viernes 25 de septiembre de 2020
Política | Santa Fe | Coronavirus | Rosario

La peor semana de un angustiante 2020

Los frentes de conflicto se multiplican. La sociedad está cansada y muchos justos terminan pagando por demasiados pecadores. Al conflicto policial se le suma un incierto escenario gremial en la provicia de Santa Fe.

Los frentes se multiplican. La pandemia de coronavirus no solo genera un desafío inédito para los sistemas de salud, sino que profundiza cada uno de los problemas crónicos en una sociedad acostumbrada a vivir en permanente estado de tensión.

Para quienes tienen la responsabilidad de gobernar la provincia y para los más de tres millones de habitantes que viven en Santa Fe, se trató de la semana más difícil de este angustiante 2020.

Las razones son múltiples y existen infinitos puntos de vista. Sin embargo, alcanza para poner la mirada en tres situaciones puntuales para comprender lo complejo del momento: el coronavirus al fin llegó y amenaza con arrasar al sistema de salud si no se toman medidas a tiempo, la ineptitud del Gobierno de Buenos Aires para evitar que estalle el conflicto con su policía generó un esperado efecto contagio en provincias como Santa Fe y, como si todo esto no fuera suficiente, los reclamos salariales en el sector público provincial sacan a relucir las contradicciones de un entramado gremial que resulta ser el único interlocutor válido del gobierno.

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El intendente Emilio Jatón no estaba convencido de restringir las actividades en Santa Fe. Pero los expertos sanitaristas advirtieron a Omar Perotti que la situación puede salirse de control en cualquier momento.

El intendente Emilio Jatón no estaba convencido de restringir las actividades en Santa Fe. Pero los expertos sanitaristas advirtieron a Omar Perotti que la situación puede salirse de control en cualquier momento.

El enemigo invisible y la oportunidad perdida

Parecía un problema lejano. A tal punto, que demasiados se atrevieron a levantar el dedo acusador contra porteños y bonaerenses por no saber enfrentar al coronavirus. Sin embargo, era solo cuestión de tiempo para que los mismos problemas y las mismas contradicciones comenzaran a impactar en la provincia de Santa Fe.

Los números de contagio baten récords día tras día. El coronavirus llegó a los lugares más remotos del territorio santafesino. Sin embargo, donde la pandemia puede resultar incontrolable es en los principales centros urbanos, como el Gran Rosario o el Gran Santa Fe.

Habrá que reconocer que a los habitantes de la Capital se les dio todas y cada una de las oportunidades posibles para que asuman la responsabilidad social e individual frente a la amenaza de esta enfermedad. Se evitó, hasta el final, restringir las actividades en Santa Fe y en Santo Tomé.

Habrá que reconocer que a los habitantes de la Capital se les dio todas y cada una de las oportunidades posibles para que asuman la responsabilidad social e individual frente a la amenaza de esta enfermedad. Se evitó, hasta el final, restringir las actividades en Santa Fe y en Santo Tomé.

Primero fueron los funcionarios quienes día tras día solicitaban a la población que aplicara normas simples, como evitar las reuniones sociales, mantener un distanciamiento de dos metros o utilizar un barbijo. Pero demasiados prefirieron no escuchar.

Durante los últimos días, la estrategia comunicativa cambió. El Gobierno pensó que los agentes de salud, médicos, enfermeras o trabajadores de hospitales, tendrían más llegada en la población descreída. Sin embargo, tampoco alcanzaron estos esfuerzos que por momentos parecieron súplicas.

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En numerosas oportunidades, las autoridades debieron desarticular fiestas clandestinas en la ciudad de Santa Fe y en otras ciudades de la provincia. La foto corresponde a un encuentro multitudinario que se había organizado en un local de la peatonal San Martín en medio del avance del coronavirus.

En numerosas oportunidades, las autoridades debieron desarticular fiestas clandestinas en la ciudad de Santa Fe y en otras ciudades de la provincia. La foto corresponde a un encuentro multitudinario que se había organizado en un local de la peatonal San Martín en medio del avance del coronavirus.

El Gobierno de la Nación, el Gobierno de Santa Fe y las autoridades municipales seguramente cometieron errores y ya llegará el momento de que cada uno rinda cuentas de sus actos. Pero la gravedad de la situación planteaba -y plantea- la necesidad imperiosa de que cada ciudadano asumiera -y asuma- su cuota de responsabilidad preventiva.

Lo más simple -y fácil de soportar- es buscar responsabilidades ajenas: que son los funcionarios, que son los pobres, que es la clase media, que son los jóvenes, que son los periodistas, que son las multinacionales, que es la corporación médica, que son los socialistas, que son los radicales, que son los peronistas. En definitiva, "el otro" siempre termina alivianando la carga del compromiso personal. De hecho, seguramente este comentario periodístico generará la crítica de muchos que, sobre todo a través de las redes sociales, se sienten con la escuálida potestad de agraviar al que plantea escenarios incómodos.

En definitiva, "el otro" siempre termina alivianando la carga del compromiso personal.

Desde este fin de semana y por catorce días, Santa Fe y Santo Tomé deberán restringir sus actividades. Una situación verdaderamente injusta no sólo para quienes vienen respetando las normas en estos interminables seis meses, sino también para aquellos que no tienen un sueldo asegurado cada fin de mes porque son autónomos o porque trabajan en un sector privado que agoniza.

Lo cierto es que en términos generales, la sociedad no supo, no quiso o no pudo aprovechar la oportunidad de hacerse cargo de su destino frente al coronavirus. Ahora, las matemáticas indican que si no se restringe la circulación de personas, el colapso del sistema sanitario será inevitable. Si esta medida funciona, sus resultados recién se verán en 11 ó 12 días.

Conflicto policial

El levantamiento policial de Buenos Aires se produjo en el corazón del corazón del poder peronista que gobierna a la Argentina. No sólo fue en la provincia gobernada por Axel Kicillof, sino que algunas de las situaciones de mayor tensión se dieron nada menos que en el distrito de La Matanza. Alguna vez, quienes gobiernan -de cualquier partido que sean- deberían rendir cuentas por los efectos desastrosos que produce su ineptitud.

Nadie puede imaginar que una mañana un puñado de policías bonaerenses se despertó con las súbita idea de convocar a miles de camaradas con sus armas y patrulleros para salir a protestar por sus magros sueldos y condiciones laborales. Este problema se viene gestando desde hace tiempo. Pero el gobierno de Buenos Aires no advirtió la gravedad de la situación como para tomar medidas a tiempo.

Este problema se viene gestando desde hace tiempo. Pero el gobierno de Buenos Aires no advirtió la gravedad de la situación como para tomar medidas a tiempo.

Como era de esperar, pocas horas después de la revuelta en Buenos Aires comenzaron los remezones en Santa Fe. Un grupo de expolicías y de allegados a policías se manifestó frente a la Jefatura de Rosario. Ese mismo día, el ministro de Seguridad, Marcelo Sain, realizó una serie de anuncios para mejorar el ingreso de los efectivos de la fuerza provincial.

Lo peor del conflicto parece haber pasado. Sin embargo, las ofertas del gobierno no dejaron satisfecha a gran parte de los policías en actividad y, sobre todo, a los jubilados, que no recibirán algunos de los beneficios obtenidos.

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Expolicías manifestaron frente al Ministerio de Seguridad de Santa Fe.

Expolicías manifestaron frente al Ministerio de Seguridad de Santa Fe.

Fiel a su costumbre, Sain hizo declaraciones explosivas: habló de "policías feos", de "cachivaches" y de fuego amigo. Y lo hizo en el preciso momento en que Omar Perotti se apresta a enviar a la Legislatura tres proyectos de ley para transformar a la Policía de Santa Fe.

¿A qué se refería Sain con sus dichos?... El ministro lo dijo, entre otras cosas, porque una de las voceras de los policías que protestaban en Rosario es la hija de un exjefe policial del departamento San Lorenzo, investigado por supuestas irregularidades y vinculado con el senador peronista Armando Traferri. Pocas horas después de las declaraciones de Sain, Traferri se reunía con el gobernador Perotti. Lo que sucedió en ese encuentro nunca trascendió.

Una de las voceras de los policías que protestaban en Rosario es la hija de un exjefe policial del departamento San Lorenzo, investigado por supuestas irregularidades y vinculado con el senador peronista Armando Traferri.

¿Qué sucederá ahora en la Legislatura con estas leyes?... por ahora es una incógnita. Lo cierto es que el escenario luce totalmente diferente al de principios de gestión, cuando un grupo de senadores peronistas le marcó la cancha a Perotti y el bloque socialista en Diputados levantó la guardia después del despiadado discurso del gobernador en su asunción.

Ahora, algunos de aquellos senadores están fuertemente sospechados por supuestos vínculos con el delito y exfuncionarios del socialismo deben rendir cuentas sobre determinadas decisiones. Entre ellas, cómo fue posible que contrataran desde el Ministerio de Seguridad los servicios de abogados que terminaron defendiendo a los más peligrosos narcotraficantes de Rosario.

Cruje el tablero gremial

En esta semana cargada de tensiones, otro frente de conflicto dejó planteada una verdadera situación de incertidumbre. Por primera vez en muchos años, un gobierno provincial optó por negociar las paritarias salariales en primer término con los gremios de UPCN y ATE. Al menos durante los últimos gobiernos, los primeros en ser convocados fueron siempre los docentes de Amsafe, Sadop y UDA. A ellos les tocó inevitablemente ser la punta de lanza, mientras el resto de los sindicatos observaba desde afuera el resultado de estas discusiones.

Por primera vez en muchos años, un gobierno provincial optó por negociar las paritarias salariales en primer término con los gremios de UPCN y ATE.

Lo primero que se observa en gran parte de los gremios santafesinos es su evidente y notorio cambio de actitud frente a un gobierno peronista. Mal que les pese a los dirigentes y a pesar de que el argumento de la crisis es real, no parece factible que hubieran aceptado de un gobierno no peronista el congelamiento de las paritarias durante cinco meses o el pago de sumas fijas. Al socialismo, por ejemplo, se le exigió la aplicación de una cláusula gatillo que, durante 2019, ya resultaba inaplicable por la crisis y la caída abrupta de la recaudación. Eran tiempos de elecciones y el gobierno aceptó el reclamo.

Perotti virtual gremios
El gobierno cerró un acuerdo con los gremios de UPCN y ATE. Pero otros sectores sindicales vienen realizando paros y es incierto el resultado de las paritarias.

El gobierno cerró un acuerdo con los gremios de UPCN y ATE. Pero otros sectores sindicales vienen realizando paros y es incierto el resultado de las paritarias.

Pero éste no es el único factor que pone en jaque el tablero gremial de Santa Fe. Tanto UPCN, como ATE, se apresuraron a firmar un acuerdo salarial con el gobierno sin consultar siquiera con sus bases. El malestar en los afiliados es notorio y resulta un llamado de atención para los sindicatos docentes que serán los próximos en sentarse a la mesa de discusión.

¿Adoptarán la misma postura?, ¿decidirán sin consultarles a sus afiliados?, ¿quebrantarán su tan pregonado sistema democrático en la toma de decisiones? Si no aceptan la oferta de sumas fijas, generarán un conflicto de agudas dimensiones para el Gobierno, para la sociedad en general y para las arcas provinciales. Si la aceptan, tendrán que afrontar una potencial reacción interna de parte de sus afiliados.

El malestar en los afiliados es notorio y resulta un llamado de atención para los sindicatos docentes que serán los próximos en sentarse a la mesa de discusión.

Los frentes de conflicto para el gobierno y para la sociedad se multiplican. Los resultados de las medidas adoptadas para frenar el avance de la pandemia son inciertos y las restricciones ya generan el lógico malestar de gran parte de la población; el conflicto policial amenaza con nuevos sacudones y la Legislatura es un teatro vacilante; y el tablero gremial perdió la estabilidad y previsibilidad de los últimos años.

La semana que termina fue, sin dudas, la más dura en mucho tiempo para la provincia de Santa Fe y para el gobierno. Y el futuro inmediato no parece más indulgente.

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