El agua de los canales de Venecia se volvió casi cristalina a raíz de la cuarentena que las autoridades de Italia establecieron para impedir la propagación del nuevo coronavirus.
Esta ciudad que suele estar llena turistas ofrece una imagen muy distinta menos de dos semanas después de que entró en vigor esta medida.
La reducción del número de embarcaciones también permite observar peces y otros animales en la corriente. Al parecer, los residuos y sedimentos acumulados que suelen flotar por el movimiento del agua se asentaron en el fondo de los canales.
Por su parte, las personas que viven en ese país europeo deben quedarse en sus hogares y quienes violan la norma se arriesgan a recibir graves multas.
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