El Gobierno de Santa Fe, adelantó que la construcción del nuevo Puente Carretero que encara la Provincia demandará una inversión que oscila entre 25 mil y 35 mil millones de pesos.
Este jueves, AIRE publicó un informe donde se detalla por qué el negocio de los medicamentos de Iapos, en manos del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, implica un movimiento mensual de 12 mil millones de pesos: 36.000 millones -el presupuesto de un nuevo Carretero- cada 90 días.
No se trata de que la gerenciadora no gane dinero por el servicio que brinda, sino de que se establezcan mecanismos de equilibrio que impidan el sostenimiento de posiciones dominantes frente al manejo de recursos del Estado y a las necesidades reales de los afiliados del Iapos.
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Uno de los tantos informes publicados por AIRE reveló cómo desde el Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe se llegó a retacear insulina e insumos para niños y adolescentes diabéticos.
Los medicamentos se llevan aproximadamente la mitad del presupuesto anual del Iapos, y el manejo de estos recursos se encuentra en manos de un puñado de personas prácticamente anónimas que conducen los destinos de un colegio profesional, con controles que desde hace demasiados años son llamativamente deficientes.
El problema no radica en los montos económicos que están en juego, ya que obras sociales de otras provincias que operan mediante sistemas de financiación diferentes -Córdoba o Entre Ríos, por ejemplo- invierten aun más fondos por afiliado que Santa Fe en medicamentos.
En realidad, el problema radica en las trabas que deben afrontar afiliados del Iapos que necesitan determinados medicamentos, en la falta de control sobre el manejo de los recursos, en el poder que generó este verdadero monopolio, en la situación que padecen profesionales de otras ramas de la medicina relacionados con el Iapos e, incluso, en las formas en que el Colegio de Farmacéuticos fue construyendo este verdadero imperio.
Desde enero de este año, la gestión de Maximiliano Pullaro mantiene congelados en 6.037.186.046 pesos mensuales los fondos que el Iapos transfiere de manera automática al Colegio de Farmacéuticos para la compra y distribución de medicamentos.
Los Farmacéuticos reclaman ajustes debido a la inflación acumulada durante todo este tiempo. Sin embargo, el hecho de que pasaran ya seis meses y el sistema sigue funcionando con los mismos recursos que en enero, es una prueba palpable de que existían llamativos márgenes de ganancias para la gerenciadora.
Iapos y Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe: un convenio que mutó con el paso de los gobiernos
El poder del Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe en su relación con el Iapos se fue construyendo a lo largo del tiempo y con el paso de distintas gestiones de gobierno.
De hecho, el convenio original data de 1991 y funcionó de manera relativamente eficiente durante años. Sin embargo, los medicamentos se convirtieron en un negocio multimillonario -en Santa Fe, en Argentina y en el mundo- y poco a poco el vínculo entre el Iapos/poder político y el Colegio se fue desvirtuando.
Al menos dos fuentes consultadas por AIRE confirmaron que la gestión del exgobernador, Antonio Bonfatti, fue advertida sobre lo que comenzaba a convertirse en una evidente posición dominante de los Farmacéuticos sobre el manejo de los recursos del Iapos. Sin embargo, nada cambió.
Todo lo contrario: durante la gestión de Miguel Lifschitz, se adoptaron medidas que contribuyeron a diluir -aún más- los mecanismos y los recursos humanos del Iapos para auditar al Colegio de Farmacéuticos y controlar de cerca las prestaciones que recibían los afiliados.
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Festram es uno de los pocos gremios provinciales que se atrevieron a levantar la voz abiertamente para reclamar transparencia y eficiencia en el suministro de medicamentos para los afiliados de Iapos.
Tanto fue así, que empleados del Colegio de Farmacéuticos tomaron el control del contacto con los afiliados, cada vez que reclaman por un medicamento a través de mails, la app o la página web de la obra social.
El 23 de mayo de 2021, AIRE publicó un informe titulado "La insólita respuesta que recibió (¿de Iapos?) la mamá de una niña insulinodependiente". Se trataba de Avril Russo, de apenas 13 años.
"Me pregunto si tienen un poquito de humanidad. Mi nena padece diabetes tipo 1 desde 2018, necesita tres cajas de insumos mensuales, pero ellos consideran que con dos debería ser suficiente. ¿Creen que mi hija se medica porque le gusta hacerlo?", dijo por entonces Carla, la mamá de la niña.
Si el mismo afiliado decide en estos momentos ir personalmente a las sedes de Iapos en Santa Fe o Rosario para presentar el reclamo, será atendido por "colaboradores asignados" -eufemismo que aparece en el convenio- que responden al Colegio.
La gestión de Omar Perotti también estuvo al tanto de la situación. A partir de 2021, AIRE publicó numerosos informes contando historias reales de afiliados de Iapos que no recibían los medicamentos prescriptos o relatando cómo se obliga a los pacientes con enfermedades crónicas a presentar estudios para revalidar una y otra vez esta condición.
Además, se explicó con claridad que, ante cada amparo judicial por un medicamento no reconocido por el Colegio de Farmacéuticos, el Iapos debe responder con fondos del Tesoro de la Provincia: mientras el privado gana dinero, el Estado asume los riesgos del negocio.
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Cuando la mamá de Avril Russo envió un mail a Iapos pidiendo celeridad en la entrega de insulina para su hija, desde el Colegio de Farmacéuticos recibió como respuesta un simple "OK".
El manejo del vademécum de medicamentos, en manos del Colegio, representa una suerte de llave maestra que permite incidir sobre qué remedios se prescriben, cuánto se paga por ellos y cuál es el descuento que obtienen los afiliados de Iapos.
Cada vez que un médico decide prescribir un remedio a un paciente, acude al vademécum que aparece en el sistema del Colegio de Farmacéuticos y se encuentra con un listado restringido de medicamentos.
Manejar el vademécum permite controlar el flujo de medicamentos, incentivar la venta de remedios determinados porque existen excedentes o porque brindan mayores márgenes de ganancias, direccionar la elección de los médicos o, incluso, limitar la venta de productos de algunos laboratorios -aunque sean los más económicos para el paciente-.
El lobista, las presiones, los cabos sueltos y el inevitable choque de intereses
A lo largo de estos años -algo más de una década-, el Colegio de Farmacéuticos contó con la colaboración/participación de un interlocutor directo ante las diferentes gestiones de gobierno, encargado de generar los contactos/presiones que facilitaron la inserción de condiciones tan favorables en los convenios con Iapos.
Los testimonios que dan cuenta de la participación de este lobista se multiplican: exfuncionarios de primeras, segundas y hasta de terceras líneas de los últimos gobiernos; personal de carrera y exfuncionarios políticos de Iapos; sindicalistas poderosos y hasta empleados del empresario señalado.
Incluso, legisladores provinciales que el 30 de noviembre del año pasado -como en otras oportunidades- recibieron presiones directas para que aprobaran un proyecto de ley que parecía hecho a medida de este grupo empresario.
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El 30 de noviembre del año pasado, diputados provinciales recibieron presiones telefónicas para que avanzara la aprobación de un proyecto de ley que parecía hecho a medida.
Sin embargo, el paso del tiempo no solo modera los temores; sino que deshilacha lealtades circunstanciales y diluye el alcance de las influencias. Cuando los intereses se multiplican, el poder se fragmenta.
Mucho más, cuando quien se dice poderoso deja cabos sueltos, actúa de manera impune, multiplica enemigos y habla demasiado ante interlocutores circunstanciales -y diversos- sobre su supuesta capacidad para financiar campañas de numerosos candidatos de distintos partidos e intervenir en las decisiones políticas de los diferentes gobiernos.
Un gobierno que avanza sobre temas que parecían intocables
Desde un principio, la actual gestión de gobierno se mostró dispuesta a reducir gastos inútiles, a generar mayor prolijidad en los procesos y hacer más eficiente al Estado en áreas clave: reforma jubilatoria, ausentismo docente y de agentes públicos, costos y operatividad de la EPE y de Assa.
Durante los últimos meses, también se revisan los alcances del convenio entre el Iapos y el Colegio de Farmacéuticos por la compra y distribución de medicamentos. Por eso, los montos que se transfieren a la gerenciadora no se modifican desde enero de este año, a pesar de la inflación acumulada.
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El ministro de Economía, Pablo Olivares, se involucró de manera directa para controlar cómo se manejan los recursos del Iapos. Desde hace seis meses, no se aumentan los recursos destinados al Colegio de Farmacéuticos de Santa Fe, a pesar de los reclamos y de la inflación.
Solo a modo de ejemplo, en próximas renegociaciones es probable que el gobierno establezca la necesidad de modificar la cláusula que exime al Colegio de responsabilidades económicas cuando la Justicia ordena que se suministre un medicamento determinado. Se buscará que, al menos, las partes asuman los riesgos de manera equitativa.
No hay mucho más para decir sobre este tema. Hoy se conoce cada pliegue de este velo teñido de suspicacias.
La actual gestión provincial dio muestras claras de sus intenciones de ir a fondo sobre temas que parecían intocables.
Por eso, y porque las cartas parecen estar echadas, el Gobierno de Santa Fe tiene en sus manos la valiosa posibilidad/responsabilidad de demostrar que, alguna vez, las decisiones se pueden tomar de otra manera.