Receta de onigiri paso a paso: cómo hacer el clásico japonés de arroz en casa
Simple, rendidor y muy versátil, el onigiri es una de las recetas más tradicionales de Japón. Con arroz y pocos ingredientes, se prepara en casa y se adapta a distintos rellenos.
Aprendé a preparar onigiri, una de las recetas más tradicionales de Japón.
El onigiri, también conocido como bola de arroz japonesa, es una de las preparaciones más tradicionales y prácticas de la cocina de Japón. Simple, rendidor y muy versátil, se elabora a partir de arroz cocido moldeado a mano, generalmente en forma triangular u ovalada, y suele llevar un relleno en el centro.
Este bocado forma parte del día a día japonés desde hace siglos: aparece en viandas escolares, almuerzos rápidos y hasta en supermercados. Su popularidad se explica por algo muy concreto: es fácil de hacer, se transporta bien y se adapta a muchísimos gustos, desde los más tradicionales hasta versiones más occidentales.
Ingredientes para onigiri casero
2 tazas de arroz japonés de grano corto.
Agua para lavar y cocinar el arroz.
Sal fina.
Alga nori cortada en tiras.
Rellenos a gusto: atún, salmón, pollo, verduras, mayonesa con atún, ciruela encurtida (umeboshi).
Cocinar el arroz: lavá el arroz varias veces hasta que el agua salga clara. Cocinalo con la cantidad de agua indicada en el paquete. Una vez listo, dejalo reposar unos minutos con la olla tapada.
Preparar las manos: humedecé las manos con agua y espolvorealas apenas con sal. Esto evita que el arroz se pegue y ayuda a conservar mejor el onigiri.
Armar el onigiri: tomá una porción de arroz tibio. Si vas a usar relleno, colocá un poco en el centro. Cerrá con más arroz si hace falta y moldeá suavemente, sin apretar de más, dándole forma triangular u ovalada.
Agregar el alga nori: envolvé cada onigiri con una tira de nori justo antes de servir, para que no se humedezca demasiado.
Servir o guardar: se pueden comer en el momento o guardar en un recipiente hermético para consumir más tarde.
Un clásico simple y adaptable
El onigiri casero es ideal para viandas, picadas distintas o comidas livianas. Se puede personalizar con lo que haya en la heladera y adaptar a sabores más locales sin perder su esencia. Una receta simple, económica y perfecta para animarse a probar algo distinto sin complicarse en la cocina.