"Las Malvinas son argentinas": una bandera, un mandato constitucional y una imagen que recorrió el mundo
La imagen que dio la vuelta al mundo excedió el fútbol: detrás de una bandera aparece un mandato que la Constitución declara permanente e irrenunciable.
La sábana cayó cerca del área y fue Giovani Lo Celso quien la recogió, la desenrolló y descubrió el mensaje.
La clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026, tras vencer 2 a 1 a Inglaterra, dejó una de las imágenes más impactantes del torneo. Mientras celebraban con los hinchas en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Giovani Lo Celso, Cristian Romero y Lisandro Martínez desplegaron una bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas". La fotografía recorrió el mundo en cuestión de minutos y abrió una discusión que trascendió al fútbol: ¿ fue un gesto político que podría ser sancionado por la FIFA o simplemente la expresión de un reclamo histórico de la Argentina?
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Cuando la Constitución habla, también habla el pueblo de Argentina
El debate futbolístico encontró rápidamente un límite que está muy lejos de una cancha. La respuesta aparece en el texto más importante que tiene la Argentina: su Constitución Nacional.
La reforma constitucional de 1994 incorporó como primera disposición transitoria una definición que no deja lugar a interpretaciones. Allí se establece que "La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes". Y agrega una frase que trasciende a los gobiernos, a las coyunturas y a las generaciones: "La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía (...) constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".
La Constitución no habla de banderas. No menciona camisetas, estadios ni mundiales. Habla, en cambio, del pueblo argentino. Y los jugadores de la Selección son parte de ese pueblo. Como cualquier ciudadano, integran esa comunidad a la que la propia Carta Magna le asigna un objetivo permanente e irrenunciable: sostener el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas por los caminos que fija el derecho internacional y respetando el modo de vida de sus habitantes.
Por eso, la imagen de la bandera desplegada sobre el césped puede ser interpretada como algo más que un festejo atravesado por la emoción. Fue la expresión de una convicción que la Constitución reconoce como patrimonio de todo el pueblo argentino. Una bandera improvisada sobre una sábana de hotel terminó recordándole al mundo una causa que, para la ley suprema de la Nación, no pertenece a un gobierno ni a un partido político, sino a todos los argentinos.
La FIFA analiza una sanción, pero Argentina no corre riesgos deportivos
Eso no significa que el episodio quede al margen del reglamento de la FIFA. El organismo confirmó que su comité disciplinario evalúa los informes del partido y las circunstancias del caso antes de decidir si corresponde aplicar alguna medida. En principio, una eventual sanción sería económica y recaería sobre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya que no existe ninguna posibilidad de que la Selección pierda su lugar en la final.
No sería un antecedente inédito. En 2014, la FIFA ya multó a la AFA con unos 27.000 dólares después de que la Selección exhibiera una pancarta con el mismo mensaje antes de un amistoso frente a Eslovenia, al considerar que había infringido las normas que prohíben manifestaciones políticas durante los encuentros organizados por la entidad.
La historia detrás de una bandera que nació en un hotel en Estados Unidos
La historia detrás de la bandera también explica parte del impacto que generó. Un grupo de hinchas argentinos confeccionó el cartel pocas horas antes del partido utilizando una sábana del hotel donde se alojaban y pintura en aerosol negra. Como la organización había prohibido el ingreso de banderas vinculadas al conflicto por Malvinas y existían controles especiales, decidieron esperar los minutos finales del encuentro para acercarse detrás del arco argentino.
Cuando la seguridad intentó retirarlos, resolvieron lanzarla al campo de juego. Para que llegara hasta el césped, envolvieron una botella plástica en su interior. La sábana cayó cerca del área y fue Giovani Lo Celso quien la recogió, la desenrolló y descubrió el mensaje. Junto a Cristian Romero y Lisandro Martínez la mostró frente a los miles de hinchas argentinos, generando una de las imágenes más recordadas del Mundial.
Luego del partido, un integrante del cuerpo de apoyo de la Selección la llevó al hotel del plantel. Horas más tarde, Patricio Auber, uno de los mozos de la delegación, publicó una imagen junto a la bandera y escribió: "A quien corresponda... ¡Está en buenas manos!". Desde entonces permanece resguardada junto al plantel y no se descarta que acompañe a la delegación hasta la final en Nueva York.
El gesto también reabrió el debate en el Reino Unido
La repercusión no quedó limitada a la Argentina. En el Reino Unido, The Guardian publicó una columna del periodista Simon Jenkins que tomó como punto de partida la bandera exhibida por los futbolistas argentinos para plantear que las Islas Malvinas "no pueden seguir siendo británicas para siempre". El autor sostuvo que, tarde o temprano, un gobierno británico deberá retomar las negociaciones por la soberanía.
Así, una imagen nacida en un festejo deportivo terminó reabriendo un debate diplomático e histórico que atraviesa décadas. Mientras la FIFA analiza si corresponde aplicar una sanción reglamentaria, la fotografía ya quedó incorporada al álbum del Mundial. No solo por el rival, el contexto o la clasificación a la final, sino porque volvió a recordar que, para la Constitución Nacional, el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas constituye "un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino". Y los jugadores de la Selección, antes que futbolistas, también forman parte de ese pueblo.







