Hace 19 años, más de un tercio de la ciudad de Santa Fe quedaba bajo las aguas del río Salado, en lo que constituyó una de las peores –sino la peor– tragedia evitable que atravesó la capital provincial en toda su historia. Producto de incesantes lluvias, una pronunciada creciente del caudal del río y obras de defensa que estaban inconclusas, más de 130.000 personas tuvieron que ser evacuadas, 43 barrios fueron inundados y, al menos, 23 personas fallecieron, según los cómputos oficiales, aunque los organismos de derechos humanos hablan de 158 víctimas fatales si se computan los muertos en meses posteriores a causa de las secuelas.
Durante aquellos días, mientras la crisis hídrica se desarrollaba, se llevaba vidas humanas y las aguas destrozaban todo a su paso, era poco el margen para reclamar por las responsabilidades del hecho. No era momento de buscar culpables, sino de asistir a las víctimas.
Con el paso del tiempo, la información comenzó a desparramarse. Resulta que habían existido avisos a las autoridades del gobierno de Santa Fe sobre la gravedad del evento climático y sus posibles consecuencias. Sin embargo, hubo alguien que insistentemente aseguraba: “A mí nadie me avisó”. Se trata del entonces gobernador de la provincia, Carlos Alberto Reutemann, fallecido en 2021.
Recién en febrero de 2019, casi 16 años después de los hechos, la Justicia provincial condenó por "estrago culposo" agravado por la muerte de 18 personas a los ex funcionarios Edgardo Berli y Ricardo Fratti, quienes ocupaban los cargos de ministro de Obras Públicas y director de Obras Hidráulicas durante la segunda gestión de Reutemann. La sentencia fue mínima: tres años de prisión de ejecución condicional, por lo cual nunca fueron presos.
Leer más ► Monumento a Reutemann: ¿evocación o provocación?
Según un informe técnico presentado por la Facultad de Ingeniería y Ciencia Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), las causas que motivaron la inundación de la ciudad de Santa Fe, con sus efectos catastróficos, encuentran sus orígenes tanto en cuestiones de tipo natural como en otras resultantes de la acción del hombre.
Sobre las causas naturales, el informe sostiene que la crecida del río Salado se originó por la ocurrencia de precipitaciones intensas sobre su cuenca baja, ocurridas principalmente entre los días 22 y 24 de abril del corriente año. Durante esos días un sistema frontal caliente semiestacionario se ubicó en el centro del litoral argentino (zona norte de Entre Ríos, sur de Corrientes y centro de Santa Fe). Sobre este sistema frontal se formaron núcleos de nubes convectivas, que originaron grandes lluvias.
En cuanto a la previsibilidad del fenómeno, desde la UNL advierten que si bien no se contó con un pronóstico a tiempo real, “en marzo de 2003 –un mes antes del ingreso de aguas del río Salado por el noreste de la ciudad- el Sistema de Alerta Hidrológico de la Cuenca del Plata, dependiente del Instituto Nacional del Agua, formulaba una alerta temprana que advertía sobre posibles situaciones de riesgo hídrico sobre la cuenca del Salado”.
Además, las cuantiosas lluvias ocurridas y el avance de la onda de crecida por la cuenca baja “eran de conocimiento público, dando lugar a la superación de varias rutas provinciales aguas arriba de la ciudad de Santa Fe, incluyendo el colapso de puentes y el anegamiento de vastas extensiones rurales”.
“A mí nadie me avisó”
En una conferencia de prensa, en medio de la crisis hídrica en 2003, al gobernador Reutemann le preguntaron si él mismo o algún funcionario de su gabinete habían recibido información acerca de la crecida. El mandatario santafesino declaró: “Que yo sepa, en lo personal no he tenido ninguna información de este tipo, a mi absolutamente nadie me ha avisado”.
Y fue por más. “Los felicito por las preguntas que hacen porque tenemos una universidad de Recursos Hídricos que evidentemente en algún momento tantos ingenieros hídricos debieron haber visto la cantidad de lluvia que se estaba produciendo”. Rápidamente, desde la UNL salieron a cruce del gobernador. El entonces rector de la Universidad, Mario Barletta, había asegurado que “el gobierno tenía este estudio que determinaba la zona de riesgo que se iban a inundar ante crecidas del río Salado”, y había agregado que “para ese año no estaba hecha la defensa. Todo indicaría, con los caudales que se dieron, que esa obra hubiese sido suficiente”.
Sin embargo, numerosas organizaciones de Santa Fe se pusieron al hombro la dura tarea de encontrar y llevar a la justicia a los responsables del denominado “crimen hídrico”. Algunas de esas organizaciones fueron el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y la Carpa Negra de la Memoria.
Milagros Demiryi (integrante del MEDH) es una de las actoras civiles que tiene la causa (hoy en la Corte Suprema de Justicia de la Nación tras las apelaciones de Fratti y el Estado provincial). En diálogo con AIRE, Demiryi sostuvo que “llevamos 19 años de lucha por la memoria, la verdad y la justicia, y en este camino hemos avanzado bastante. La memoria está viva y la vamos transmitiendo de generación en generación”.
“Hemos ido desmotando las mentiras del poder respecto a que fue una catástrofe inevitable. Lamentablemente, se van muriendo impunes los responsables”, dijo la militante social.
Demiryi mencionó al plexo probatorio de la causa. Al respecto, destacó que “las pruebas tenían una solidez impresionante y no había forma que se eludieran las responsabilidades”. En ese sentido, mencionó un video denominado “La Lección del Salado” donde se relata que el 28 de abril de 2003, el entonces gobernador Reutemann fue al puente de autopista y a otros puntos del cordón oeste de la ciudad y anunció que miles de santafesinos se iban a inundar. Además, el 29 de abril, a la mañana, fue al ferrocarril Mitre, donde se estaban poniendo bolsas de arena, y también recomendó a los vecinos que se vayan del lugar porque el agua iba a tapar los techos de las casas. Al mediodía, Reutemann fue al hospital de niños Orlando Alassia “cuando ya se sabía que el hospital iba a quedar bajo agua. La gente hacia defensas con bolsas y aun así no se dio la orden de evacuación”.
La integrante del MEDH mencionó algunos decretos firmados por entonces en los que se ordenaba la compra de colchones y zapatillas (claramente iban a ser destinados a los afectados) y donde se decía que los santafesinos debían permanecer en sus casas. “En ese momento, había una sola persona fallecida, en Vera y Circunvalación. A esa hora, el agua todavía no había entrado a los barrios del oeste”, recordó Demiryi. Además, hubo un informe técnico de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) donde se advirtió del evento climático.
“Encontramos los planos donde estaba la advertencia de la necesidad de cerrar la obra que quedó abierta, por donde entró el agua”, aseguró Demiryi, y aseguró: “El 29 a la mañana hubo una reunión con todo el gabinete en casa de gobierno. Ahí Fratti marcó hasta donde iba a llegar el agua y así fue”. Por eso, para los afectados “hay abundancia de pruebas de que acá hubo incumplimiento de deberes de funcionario público, abandono de persona y estrago culposo”.
Matriz de impunidad
Según los actores civiles de la causa, “Reutemann quedó afuera (del proceso judicial) porque en Santa Fe se construyó una matriz de impunidad. Los funcionarios políticos se cubrieron las espaldas mutuamente. Hubo una justicia hecha a medida del poder político de turno”.
“Rosatti en el 96, siendo intendente, pidió los planos y ahí advirtió que había que hacer el cierre de la obra. Esa obra, justamente, se inauguró incompleta en el 97. Ahí nació la foto de “Los Inundadores”. “Se podía haber avisado, evacuado y evitado muertes”, aseguró Demiryi.
¿Hubo justicia?
“Nos tocó hacer una pelea de titanes. Hubo mucha disparidad en la correlación de fuerzas, pero logramos llevar al banquillo de los acusados a los funcionarios”, destacó la actora civil de la causa, a la vez que reconoció que “el haber quedado Reutemann afuera y haber llegado a una condena que tiene sabor a poco, no es justamente lo que aspirábamos. A la justicia no hemos llegado”.
De todos modos, advirtió: “Si vemos la mitad del vaso lleno es que fue la primera vez en el país que se juzgó en el fuero penal a funcionarios políticos por la responsabilidad del desastre”.
Demiryi hizo mención a la condena social sufrida por el entonces mandatario provincial. “Durante mucho tiempo no pudo circular por las calles santafesinas. La conciencia y el avance en desmontar las mentiras, hizo que la gente pueda identificar que fue una catástrofe evitable. La responsable no fue la naturaleza, la lluvia o el río”.
También realizó una profunda crítica a cierto sector de la política santafesina que impulsó un homenaje al excorredor. “Hay grises. No es todo blanco o negro. De hecho, hay un grupo que reivindica la figura de Reutemann y le querían hacer un homenaje. Esa iniciativa lo que hace es ocultar o negar la responsabilidad y solo reivindicarlo como corredor de carreras”.
“Creemos que ha quedado inscripto no solamente en los cuerpos, sino también en la memoria colectiva, que es no tiene que volver a pasar en Santa Fe”, concluyó.
Te puede interesar







