Soledad “La Sole” Pastorutti no solo es una de las voces más reconocidas del folklore argentino: también es una defensora declarada de la cocina casera, simple y compartida. Nacida en Arequito, Santa Fe, la cantante habló en distintas entrevistas sobre sus recetas favoritas, esas que elige cocinar y comer cuando vuelve a su casa y baja el ritmo de los escenarios.
Lejos de platos sofisticados, su paladar está marcado por comidas con salsa, recetas tradicionales y sabores familiares.
Los favoritos de Soledad Pastorutti: “Todo lo que tenga salsa me encanta”
En una entrevista con Revista Gente, Soledad fue directa al describir sus gustos: “Todo lo que tenga salsa me encanta. La polenta es fácil de hacer, pero la salsa es lo que mejor me sale”. La frase resume su perfil culinario: platos simples, rendidores y con ese toque casero que remite a la mesa familiar, un rasgo muy presente en la cultura gastronómica del interior santafesino.
soledad pastorutti
Sus platos preferidos
Según contó ella misma en distintas notas, estas son algunas de las recetas que más disfruta preparar y comer:
Polenta con salsa, uno de sus clásicos infaltables.
Pastel de papa, una receta tradicional que aparece entre sus favoritas.
Pollo a la portuguesa, plato de herencia familiar.
Todas comparten un mismo hilo conductor: comida abundante, caliente y pensada para compartir, sin vueltas ni pretensiones.
Cocina sin obligación, pero con disfrute
Soledad también aclaró que su vínculo con la cocina no es rutinario, sino emocional: “Con la cocina me llevo bien, pero solo si tengo ganas de cocinar”. Esa idea refuerza algo que atraviesa su relato: la cocina como espacio de disfrute y encuentro, no como tarea impuesta. Cuando cocina, lo hace para su familia, para estar en casa y reconectar con sus raíces.
Comer como forma de identidad
Las recetas que elige Soledad Pastorutti no son casuales. Hablan de una identidad santafesina ligada a lo simple, lo familiar y lo afectivo, donde la comida no busca sorprender, sino abrigar.
polenta con estofado
Polenta, pastel de papa, carne al horno: platos que siguen vigentes, que se repiten en miles de mesas y que, en su caso, funcionan como una forma de volver a casa.
Receta de polenta con salsa: el clásico que no falla
Ingredientes
Para la base (Salsa/Estofado):
Proteína: 500g de carne para estofado (roast beef o palomita) cortada en cubos de 2 cm.
Base aromática (Mirepoix): 1 cebolla grande, 1 pimiento rojo, 2 dientes de ajo, todos finamente picados.
Cuerpo: 500ml de puré de tomate (passata) y 1 cucharada de extracto de tomate.
Líquidos: 1/2 vaso de vino tinto (opcional) y caldo de carne caliente.
Condimentos: Sal, pimienta negra, laurel y una pizca de orégano.
Sémola de maíz: 1 taza (de cocción rápida o tradicional).
Medio de hidratación: 3 tazas de líquido (recomiendo mezcla de 2 partes de caldo de verdura y 1 parte de leche para mayor cremosidad).
Finalización: 50g de manteca y 100g de queso sardo o reggianito rallado.
Paso a paso
Sellado: En una olla de fondo grueso, sellar la carne con aceite de oliva a fuego alto hasta lograr una reacción de Maillard (dorado intenso). Retirar y reservar.
Sofreído: En la misma olla, sudar la cebolla, el pimiento y el ajo. Desglasar con el vino tinto raspando el fondo para recuperar los jugos de la carne.
Cocción lenta: Reincorporar la carne, añadir el tomate y el caldo hasta cubrir. Cocinar a fuego mínimo durante al menos 40-60 minutos. El objetivo es una salsa espesa y una carne tierna que se deshaga con facilidad.
Ebullición: Llevar el caldo y la leche a punto de ebullición con una pizca de sal.
Hidratación: Incorporar la polenta en forma de lluvia, batiendo constantemente con batidor de alambre para evitar la formación de grumos (clave para la textura sedosa).
Cocción: Si es de cocción rápida, bastará con un minuto a fuego mínimo. Si es tradicional, requerirá de 30 a 40 minutos de agitación frecuente.
Montado: Fuera del fuego, agregar la manteca fría y el queso rallado. Este proceso se denomina "mantecatura" y aporta el brillo y la suntuosidad final.
¡A comer!
Servir una base generosa de polenta en platos hondos térmicos. Realizar una pequeña hendidura en el centro para colocar el estofado con abundante salsa. Finalizar con un chorro de aceite de oliva virgen extra y una hoja de albahaca para aportar una nota de frescura.