El truco para recalentar la pizza y recuperar su textura crocante sin que quede gomosa

Si te sobró pizza, existe una forma sencilla de recalentarla para recuperar la textura crocante de la masa y derretir el queso.

El truco más fácil para recalentar la pizza y lograr que quede como recién hecha.

El truco más fácil para recalentar la pizza y lograr que quede como recién hecha.

La pizza del día anterior puede volver a quedar deliciosa si se recalienta de la manera correcta. Aunque el microondas aparece como la opción más rápida, muchas veces deja la masa blanda, mientras que el horno requiere más tiempo y puede resecar los bordes.

Existe una alternativa sencilla que permite recuperar buena parte de la textura original sin prender el horno: usar una sartén con tapa.

Cómo recalentar pizza en una sartén

Para aplicar este truco solamente necesitás una sartén, una tapa y unas gotas de agua. El secreto está en combinar el calor directo sobre la base con el vapor que se genera al tapar la sartén.

Primero, colocá la porción de pizza en una sartén antiadherente, sin agregar aceite. Encendé el fuego a temperatura media-baja y dejá que la masa comience a calentarse lentamente.

Después de unos minutos, cuando notes que la base empieza a recuperar firmeza, agregá unas pocas gotas de agua en uno de los costados de la sartén, lejos de la pizza. Tapá inmediatamente la sartén para que el vapor quede atrapado. De esta manera, el calor ayuda a fundir nuevamente el queso sin mojar la masa.

La pizza del día anterior puede recuperar su textura crocante al recalentarla en una sartén con tapa.

La pizza del día anterior puede recuperar su textura crocante al recalentarla en una sartén con tapa.

El secreto está en controlar la temperatura

Uno de los puntos más importantes de esta técnica es mantener el fuego medio-bajo durante todo el proceso. Una temperatura demasiado alta puede quemar la base antes de que el queso consiga calentarse y derretirse.

Por eso, conviene tener paciencia y dejar que la pizza se caliente de manera gradual. El vapor generado dentro de la sartén ayuda a recuperar la humedad de la cobertura, mientras que el contacto directo con la superficie caliente permite que la masa vuelva a quedar más crocante.

El resultado es una porción con base firme y algo crocante, queso derretido y bordes que no quedan excesivamente secos.

Por qué la sartén funciona mejor que el microondas

El microondas calienta los alimentos de una manera diferente y puede afectar la textura de la masa, especialmente cuando la pizza ya pasó varias horas en la heladera. Por eso, el resultado suele ser una masa más blanda o gomosa.

El horno, en cambio, permite recuperar mejor la textura, pero necesita más tiempo para calentarse y puede resecar la pizza si se deja demasiado tiempo. La sartén ofrece un punto intermedio: calor directo en la base y vapor en la parte superior. Así, permite recalentar la pizza en pocos minutos y sin necesidad de encender el horno.

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