Superado el duro trance del cierre de listas, los precandidatos presidenciales se lanzaron a la batalla por imponerse en las elecciones primarias del 13 de agosto.
En Unión por la Patria, Sergio Massa logró adjudicarse –no sin esfuerzo– el papel protagónico de cara a las elecciones. Tras la bendición de Cristina Kirchner, el ministro de Economía y candidato presidencial está abocado por estas horas a suturar las heridas que dejó el armado de las listas con el propósito de amalgamar a todas las tribus oficialistas.
El objetivo es exhibirse el día de las primarias como el candidato individualmente más votado –en su entorno exageran con un piso del 30% de los votos– para mostrar que Unión por la Patria, contrario a los que vaticinan un futuro gobierno opositor, está en condiciones de disputar el balotaje.
Massa, entre la campaña y la gestión económica
Massa va a desarrollar su campaña en dos planos. En el plano económico su objetivo de máxima es llegar al 13 de agosto sin una devaluación abrupta del tipo de cambio y con una inflación que, al menos temporariamente, comienza a ceder.
En paralelo, espera cerrar un acuerdo con el FMI pagando con fondos propios el vencimiento de 2.700 millones de dólares que la Argentina tiene con el organismo de crédito.
Para ello echó mano a 1.600 millones de dólares que tiene el Banco Central en Derechos Especiales de Giro (DEG) –la moneda del Fondo– y además consiguió que el organismo aceptara por el monto restante yuanes que la Argentina tomó prestados de China.
En la economía doméstica, Massa buscará transmitir un relato alentador sobre un descenso paulatino de la inflación, dramáticamente alta. Para asegurar que esta tendencia se confirme en estos dos meses hasta las primarias, el secretario de Comercio, Matías Tombolini, apunta a un cuasi congelamiento generalizado de precios claves en las próximas semanas.
En la cartera económica confían en que el dato de junio –que se difundirá el 13 de julio próximo– sea menor al de mayo (7,8%), el cual fue más bajo que abril (8,4%). Un consuelo que todavía no acusan los exhaustos bolsillos de los consumidores.
En el plano político, como ya se dijo, Massa buscará exhibir unidad en su frente electoral, clave para entronizarse en las PASO como el candidato individualmente más votado.
Con ese propósito, tras reunirse con Cristina Kirchner, recibió a Daniel Scioli en el Ministerio de Economía con una escenificación fotográfica y prepara una campaña al lado de Wado De Pedro y de Máximo Kirchner.
“Para tener una mínima chance de triunfo de Massa tenemos que tener ordenamiento interno y que Patricia Bullrich le gane a Rodríguez Larreta para ir a buscar a los votantes de Larreta que no quieren a Patricia”, señalan en el entorno del ministro de Economía.
Juntos por el Cambio: una interna que arde
En Juntos por el Cambio la batalla interna está que arde. Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich arrancaron esta etapa de la campaña con fuertes cruces para diferenciarse entre sí y fidelizar su núcleo de votantes.
En esa lógica, Bullrich apunta a mostrar a Rodríguez Larreta como un precandidato tibio, que no quiere cambios drásticos en la economía porque piensa más en una coalición con acuerdos con el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti, también precandidato, o con el propio Massa una vez puesto a gobernar.
Larreta, por su parte, busca mostrar a Bullrich como una candidata agresiva y sectaria, ideológicamente radicalizada hacia la derecha de la mano de Mauricio Macri.
Insisten en que, con esta misma lógica, el gobierno de Macri “fue un fracaso” y que, por lo tanto, un nuevo gobierno opositor debería ampliar sus bases de sustentación política para garantizar gobernabilidad y reformas estructurales perdurables en el tiempo.
La incógnita es si después de las PASO ambos rivales depondrán las armas y logran confluir en una campaña común de cara a las generales.
Será un desafío difícil, admiten en el entorno de uno y otro precandidato, pero saben que de ello depende que Massa y el kirchnerismo no triunfen otra vez.
Te puede interesar





