La lasagna es uno de esos platos que suelen asociarse al horno y a largas preparaciones, pero esta versión en sartén demuestra que también se puede lograr un resultado bien casero, sabroso y reconfortante sin complicarse. Con capas simples y una cocción tapada, queda cremosa, bien armada y lista en menos tiempo.
Es una receta ideal para resolver un almuerzo o una cena cuando no hay horno disponible o simplemente se busca una alternativa más práctica, sin resignar sabor.
La clave está en usar una sartén amplia con tapa y cocinar a fuego bajo, para que las capas se integren y el queso se funda sin quemarse. Se puede adaptar con carne, verduras o incluso hacerla vegetariana, según lo que haya en casa.
Esta lasagna se hace en una sartén amplia con tapa y a fuego bajo.
Paso a paso: cómo preparar lasagna sin horno
En una sartén amplia, calentá un chorrito de aceite y rehogá la cebolla picada con el ajo hasta que estén transparentes.
Agregá la carne picada, salpimentá y cociná hasta que esté bien dorada.
Sumá la salsa de tomate, condimentá a gusto y cociná 5 minutos para que tome sabor.
Retirá parte de la salsa y armá las capas directamente en la sartén: una base de salsa, láminas de lasagna, queso y nuevamente salsa.
Repetí el proceso hasta terminar los ingredientes, finalizando con queso rallado.
Tapá la sartén y cociná a fuego bajo durante 20 a 25 minutos, hasta que la pasta esté tierna y el queso bien fundido.
Dejá reposar unos minutos antes de servir para que tome consistencia.
Esta lasagna en sartén queda jugosa, bien armada y con todo el sabor del clásico, pero sin necesidad de horno. Se puede acompañar con una ensalada fresca y es perfecta para recalentar al día siguiente.