Los scones frutales son una deliciosa y versátil creación de la repostería británica que cautiva a los amantes de los postres en todo el mundo. Estos pequeños pasteles, conocidos por su textura escamosa y sabor dulce, son el acompañamiento perfecto para el mate, café o té de la tarde o el desayuno.
Estos bocados son una mezcla única de sabor y tradición. Su masa, que se asemeja a la de una galleta, se combina con una variedad de frutas secas o deshidratadas, como pasas, arándanos o chispas de chocolate, que aportan ese toque dulce y jugoso que los distingue. Pero no se trata solo de sus ingredientes, sino también de la forma en que se preparan.
A continuación, te compartiremos la receta más sencilla para hacerlos en casa y algunos consejos para que te salgan perfectos.
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Ingredientes (para 12 unidades):
- 225 gramos de harina de trigo
- 50 gramos de azúcar
- 1 cucharada de polvo de hornear
- 1/2 cucharadita de sal
- 50 gramos de mantequilla fría, en cubos pequeños
- 1 huevo
- 125 ml de leche entera
- 100 gramos de frutas secas (pasas, arándanos al gusto)
- Mermelada y crema batida para servir
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Preparación:
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En un bol grande, tamiza la harina y mezcla con el azúcar, el polvo de hornear y la sal. Agrega la mantequilla fría en cubos y, con las manos o un cortador de masa, trabaja rápidamente la mezcla hasta obtener migajas de aspecto arenoso.
En otro bol pequeño, bate el huevo y la leche. Vierte esta mezcla sobre los ingredientes secos y mantequilla. Revuelve hasta que la masa se forme y luego agrega las frutas secas.
Vuelca la masa sobre una superficie enharinada y amásala suavemente hasta formar un círculo de aproximadamente 2 cm de grosor. Con un cortador de galletas de 5 cm de diámetro, corta tus scones y colócalos en una bandeja para hornear con papel manteca.
Precalienta tu horno a 220 °C. Hornealos durante unos 12-15 minutos o hasta que estén dorados en la parte superior. Luego, sírvelos calientes con mermelada y crema batida.
Consejos para unos sones perfectos:
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La clave para scones tiernos es usar mantequilla fría y cortarla en la mezcla de harina rápidamente. Esto crea capas de mantequilla que se funden durante la cocción, lo que resulta en una textura escamosa.
Trata la masa con cuidado y no la manipules en exceso. Demasiado amasado puede hacer que los scones queden duros en lugar de tiernos.
Agrega la leche gradualmente y no excedas la cantidad indicada en la receta. Demasiada leche puede hacer que la masa esté pegajosa.
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