Torta de zanahoria húmeda y esponjosa: la receta fácil que se prepara en un bowl

Con zanahoria rallada y pocos ingredientes podés preparar una torta húmeda y esponjosa, sin licuadora y con una preparación muy sencilla.

Esta torta de zanahoria queda húmeda y esponjosa gracias a la zanahoria rallada incorporada a la masa.

Esta torta de zanahoria queda húmeda y esponjosa gracias a la zanahoria rallada incorporada a la masa.

La torta de zanahoria es una de esas recetas caseras que siempre funcionan. La zanahoria aporta humedad y un dulzor suave que permite conseguir una miga tierna, mientras que la canela le da un aroma irresistible.

A diferencia de otras versiones, esta receta no necesita licuadora ni procesadora. Solamente hay que rallar la zanahoria y mezclar los ingredientes en un bowl, por lo que resulta una alternativa práctica para preparar una merienda sin ensuciar demasiados utensilios.

Ingredientes que se necesitan para hacer torta de zanahoria

  • 2 zanahorias medianas.
  • 2 huevos.
  • ¾ taza de azúcar.
  • ½ taza de aceite neutro.
  • 1 y ½ taza de harina leudante.
  • 1 cucharadita de canela.
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla.
  • 1 pizca de sal.

Cómo hacer la torta de zanahoria

  1. Rallar la zanahoria: pelá las zanahorias y rallalas utilizando el lado fino o medio del rallador. No hace falta cocinarlas previamente. Reservalas mientras preparás el resto de la mezcla.
  2. Batir los huevos: colocá los huevos en un bowl junto con el azúcar y batí durante unos minutos hasta que la preparación se vea más clara y ligeramente espumosa.
  3. Agregar los líquidos: incorporá el aceite y la esencia de vainilla. Mezclá hasta integrar completamente.
  4. Sumar la zanahoria: agregá la zanahoria rallada y mezclá con una espátula. Procurá distribuirla bien por toda la preparación.
  5. Incorporar los secos: añadí la harina leudante, la canela y la pizca de sal. Integrá con movimientos suaves, solamente hasta que no queden partes de harina visibles. No hace falta batir de más.
  6. Preparar el molde: enmantecá y enhariná un molde de aproximadamente 20 a 22 centímetros. Volcá la preparación y emparejá la superficie.
  7. Hornear: llevá a un horno precalentado a 180 °C y cociná durante aproximadamente 35 a 40 minutos. Para comprobar que está lista, introducí un palillo en el centro. Si sale limpio o con algunas migas húmedas, podés retirarla.
  8. Dejar enfriar: esperá unos 10 minutos antes de desmoldarla y luego dejala enfriar completamente sobre una rejilla.

El truco para que quede húmeda y esponjosa

La clave está en rallar la zanahoria fina para que se integre bien con la masa y aporte humedad durante la cocción. También es importante no excederse con el horno: una cocción demasiado prolongada puede dejar la torta seca.

Si querés potenciar el sabor, podés agregar nueces picadas, pasas de uva o un poco de ralladura de naranja. Para una terminación más golosa, queda muy bien con una cobertura sencilla de queso crema y azúcar impalpable.

Esta torta se puede servir sola, espolvoreada con azúcar impalpable o acompañada con una infusión. Además, al día siguiente suele conservar muy bien su textura húmeda.

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