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Posible Fenómeno del Niño: tres diferentes escenarios para Santa Fe

A partir de la primavera que viene, se sabrá si el probable Fenómeno del Niño será fuerte, moderado o débil. El antecedente que preocupa: 1997-1998.

El mayor de los problemas en el mediano plazo es la posibilidad de que ambos fenómenos -El Niño y el calentamiento del Atlántico- se combinen durante los próximos meses, generando lluvias extraordinarias y consecuentes crecidas de los ríos.

Si bien es demasiado temprano para tener certezas, en el actual contexto los especialistas no pierden de vista el antecedente lo sucedido entre 1997 y 1998, cuando Santa Fe sufrió la tercera inundación más importante de la cuenca del Paraná desde que se tiene registros.

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En el norte de la provincia de Santa Fe, las últimas lluvias ocasionaron fuertes consecuencias en zonas puntuales.

En el norte de la provincia de Santa Fe, las últimas lluvias ocasionaron fuertes consecuencias en zonas puntuales.

El responsable del área de pronósticos hidrológicos del Instituto Nacional de Agua (INA), Juan Borus, adelantó que existe un momento clave para contar con mayor certidumbre: durante la segunda mitad de la primavera 2026, se sabrá si el probable El Niño será débil, moderado o fuerte. Y en cada uno de los casos, las posibles consecuencias serán diferentes para Santa Fe y la región.

Borus fue categórico al hablar de lo que viene: por un lado, hizo hincapié en la necesidad de informar con cautela y sin generar alarmas desmedidas; por otro, remarcó que resulta imperioso tomar las medidas necesarias para mitigar -en la medida de lo posible- escenarios de crisis.

"La gente y algunos medios ya hablan del Fenómeno del Niño por las lluvias registradas desde el comienzo del año, pero es erróneo. Lo que sucede en estos momentos tiene que ver con la temperatura del Atlántico. Desde febrero se sabía que esta masa húmeda se iba a instalar sobre el territorio argentino a fines de marzo, y que se iba a activar durante el otoño", insistió.

Si bien "la variabilidad climatica regional limita el horizonte de proyección segura de los pronósticos a no más de tres meses de anticipación", Borus planteó los posibles escenarios para la región según la intensidad del posible Niño.

Borus Juan. INA
Ing. Juan Borus, Instituto Nacional del Agua.

Ing. Juan Borus, Instituto Nacional del Agua.

¿Qué puede suceder en Santa Fe ante un Niño débil o moderado?

  • Niño débil. Según el experto del INA, con las las actuales condiciones de humedad generadas por el Atlántico y frente a un Niño débil, el impacto dependerá en mayor medida de los factores climáticos locales o regionales: "No podemos saber hoy si impactará con mayor fuerza en la cuenca del Paraná, del Paraguay o en la llanura pampeana, pero no representaría escenarios de gravedad. Habrá que seguir de cerca los alertas de corto plazo que brinda el Servicio Meteorológico Nacional".
  • Niño moderado. En este caso, el impacto sería mayor y más extendido territorialmente, "en las regiones donde ya hay humedad disponible para lluvias importantes, con eventuales eventos significativos sobre el Litoral y la llanura pampeana. En este caso, será fundamental estar atentos a los pronósticos que el Servicio Meteorológico Nacional emite con un alcance de dos semanas".

Un Niño fuerte, el peor escenario: el antecedente de 1997-1998

El peor de los escenarios para Santa Fe y la región se plantea frente a un posible Niño fuerte. Y si bien habrá que aguardar hasta la segunda mitad de la primavera para tener mayores certezas, sí existe un antecedente preocupante.

Según explicó Borus, en este caso se estaría planteando un escenario similar al que se registró entre 1997 y 1998, cuando la región sufrió la tercera crecida más importante de la cuenta del río Paraná desde que se tienen registros históricos.

En aquel momento, el río a la altura de Santa Fe superó los 7 metros. Se trató de una crecida extraordinaria, que provocó fuertes consecuencias, afectó a siete provincias y hubo miles de evacuados en toda la cuenca del Paraná. Las defensas que protegen el área metropolitana soportaron el embate del agua, pero se vivieron momentos de angustia y preocupación.

"Sabemos lo que sucede en estos momentos en el Atlántico y debemos esperar para saber cómo se terminan de configurar las anomalías en el Pacífico. No siempre El Niño impactó de la misma manera, pero si fuera un Niño fuerte, se estarían dando condiciones similares a las de la primavera de 1997", advirtió Borus.

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El Paraná es el cuarto río más caudaloso del planeta. En 1998, se produjo una de las crecidas más importantes desde que se tienen registros en Santa Fe.

El Paraná es el cuarto río más caudaloso del planeta. En 1998, se produjo una de las crecidas más importantes desde que se tienen registros en Santa Fe.

En aquel momento, "las lluvias fuertes se dieron desde 1998 en la franja media del Litoral, sobre todo Corrientes y Santa Fe. Desde el último trimestre de 1997, el Pacífico ya nos venía avisando lo que terminaría sucediendo a partir de febrero del año siguiente. Hoy tenemos mejor tecnología, como para hacer un seguimiento de la situación. Pero todo estará más claro a partir de la próxima primavera".

Borus recordó que "el episodio de 1997-1998 fue una las tres peores situaciones registradas en la cuenca del Paraná desde que se tienen registros, pero en estos momentos nadie puede asegurar, ni descartar, lo que puede suceder en los próximos meses. En aquel momento se dieron fuertes crecidas en el Iguazú, con enormes aportes de agua sobre el Paraná".

"Todavía no podemos tener certezas de cómo será el probable Niño este año", insistió.

Mientras tanto, en el corto plazo y a pesar de las actuales lluvias generadas por la humedad que llega desde el Atlántico, se espera que la altura del Paraná baje a fines de abril y principios de mayo: "Los actuales 2 metros actuales en Santa Fe, marcan una altura inferior al promedio para el otoño. En la alta cuenca alta del Paraná en Brasil y en el Iguazú, la perspectiva de lluvias es por debajo de lo normal".

Con respecto al río Salado, "se esperan aguas predominantemente altas, con desbordes frecuentes, pero con una situación distante a lo que se vivió en 2003", cuando se produjo la gran inundación de la ciudad de Santa Fe.

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