que la distribución de proteína a lo largo del día y consumirla en cada comida es más eficaz para estimular la síntesis muscular que concentrarla en una sola comida.
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Aumentar la proteína durante la menopausia sin ejercicio de fuerza y alimentación equilibrada limita los resultados.
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Eso sí: no significa comer excesos sin control. Lo ideal es dentro de un marco dietético saludable, considerando la calidad de la proteína (preferir fuentes variadas: pescado, pollo, legumbres, lácteos, tofu) y que vaya acompañado de entrenamiento de fuerza y hábitos de vida adecuados. En definitiva: sí, en la perimenopausia muchas mujeres se benefician de aumentar algo la proteína, pero dentro de un plan integral de salud.