Receta de fainá casera: cómo hacerlas para que queden dorada, crocante y perfecta para acompañar la pizza

Con harina de garbanzo, agua y algunos trucos simples podés preparar una fainá casera dorada por fuera y tierna por dentro.

La fainá casera es un clásico de las pizzerías porteñas y suele acompañar especialmente a la pizza de muzzarella.

La fainá casera es un clásico de las pizzerías porteñas y suele acompañar especialmente a la pizza de muzzarella.

La fainá es uno de los grandes clásicos de las pizzerías y una compañía casi inseparable de la pizza. Su textura dorada por fuera y tierna por dentro la convirtió en una preparación infaltable para quienes disfrutan de los sabores tradicionales.

Esta receta tiene sus raíces en la cocina genovesa y llegó a Buenos Aires a fines del siglo XIX con los inmigrantes italianos. Con el tiempo, la preparación se incorporó a la gastronomía porteña y pasó a formar parte de una de las combinaciones más populares: pizza y fainá.

Aunque lleva pocos ingredientes, conseguir una fainá casera bien dorada y sin grumos requiere prestar atención a algunos detalles. El reposo de la mezcla y la temperatura de la asadera resultan fundamentales para conseguir una buena textura.

Ingredientes para hacer fainá casera

  • 200 grs. de harina de garbanzo.
  • 500 ml de agua.
  • 2 o 3 cucharadas de aceite de oliva.
  • Sal, a gusto.
  • Pimienta negra, opcional.
  • Cebolla de verdeo picada (opcional).
  • Aceite, cantidad necesaria para la asadera.
Una asadera bien caliente y con suficiente aceite permite lograr una fainá dorada y crocante.

Una asadera bien caliente y con suficiente aceite permite lograr una fainá dorada y crocante.

Cómo preparar fainá casera paso a paso

  1. Colocar la harina de garbanzo en un recipiente amplio y agregar el agua de a poco mientras se bate constantemente. De esta manera, se puede evitar la formación de grumos.
  2. Una vez que la mezcla quede homogénea, incorporar el aceite de oliva y condimentar con sal. Si se busca una preparación todavía más fina, se puede pasar la mezcla por un colador.
  3. Tapar el recipiente y llevarlo a la heladera durante toda la noche. Este reposo permite que la harina de garbanzo absorba correctamente el líquido y mejora la textura de la fainá.
  4. Al día siguiente, retirar la preparación de la heladera y mezclar nuevamente. En este momento también se puede agregar pimienta negra o un poco de cebolla de verdeo picada para darle un sabor diferente.

El truco para que la fainá quede bien crocante

Precalentar el horno a 200 °C o un poco más. Mientras toma temperatura, cubrir generosamente la base de una asadera con aceite y colocarla dentro del horno durante unos minutos.

Este paso es clave: la mezcla debe entrar en contacto con una superficie bien caliente. Así, la base comienza a cocinarse rápidamente y adquiere una textura más dorada y crocante.

Retirar la asadera con cuidado y volcar la preparación sobre el aceite caliente. Llevar nuevamente al horno y cocinar durante aproximadamente 30 a 40 minutos, hasta que la superficie quede dorada.

El tiempo puede variar según el horno y el grosor de la fainá. Lo importante es esperar hasta que la superficie tome un color dorado uniforme y los bordes estén bien cocidos. Dejar reposar unos minutos antes de cortar y servir. Para disfrutarla al estilo de las pizzerías porteñas, acompañarla con una porción de pizza de muzzarella.

Cómo lograr una fainá pareja y sin grumos

El secreto comienza mucho antes de prender el horno. Batir bien la harina de garbanzo con el agua evita que queden pequeños grumos en la preparación, mientras que el reposo prolongado mejora la hidratación.

También resulta importante no escatimar con el aceite de la asadera. Una base bien cubierta y caliente ayuda a que la fainá se dore correctamente y facilita el desmolde.

Si querés una versión más sabrosa, podés sumar pimienta negra, cebolla de verdeo o incluso algunas hierbas secas antes de llevarla al horno.

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