La historia de la bandera de Malvinas que terminó en manos de los jugadores de la Selección Argentina
La bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" fue confeccionada especialmente para el partido frente a Inglaterra, logró superar los controles de ingreso al estadio y, tras la clasificación a la final del Mundial 2026, se convirtió en una de las imágenes más simbólicas de los festejos argentinos.
La bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" fue confeccionada especialmente para el partido frente a Inglaterra
En el momento en el que Giovani Lo Celso se agachó para levantar una bandera que había caído cerca del área, todavía no sabía que estaba a punto de protagonizar una de las imágenes más recordadas del Mundial 2026. Al desplegarla frente a las cámaras, apareció el ahora histórico mensaje: "Las Malvinas son argentinas".
Te podría interesar
Enseguida, se acercaron Cristian "Cuti" Romero, Lisandro Martínez y otros integrantes del plantel para sostenerla durante los festejos por la clasificación de la Selección Argentina a la final tras vencer a Inglaterra.
La escena recorrió el mundo en cuestión de minutos. Sin embargo, detrás de esa bandera había una historia que había comenzado apenas unas horas antes y que combinó improvisación, ingenio y una cuota de riesgo para lograr que el mensaje llegara hasta el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Una sábana de hotel, pintura barata y una idea de último momento
La bandera no había sido preparada durante semanas ni encargada especialmente para el Mundial. La idea surgió el mismo día del partido entre un grupo de hinchas argentinos que viajaron a Estados Unidos para seguir a la Selección.
Sin materiales específicos, fueron hasta una tienda de artículos para el hogar y compraron un pote de pintura y un pincel por menos de diez dólares. La tela tampoco fue una bandera tradicional: utilizaron una de las sábanas del hotel donde se alojaban, la cortaron y la extendieron sobre el piso para escribir la frase que querían mostrar durante el encuentro.
La intención era aprovechar el contexto de un nuevo cruce mundialista entre Argentina e Inglaterra para exhibir un mensaje que consideraban representativo del sentimiento de buena parte de los argentinos.
El desafío de superar los controles
El paso siguiente era el más complejo. En la previa del partido se habían reforzado los controles de ingreso para impedir el acceso de banderas o pancartas vinculadas con la cuestión Malvinas, en línea con las normas de la FIFA que prohíben mensajes de contenido político dentro de los estadios.
Con ese panorama, el grupo decidió doblar la tela hasta ocupar el menor espacio posible y ocultarla entre la ropa para atravesar los controles sin que fuera detectada.
Ya dentro del estadio, esperaron el momento indicado para desplegarla. Como sus ubicaciones estaban lejos del campo de juego, permanecieron en la tribuna durante casi todo el partido y recién en los minutos finales lograron acercarse al sector ubicado detrás del arco donde luego llegarían los goles argentinos.
LEER MÁS ► ¿Una cábala de Leo? Messi repitió el mismo posteo que hizo antes de la final del Qatar 2022
La botella que cambió el destino de la bandera
Cuando restaban pocos minutos para el final, personal de seguridad advirtió la presencia del grupo e intentó retirarlo del lugar. Ante la posibilidad de perder la bandera antes del pitazo final, tomaron una decisión inesperada: envolvieron una botella plástica dentro de la tela para darle peso y la lanzaron hacia el campo de juego antes de que pudiera ser secuestrada por los agentes de seguridad.
El improvisado proyectil cayó cerca del área argentina. Primero fue Gonzalo Montiel quien la tomó y luego se la acercó a Giovani Lo Celso. El volante la abrió para descubrir qué decía y la mostró hacia la tribuna. Instantes después se sumaron Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Otamendi, que continuaron exhibiéndola durante los festejos mientras las cámaras de televisión transmitían la celebración a todo el mundo.
Una imagen que trascendió el partido
En cuestión de minutos, las fotografías de los futbolistas con la bandera comenzaron a circular por redes sociales y medios internacionales. La imagen quedó asociada inmediatamente a la clasificación argentina a la final y se convirtió en una de las postales más fuertes del Mundial 2026.
El episodio, sin embargo, también abrió un frente fuera de la cancha. El Gobierno del Reino Unido cuestionó la exhibición de la bandera y pidió a la FIFA que analizara lo ocurrido al considerar que se trató de un mensaje de contenido político durante un partido oficial.
Mientras tanto, el organismo que rige el fútbol mundial estudia si corresponde aplicar alguna sanción, que podría ser de carácter económico, por la exhibición del mensaje durante los festejos posteriores al triunfo argentino.
Más allá de las posibles consecuencias, la bandera ya quedó incorporada a la historia de este Mundial: nació en una habitación de hotel, atravesó los controles de seguridad, voló sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium y terminó en manos de los jugadores de la Selección argentina, convirtiéndose en una de las imágenes más recordadas de la clasificación a la final.







