El gobierno provincial puso sobre la mesa un paquete de obras públicas que cotizó en 50 mil millones para Rosario y Funes entre fondos de Provincia y Nación y que conforman inversiones en infraestructura social, educativa, vial, sanitaria y de vivienda. El anuncio es relevante en términos económicos pero también políticos teniendo en cuenta el inicio del año electoral, porque si bien la mayoría no las inaugurará Omar Perotti, dejará el gobierno con obras de envergadura en marcha, uno de los déficits que se le criticaban desde la oposición y sectores institucionales de la ciudad. Es también una carta que oxigenará la agenda electoral del gobierno en una ciudad donde paga costos muy altos por los problemas de seguridad. Así lo dio a entender el propio Perotti en el anuncio: “Habrá un despliegue muy fuerte de obras de aquí en más. Muchos nos preguntan cuál es la marca que va a dejar el gobierno en Rosario, cuál va a ser la obra; y son estas las obras”.
El paquete de obras lo anunció el gobernador Perotti, la ministra de Infraestructura Silvina Frana y el ministro coordinador Marcos Corach. Sentaron a la mesa a dos intendentes de distinta pertenencia política. El de Rosario Pablo Javkin, del Frente Progresista y que a pesar de ser potencial precandidato a gobernador de la oposición y los cortocircuitos por la seguridad supo cuidar el vínculo con Perotti. Y Roly Santacrocce, el intendente de Funes, uno de los grandes beneficiarios de inversiones de la provincia menciona como posible candidato del gobernador para senador por el departamento Rosario. Esta semana fue noticia nacional porque logró que Lionel Messi le abriera las puertas de su casa en el barrio privado Kentucky ubicado en su ciudad.
Las obras
Se trata de las remodelaciones viales de un tramo del bulevar Seguí (2.900 millones) en el sur de Rosario; la avenida Jorge Newbery en su segunda etapa que enhebra la zona norte con el aeropuerto y Funes (8.500 millones); y un tramo de avenida Ayacucho que conecta con Villa Gobernador Gálvez (2.500 millones). También la transformación de la avenida Galindo en Funes que es el empalme entre la autopista a Córdoba y esa ciudad (1.500 millones). La más costosa es la finalización de la nueva terminal de pasajeros del aeropuerto Islas Malvinas (12.000 millones) paralizada desde 2020.
A eso se suman dos edificios escolares nuevos (1.400 millones), 1464 viviendas (19.329 millones, de los cuales, 2.300 son presupuesto provincial y 17.000 de programas nacionales), un conducto básico cloacal y estación de bombeo en zona sur (812 millones) y una primera etapa de saneamiento del Emisario Sur para separación de desagües pluviales de cloacales y darles un pretratamiento a éstos últimos (3.800 millones de fondos nacionales).
Del total de obras anunciadas 33 mil millones serán financiadas con fondos provinciales y 17 mil millones con fondos nacionales correspondientes a dos de los tres programas de viviendas, el Procrear II y Casa Propia.
Obras
Las obras eran esperadas en Rosario, donde la oposición ha sido crítica en más de una oportunidad en cuanto a la inversión real directa de la provincia y en particular a la paralización de proyectos como en su momento fue la terminal aeroportuaria o el hospital regional sur. En particular han sido legisladores el socialismo los que critican la subejecución de partidas y las comparan con los números del gobierno anterior.
El caso del aeropuerto se retoma ahora después de una reformulación del proyecto, mientras que el hospital fue eje de enormes polémicas porque además de ser paralizada la obra, fue vandalizada por falta de custodia: se perdieron decenas de millones en aberturas y cerramientos en robo hormiga. El gobierno no reactivará el hospital en sí, pero enfoca en la construcción de un conductor cloacal troncal que el hospital necesitará cuando funcione.
La obra más trascendente hasta aquí en marcha es la segunda etapa del acueducto Gran Rosario por más de 5.000 millones. La licitación había sido abierta en 2019 pero no contaba con financiamiento, por lo cual la actual administración la dio de baja. Una vez que Nación comprometió los fondos necesarios se relanzó la construcción del nuevo módulo de producción de la planta de agua potable inaugura en 2015 y la extensión del acueducto principal y el ramal Funes con 12 kilómetros de extensión.
El gobernador calificó las obras como “importantes en volumen, que impactan, que complementan lo básico con obras de las que no se ven”. Estas inversiones disparan la posibilidad de obras complementarias que el municipio no puede poner en marcha si no tiene los abastecimientos necesarios.
El intendente de Rosario también remarcó el enlace entre obras de distinta escala: "Quiero que se entienda el encadenamiento de las obras. Lo más importante, además de la fuerte inversión, es el impacto que tiene con otras obras que se están desarrollando. Y lo digo porque en este país es bastante difícil trabajar en conjunto entre todos los niveles del Estado para resolver los problemas de la gente".
Si bien ninguna de las obras está relacionada directamente a la problemática número uno de la ciudad que es la seguridad pública, fue el intendente el que puso en contexto los anuncios de la provincia: "El sur de la ciudad tiene necesidades muy específicas en materia de seguridad y parte de eso tiene que ver con infraestructura urbana”.
En ese contexto vinculó “la importancia de la apertura de bulevar Seguí hacia el este” (entre Ayacucho y Grandoli) que es una obra que financia la provincia y “está en marcha desde el año pasado, pero para poder terminarla hacían falta viviendas. Por eso vamos a relocalizar esas familias en el mismo lugar, van a ser frentistas en una nueva avenida", vinculó el intendente en relación a que parte de las casas anunciadas ahora permitirán completar la urbanización bloqueada por un asentamiento de ese sector de barrio Tablada, uno de los más críticos en materia de violencia.
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