La polenta, uno de los ingredientes más económicos y versátiles, se transforma en un bocado sabroso y lleno de textura al combinarla con queso derretido. Además, estas croquetas se pueden freír u hornear, lo que las convierte en una opción adaptable tanto para quienes prefieren lo tradicional como para quienes buscan una versión más saludable.
Ingredientes para hacer croquetas de polenta y queso
- 1 taza de polenta cocida.
- 1 huevo.
- 100 gramos de queso rallado (tipo mozzarella, cremoso o parmesano).
- 2 cucharadas de pan rallado (más extra para rebozar).
- Sal, pimienta y nuez moscada a gusto.
- Aceite para freír u hornear.
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Croquetas de polenta 2
Las croquetas de polenta y queso son una receta ideal para quienes buscan cocinar sin complicarse.
Preparación paso a paso
- Colocá la polenta en un bowl. Si está muy dura, podés ablandarla con un chorrito de leche.
- Agregá el huevo, el queso rallado y el pan rallado. Condimentá con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.
- Mezclá hasta formar una masa maleable. Si está muy blanda, sumá un poco más de pan rallado.
- Armá las croquetas. Pueden ser en forma de bolitas o cilindros.
- Rebozalas en pan rallado. Pasalas por pan rallado seco para que queden más crujientes.
- Cocinalas.
- Para una versión más rápida, freílas en aceite caliente hasta que estén doradas.
- Para una opción liviana, hornealas a 200° durante 20 minutos, dándolas vuelta a mitad de cocción.
Tips para unas croquetas perfectas
- Usá polenta que ya esté fría: así será más fácil formar las croquetas.
- Probá con distintos quesos: el queso azul o el provolone le dan un sabor más intenso.
- Si querés que queden más firmes, dejá reposar la masa 15 minutos en la heladera antes de armarlas.
- Acompañalas con una salsa criolla, mayonesa de ajo o una buena salsa de tomate casera.