El morrón es uno de los vegetales más elegidos en la cocina argentina. No solo aporta color y sabor, sino que también es una fuente poderosa de vitamina C y antioxidantes. Sin embargo, la forma en la que lo preparás puede marcar la diferencia entre un plato nutritivo y uno que pierde parte de sus beneficios.
Muchos caen en el clásico error de comer el morrón siempre crudo o, por el contrario, cocinarlo en exceso. Cuando lo cocinás demasiado, el calor destruye buena parte de sus vitaminas y antioxidantes. Pero si lo consumís crudo, puede resultar pesado y difícil de digerir para algunas personas.
La mejor manera de preparar el morrón es asarlo brevemente al horno o en sartén, hasta que la piel apenas se marque. Así, lográs un equilibrio perfecto: conservás la mayoría de sus nutrientes y realzás su sabor.
Un tip clave: no peles completamente el morrón. Dejar parte de la piel ayuda a mantener su fibra y los compuestos antioxidantes que lo hacen tan saludable.
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Cómo sumarlo a tus platos de todos los días
El morrón asado es súper versátil. Podés incorporarlo en ensaladas tibias, sándwiches, tartas o como guarnición de carnes y vegetales. La cocción moderada es la clave para que tu plato sea rico, liviano y nutritivo.