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Política Coronavirus | Rosario | Venado Tuerto

Se cumple el período de restricciones en el sur provincial: el dilema de los intendentes

El decreto de retroceso de fase no se pudo aplicar al pie de la letra. Cada ciudad negoció condiciones propias y en la mayoría abrieron casi todas las actividades, a excepción de recreación. El testimonio de los intendentes.

Rosario y los cinco departamentos del sur provincial cierran este viernes el ciclo de 14 días de regreso de fase anunciado en su momento por el gobernador Omar Perotti. Mientras el Ejecutivo analiza los pasos a seguir, también los intendentes miden el escenario que viene, que no parece haber mejorado sustancialmente, y los equilibrios que serán necesarios en función de cómo se decida seguir. Más allá del clima social, el frente sanitario está en su punto límite de respuesta.

Los anuncios del viernes 4 los pusieron en el dilema: garantizar el retroceso en las actividades que dispuso el gobierno provincial; o encontrar un punto de equilibrio con aquellos que reaccionaron con protestas y movilizaciones por el apremio económico. Lo primero los enfrentaba con sus vecinos comerciantes; lo segundo los exponía más aún en la crítica situación sanitaria.

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No hizo falta que el gobernador Perotti corrigiera el decreto como varias localidades, cámaras y federaciones comerciales le pidieron, porque ese trabajo lo terminó poniendo en práctica cada intendente de acuerdo al margen de maniobra que le permitían los humores de su propia comunidad.

Alberto Ricci (Fpcys), intendente de Villa Gobernador Gálvez, ciudad con 100 mil habitantes, sufrió una manifestación frente a su casa el fin de semana del anuncio. “Primero fue ese sábado (5) lo de Venado Tuerto, después salieron intendentes peronistas a decir que no iban a acatar el decreto, entonces viendo eso los comerciantes de acá se pusieron revoltosos”.

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Alberto Ricci (Fpcys), intendente de Villa Gobernador Gálvez

Alberto Ricci (Fpcys), intendente de Villa Gobernador Gálvez

“El lunes siguiente los recibí a todos y les fui de frente. Les dije que los entendía, pero también ellos tenían que entender que los intendentes tenemos una responsabilidad. Les dije que hagan lo que sientan, pero que si abrían yo tenía que hacer como mínimo un acta de comprobación”, contó Ricci, para quien lo más efectivo del anuncio del viernes 4 fue el cierre a las 19.30. “Eso sí sirvió porque a la noche queda todo cerrado y no circula gente”.

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“La situación es compleja, venimos en la última semana con promedio de 33 casos por día. Sólo tenemos un hospital con internación de segundo nivel, no es para covid-19, y el único sanatorio privado está cerrado hace 3 años. Al principio la provincia nos dijo que no convenía abrirlo, pero ahora estamos en tratativas de nuevo”, dice Ricci, para quien “a pesar del panorama, la gente no está preparada para volver atrás”.

En Villa Constitución, el intendente Jorge Berti (PJ) también enfrentó protestas en las horas posteriores al anuncio del gobernador. “Se trató de hacer cumplir el decreto, pero para no generar conflictos sociales con comerciantes y con los que no estaban contemplados en las actividades, se generaron acuerdos con cada cámara. Siempre con la salvedad de que si aumentan los contagios vamos para atrás”, le contó a Aire Digital.

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Jorge Berti (PJ), intendente de Villa Constitución

Jorge Berti (PJ), intendente de Villa Constitución

Aclara que esos acuerdos específicos para nada invalidan el decreto provincial, sino que generan coincidencias básicas. "Es nuestra forma de acompañar al gobernador en estas decisiones tan difíciles que tiene que tomar. El sector económico no está de acuerdo, pero por otro lado está el tema de las camas para atención, y si no tomamos medidas esto se puede desmadrar. Nosotros avalamos al gobernador y acompañamos".

"No da para volver atrás, máxime si no hay una situación de desmadre. Se va monitoreando, y si aumentasen los casos y la demanda de camas, ahí sí tomar restricciones. En Villa tenemos 60 casos activos, todavía es controlable. Desde la provincia nos consultan periódicamente para decir lo que pensamos. No podemos dejar solo al gobernador, es un momento difícil, porque también a los intendentes nos cuesta medir la reacción de la ciudadanía", agrega.

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En Venado Tuerto, el intendente Leonel Chiarella (UCR) también se tuvo que hamacar apenas se conocieron los anuncios del gobernador. La ciudad fue epicentro de una nutrida manifestación que fue noticia nacional. Y durante esa semana fue blanco de ásperas críticas durante dos días de un periodista que desde un canal porteño se ocupó personalmente de él.

“Enseguida con otros intendentes le pedimos al gobernador que revea esa medida”, cuenta Chiarella, y explica que como eso no ocurrió cada intendente fue amoldando las directivas provinciales a su propia realidad: “Desde el inicio dijimos que iba a ser imposible controlar lo que dice el decreto, porque era una medida que carecía de legitimidad social. La postura que planteamos con el intendente de Firmat y todo el Comité de Emergencia de General López es que se sostengan restricciones en horarios pero que todos pudieran trabajar”.

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Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto

Leonel Chiarella, intendente de Venado Tuerto

En Venado el horario de cierre en general es a las 17. Hasta las 19 trabajan despensas, gimnasios, bares, entre otros, que el decreto provincial no contemplaba. Y después de las 19 sólo delivery o take way. “La idea es que todos puedan trabajar, pero impedir las reuniones afectivas, que es el mayor espacio de contagio. El mapeo nos muestra que los contagios no se producen en el comercio sino en encuentros afectivos o sociales. Por eso pusimos muy fuerte el eje en el control de espacios públicos, concientización y muchísimos testeos con apoyo de los laboratorios locales”, explicó. Van a esperar los anuncios de este fin de semana, pero ya están analizando correr una o dos horas esos horarios para adaptarlos a la nueva época del año.

La contrapartida es que a nivel nacional, Venado Tuerto, como Rosario, es seguida muy de cerca por la cantidad de contagios. De hecho, los asesores epidemiológicos del presidente ya adelantaron que aconsejan volver a una fase 1 durante un lapso de 10 a 14 días. Venado tenía el miércoles 354 casos activos y superó los 10.000 testeos, según datos oficiales.

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“De cara a futuro se viene una etapa en la que los gobiernos locales debemos pensar cómo convivir con este virus, porque hasta que no esté la vacuna, todos tenemos que garantizar la actividad y el trabajo de la gente, seguramente sin cuestiones recreativas y manteniendo un equilibrio con el sistema sanitario”, proyecta Chiarella.

Una actitud tanto o más franca asumió José Pedretti (PJ), de Roldán, que de inmediato dijo que permitiría abrir a todas las actividades y le pidió al gobierno provincial que eche para atrás el decreto. Nadie en la provincia salió públicamente a contestar, lo que inquietó a varios intendentes que sintieron que quedaban en falsa escuadra y se les presentaba un inquietante dilema. ¿Cedían a las presiones locales siguiendo los pasos de Pedretti o trataban de hacer cumplir el decreto provincial, lo que los enfrentaba a los sectores comerciales de sus comunidades?

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José María Pedretti, intendente de Roldán.

José María Pedretti, intendente de Roldán.

Roldán y la vecina Funes, entre otras, son dos de las ciudades de los cinco departamentos gobernadas por el peronismo, en las que hoy es posible concurrir a un bar, a la peluquería, al gimnasio o ingresar a negocios no esenciales. En todos los casos con restricciones de horarios y medidas de cuidado acordadas entre autoridades locales y cada rubro. Pero todas funcionan, a excepción de lo recreativo.

En Capitán Bermúdez, el lunes siguiente a los anuncios, los comerciantes no esenciales que se acercaron a la Municipalidad a averiguar recibieron un “ni” como respuesta. “Preferentemente trabajen desde la puerta”, les dijeron.

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En Rosario, donde la escala y la cantidad de contagios hace más complejo el manejo de la crisis, el intendente Pablo Javkin (Fpcys) y su gabinete invirtieron muchas horas y reuniones con gastronómicos (tanto empresarios como gremio) y propietarios de gimnasios, entre otros. Éstos últimos anticiparon que abrirán a como dé lugar desde el fin de semana.

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Pablo Javkin, intendente de Rosario.

Pablo Javkin, intendente de Rosario.

A lo largo de este período de 14 días hubo decretos municipales que flexibilizaron algunas cuestiones. Incluso sirvieron a ciudades vecinas para engancharse en ese sentido.

En las últimas horas Javkin le acercó a la Casa Gris un pliego de propuestas similar a lo que ya funciona de facto en localidades menores: todo con restricciones, cuidados, protocolos a full, pero casi todos trabajando. Incluye apertura de shoppings sin patios de comida, bares con límites de mesas y clientes adentro y afuera, más trabajadores en construcción, regreso de trabajo en hogares y de cuidados de niños además de modificaciones de horarios comerciales.

Una decena de contactos hechos para este artículo, que exceden a las localidades cuyos intendentes se cita, permite concluir que la imposibilidad de llevar a la práctica el retroceso de fase tal como se pensó desde la provincia no obedeció a razones de oficialistas u opositores. Un dato clave a tener en cuenta para los anuncios de este fin de semana.

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