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Política José Alperovich | Tucumán | abuso sexual

José Alperovich: el ejercicio del poder y el sometimiento del otro

El exgobernador de Tucumán, José Alperovich, fue condenado por abusar sexualmente de una sobrina. En esta nota, el análisis de dos especialistas en Medicina Forense.

Quizá por eso generó tanto impacto la reciente condena judicial a 16 años de prisión, como responsable de nueve hechos de abuso sexual contra una sobrina, entre diciembre de 2017 y marzo de 2018,

“No escribo para convencer a nadie de nada. Estoy aquí contra la opresión del silencio y por la necesidad de recuperar mi vida, de sanar llamando a las cosas como son, sin suavizarlas ni teñirlas, poniéndole al monstruo nombre y apellido. Cuando no le ponés nombre, no existe. El mío se llama José Jorge Alperovich, mi tío segundo y jefe, por quien fui violentada sexual, física y psicológicamente... Durante un año y medio sufrí violaciones a mi integridad física y sexual. El avasallamiento fue demoledor. Tanto, que ni siquiera pude ponerlo en palabras”, escribió la víctima de los abusos en una carta que se hizo pública a través de los medios de comunicación.

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José Alperovich asegura que es inocente. Si bien no tiene condena firme, la Justicia dispuso que esté detenido.

José Alperovich asegura que es inocente. Si bien no tiene condena firme, la Justicia dispuso que esté detenido.

Alperovich, integrante de una de las familias más adineradas de la provincia, comenzó a incursionar en la política a mediados de los noventa, cuando llegó a ser diputado provincial por la Unión Cívica Radical.

Seis años después se convirtió en minitro de Economía del gobernador peronista Julio Miranda, hasta que en 2001 se transformó en senador nacional. Desde entonces, su poder político -y también económico- no paró de crecer.

En 2003 fue elegido gobernador con el 44,4% de los votos. En 2006 impulsó la reforma de la Constitución de Tucumán, habilitó la reelección y volvió a ganar las elecciones en dos oportunidades, acumulando nada menos que el 78,1% de los votos en 2007 y el 69,89% en 2011.

A lo largo del juicio a José Alperovich declararon numerosos testigos. Entre ellos, el papá de la víctima de los abusos sexuales y primo del exgobernador: “Si vos querés conocer a una persona, dale poder, y te vas a dar cuenta quién es. Esa psicopatía que tenía José, yo no la conocía”, afirmó.

José Alperovich: la relación entre el poder y la posibilidad de ser un abusador

¿José Alperovich es un abusador que llegó al poder sin que nadie se percatara de sus actos, o un hombre que al llegar a la cima se convirtión en abusador?

El Dr. Emiliano Avila Castro es psiquiatra forense, psiquiatra clínico, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral, con un posgrado en Medicina Legal.

Sí bien no tuvo acceso a la causa en la que Alperovich terminó siendo condenado, por su experiencia y conocimiento está en condiciones de plantear respuestas a este interrogante.

"Desde el punto de vista de la psiquiatría forense la respuesta a ese tipo de preguntas es un debate constante. Sobre todo, cuando hablamos de los agresores sexuales, un delito con características particulares", explicó.

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Emiliano Avila Castro, psiquiatra forense, psiquiatra clínico, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral, con un posgrado en Medicina Legal.

Emiliano Avila Castro, psiquiatra forense, psiquiatra clínico, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral, con un posgrado en Medicina Legal.

Avila Castro advirtió que "no hay una personalidad determinada que permita predecir que una persona pueda ser agresora sexual, sino que depende de las circunstancias".

Y dio un ejemplo: en los casos de abusos en grupo, suele haber un cabecilla con determinadas características de personalidad, mientras que el resto del grupo tiene personalidades diferentes, pero igual se involucran en el delito.

Sin embargo, reconoció que "hay personalidades más compatibles con este tipo de conductas, y son los psicópatas".

- ¿Los abusadores sexuales suelen ser psicópatas?

- Hay personalidades más compatibles con estas conductas y son los psicópatas. Se trata de personas que tienen una forma distinta de transitar la vida, con sus propias reglas: falta de empatía, cosificación del otro al que consideran un objeto, mantienen relaciones que son utilitarias y se vinculan con otros en la medida en que esa persona les pueda servir para alcanzar sus fines.

Un psicópata es capaz de cualquier cosa para cumplir sus objetivos, sin escrúpulos, sin la capacidad de ponerse en lugar del otro.

Pero en todo momento sabe qué está bien y qué está mal. No es un psicótico, que está fuera de la realidad, sin que saben muy bien qué está mal, pero igual lo hacen para cumplir sus objetivos.

- En un caso como el de José Alperovich, ¿llegó al poder sin que nadie notara de qué era capaz o el poder terminó generando estas conductas?

- En primer lugar es necesario advertir que estamos hipotetizando, hablando en términos generales y no del caso de Alperovich en particular.

Pero la respuesta es que ambas circunstancias van de la mano. Los psicópatas son, en general, inteligentes, hábiles, mentirosos, tienen buen coeficiente intelectual, manipuladores, muy embusteros. Te quieren vender algo y te van a envolver para lograrlo.

Generalmente llegan a lugares de poder: políticos, jerárquicos de una empresa, líderes de guerra. Tienen muy buena tolerancia al estrés, a diferencia de una persona neurótica o ansiosa, que sufren ante situaciones estresantes.

A ellos no le mueve un pelo, porque tienen una afectividad especial.

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El último cargo público que ocupó José Alperovich fue como senador nacional.

El último cargo público que ocupó José Alperovich fue como senador nacional.

- Entonces hay que replantear la pregunta y pensar si este tipo de personalidades favorecen la posibilidad de que alguien llegue al poder.

- No todo psicópata es un delincuente o un ofensor sexual; y no todo poderoso es psicópata.

Pero no me extraña que un agresor sexual tenga un lugar de poder, ya que se trata de un lugar de credibilidad, que hace difícil al momento del proceso, que dificulta la denuncia por miedo a las amenazas y a la consecuencias.

El psicópata es muy hábil para poner la culpa en el otro, para desprenderse de lo que sucede y culpar a la víctima.

- Pero en muchos casos los abusadores no tienen un lugar de poder visible.

- Tener poder no implica que alguien deba ser gobernador. La agresión sexual la pensamos en términos de violencia sexual, pero el abuso siempre tiene que ver con una relación desigual. No pasa por la sexualidad, sino por someter a la víctima a ese poder y mostrar el poder desde el victimario.

Los abusadores, desde la mirada de la medicina forense

El Dr. Pascual Pimpinella lideró durante décadas el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial de Santa Fe. Actualmente es director de la carreta de Especialización en Medicina Legal y en Especialización en Medicina del Trabajo de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Litoral.

Desde otra perspectiva, respondió a la misma pregunta: ¿una persona como Alperovich es un abusador que llegó al poder, o sus conductas son producto de ese poder?

"Desde el punto de vista médico legal, en el abuso, el acoso o la violación, siempre hay una estructura de poder. Utilizar el poder de uno sobre el otro, porque siempre la víctima es la consecuencia del poder del otro", resaltó.

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Pascual Pimpinella lideró durante años el Cuerpo de Medicina Forense del Poder Judicial de Santa Fe.

Pascual Pimpinella lideró durante años el Cuerpo de Medicina Forense del Poder Judicial de Santa Fe.

- ¿Qué sucede en el cerebro de alguien capaz de cometer este tipo de delitos?

- Desde la ciencia psicoinmunoneuroendócrina se analizan estos temas, para tratar de comprender cómo funciona nuestro cerebro, desde donde surgen nuestras conductas.

Hay dos zonas distintas del cerebro que están en juego. Por un lado el área frontal, el área ejecutiva, el razonamiento, el conocimiento. Cuestiones que caracterizan al ser humano.

Por otro lado la zona central, como si cortáramos un durazno y nos encontramos con el carozo. Es el núcleo desde donde surgen nuestras emociones, cuestiones arcaicas, los deseos.

En el mecanismo de abuso aparece el deseo, pero el deseo de hacer lo que uno quiere y no lo que quieren los dos.

Estos deseos no son controlados por el área frontal. Son personas con ciertas personalidades o transtornos de la personalidad. Cuando hablamos de trastornos no estamos hablando de un enfermo mental.

- ¿Poder y abuso siempre van de la mano?

- Esto no significa que todo el que tiene poder sea un abusador, que todos los que se convierten en gobernadores sean abusadores. No es así.

La hipótesis más probable es que se trate de un abusador que tiene poder. Y utiliza ese poder de esta manera.

Si vamos a la teoría, hay algo antes que, en la medida en que aparece el poder, se manifiesta. Pero puede ser cualquier tipo de poder en la relación: educadores con respecto a sus educandos, médicos con sus pacientes... El poder siempre interviene.

- ¿Estas personas luchan por llegar al poder para dar rienda suelta a sus conductas?

- Empíricamente diría que hay un mecanismo de feedback. Una cosa retroalimenta a la otra. Se deben dar las condiciones para que suceda.

Embed - Alperovich acosador

2019: el entonces senador nacional José Alperovich, acosó a una periodista del diario La Gaceta durante una entrevista.

- Entonces, no hace falta ser un poderoso para ser un abusador.

- No hay que ser poderoso socialmente. Por ejemplo, se puede dar el poder de la fuerza sobre el otro. Siempre en una figura delictiva de este tipo existe el ejercicio del poder mal utilizado.

Puede ser el poder de la fuerza, el poder del conocimiento, el poder de cualquier manera. Pero la palabra es la dominación de uno sobre el otro.

La cuestión es que si dos personas se ponen de acuerdo para hacer algo, no hay delito. Pero si se trata de algo que uno hace sobre el otro sin consentimiento, hay delito.

La mirada del fiscal y de los abogados de la víctima

Durante el cierre del juicio a José Alperovich, los abogados que representaron a la víctima, Carolina Cymerman y Pablo Rovatti, plantearon la situación de la siguiente manera: "Se puede afirmar, más allá de toda duda razonable, que José Jorge Alperovich es el autor de todos los hechos que ocurrieron en diferentes domicilios ubicados tanto en esta ciudad como en San Miguel de Tucumán y en el vehículo de Alperovich. Para cometerlos, el imputado se valió de su enorme poder que detentaba a nivel laboral, familiar y político en toda la provincia. Él había sido elegido tres veces gobernador y era, para la época de los hechos, senador nacional y asesor ad honorem para la provincia”.

Por su parte, el fiscal de la causa, Sandro Abraldes, afirmó: “Este juicio es un juicio de la impunidad del poder. José Alperovich estuvo siempre ubicado arriba, en una posición de poder amplio, y la víctima muy por debajo, en un área de sometimiento. No la quería para trabajar con él, la quería para la cama. El gran mandón puede hacer lo que quiere, cuando quiere. Así es que la convirtió en un objeto de su placer sexual”.