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Paso a paso: cómo congelar acelga como un profesional
Dependiendo de cuánto tiempo tengas y para qué plato la necesites, podés elegir entre estas dos opciones:
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Método rápido (cruda): lavá hoja por hoja y secá con papel de cocina de forma minuciosa. Cualquier rastro de agua se convertirá en cristales de hielo que quemarán la verdura. Cortá en trozos pequeños, guardá en bolsas herméticas sacando todo el aire posible y etiquetá con la fecha.
Método premium (cocida): herví las hojas troceadas en agua con sal por un máximo de 3 minutos. Escurrí muy bien (podés presionarlas un poco) y separá en porciones. Este método es el mejor para optimizar espacio en el freezer.
El detalle de las pencas: no tires nada. Las pencas se pueden congelar junto a las hojas o por separado; solo recordá que suelen necesitar un minuto extra de hervor si decidís blanquearlas.
Cómo congelar acelga: la forma más fácil de conservar esta verdura
Cómo congelar acelga: la forma más fácil de conservar esta verdura
Consejos para un descongelado perfecto
Un error común es llenar los recipientes hasta el tope. Recordá dejar un pequeño espacio, ya que la verdura tiende a expandirse ligeramente al congelarse. Para usarla, lo más recomendable es pasarla del freezer a la heladera la noche anterior o, si tenés prisa, utilizar el microondas por un par de minutos.
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Tener acelga congelada es la solución económica y saludable para resolver cenas nutritivas en tiempo récord. Podés sumarla directamente a sopas y guisos sin necesidad de descongelarla previamente, lo que la convierte en el aliado estratégico de cualquier cocina organizada.