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ROSARIO | Falabella | Rosario | trabajadores

Falabella suma Rosario a su achique en el país: cierra la histórica tienda de la peatonal Córdoba

La empresa informó que en un plazo no mayo a 60 días cierra la sucursal rosarina y 110 trabajadores perderán sus puestos de trabajo.

Era un secreto a voces, pero una puerta de esperanza estaba entreabierta. Este martes a la mañana se cerró definitivamente cuando desde la gerencia nacional de la cadena chilena de tiendas por departamentos Falabella informó a la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario que en un plazo no mayor a los 60 días la sucursal de la ciudad cerrará sus puertas. 110 trabajadores perderán sus puestos de trabajo previo cobro de la indemnización correspondiente, según garantizó la empresa de capitales chilenos.

Con el anuncio del cierre queda en pausa un pedazo de la historia de la ciudad. Falabella antes fue La Favorita, la tienda más tradicional de la ciudad, y su edificio, en peatonal Córdoba y Sarmiento, un ícono arquitectónico que por décadas fue el punto de encuentro en el centro de la ciudad. “Nos encontramos en la esquina de La Favorita”, solían acordar novios, amistades o familiares.

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En realidad, la sangría de trabajadores de Falabella se sucede desde hace un par de años. En ese entonces llegó a tener 280 empleados, que se fueron evaporando a fuerza de retiros voluntarios “muy tentadores”, según describió un dirigente mercantil.

El cierre de la sucursal Rosario se suma a los ocurridos en 2020 en Buenos Aires (tres de cinco), Mendoza, Córdoba y San Juan. También había cerrado sucursales de Sodymac, su marca de megacorralones de construcción.

Todo es parte del proceso de retirada de Falabella de la Argentina, que quedará replegada a la Capital Federal fundamentalmente. Rosario parecía salvarse, pero en realidad fue un espejismo: si llegó hasta aquí en funcionamiento fue porque había expectativa de vender el negocio, cosa que finalmente no ocurrió, detallaron fuentes gremiales.

Conmoción

Juan Gómez, secretario gremial de la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario le dijo a Aire Digital que “a pesar de que se veía venir algo así, la gente está conmocionada por la pérdida del empleo”.

“Estas multinacionales nos tienen acostumbradas a estas decisiones, que tienen que ver con cuestiones de mercado o razones ajenas a lo específico de Rosario. Acá no hay problemas económicos, esto tiene que quedar claro. Es una decisión de política de la empresa. Falabella es rentable y durante toda la pandemia vendió por internet. Para darse una idea, antes cerraron la sucursal de Córdoba que recaudaba el doble que la de Rosario”, insistió el dirigente gremial.

Gómez hacía referencia implícita a la salida de C&A, otra firma de capitales europeos que era competencia de Falabella (había instalado una de sus sucursales a media cuadra) y que en 2009, después de 12 años en la ciudad, bajó las persianas como parte de la decisión corporativa de retirarse del país. También en esa ocasión las indemnizaciones que se pagaron fueron generosas para poder irse sin conflictos.

La era Falabella

Falabella desembarcó en Argentina en la primera mitad de los 90. Rosario fue una de las primeras sucursales que abrió. Lo hizo adquiriendo la histórica tienda La Favorita en la esquina de Sarmiento y Córdoba, en un edificio de fabulosa arquitectura que la familia fundadora, García Hermanos, hizo construir para su tienda (que llevaba ya al menos tres décadas en esa esquina) entre 1927 y 1929. Fue proyectado por los arquitectos Presas y Arman "con un espacio central de tres niveles cubierto por un lucernario de vitraux y sus fachadas recuerdan el estilo de las grandes tiendas parisinas", según la descripción del Ente Turístico de Rosario.

El edificio sigue siendo propiedad de la familia García. Es una incógnita su futura ocupación por sus características arquitectónicas que son fabulosas pero no tan adaptables como los locales comerciales más modernos, además de sus dimensiones.

También es un nuevo mazazo para la zona céntrica de Rosario, golpeada por la crisis económica primero y por la pandemia después. Pero también por un proceso de paulatino vaciamiento y deterioro comercial y como lugar de residencia, más profundo y de larga data, que afecta a todos los cascos históricos de los centros urbanos.