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Política Griselda Tessio | dictadura | Santa Fe

Griselda Tessio: miradas de la mujer que investigó los crímenes de la dictadura en Santa Fe

Como fiscal federal, Griselda Tessio llevó adelante causas emblemáticas de violaciones a los derechos humanos: "El antídoto de la violencia, es la política".

Griselda Tessio fue docente, fiscal federal, vicegobernadora de Santa Fe y diputada provincial. Sin embargo, entre 2005 y 2007 ejerció una tarea que la llevó a conocer de cerca lo más oscuro de la condición humana y que la marcó para siempre: en esos años, condujo desde la ciudad de Rosario la Unidad de Investigación de Violaciones de los Derechos Humanos, ocurridas durante la última dictadura militar en toda la región.

"Les digo a los jóvenes que el antídoto de la violencia, es la política. Que ejerzan la actividad política, la formación política, la discusión política", advirtió Griselda, quien desde joven fue testigo de la historia de su padre, Aldo Tessio, gobernador de Santa Fe que debió abandonar su cargo en 1966, por el golpe de Estado que encabezó Juan Carlos Onganía.

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Griselda Tessio sigue creyendo en la política, como contrapeso a la violencia.

Griselda Tessio sigue creyendo en la política, como contrapeso a la violencia.

Cuando en 1976 se inició la última dictadura -este 24 de marzo se cumplen 50 años desde entonces-, Griselda Tessio se desempeñaba como docente, pero de la noche a la mañana la echaron de cada uno de sus trabajos.

Comenzó a estudiar Derecho. Y eso estaba, cuando Raúl Alfonsín llegó al estudio de Aldo Tessio para conversar en plena campaña.

"Alfonsín me miró y me dijo: 'Yo te aseguro que voy a sentar a todos estos criminales en el banquillo de los acusados", recordó Griselda.

Y añadió: "Cuando Alfonsín se fue, yo le dije a mi padre: 'Papá, este hombre está loco... ¿Sentar a los militares en el banquillo?...' Y finalmente los sentó".

La Causa 13, conocida como el Juicio a las Juntas, comenzó el 22 de abril de 1985 en Argentina para juzgar a los máximos responsables de las tres primeras juntas militares de la dictadura, por delitos de lesa humanidad.

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La base documental para el histórico Juicio a las Juntas militares fue la información recabada por la Conadep. En la foto, Ernesto Sábato entrega los testimonios al entonces presidente, Raúl Alfonsín.

La base documental para el histórico Juicio a las Juntas militares fue la información recabada por la Conadep. En la foto, Ernesto Sábato entrega los testimonios al entonces presidente, Raúl Alfonsín.

A la distancia, Griselda Tessio está convencida de que los grupos guerrilleros se equivocaron, y que la violencia no era la manera de lograr los cambios.

"Por entonces, se vivía un clima de época y creíamos que la revolución estaba a la vuelta de la esquina... Enfrente, estaba el Ejército mejor preparado de toda América Latina", afirmó.

Santa Fe, la dictadura y la información robada en los Tribunales

—A partir del trabajo en la Unidad Especial, ¿cómo describiría lo que sucedió en la provincia de Santa Fe durante los años de la última dictadura?

—La Conadep había localizado 340 centros de detención, pero actualmente ya aparecieron 700 en todo el país. No sé exactamente cuántos en Santa Fe.

En esta provincia, el foco de represión más brutal fue Rosario, porque allí funcionaba el Segundo Cuerpo del Ejército y porque allí operaba Agustín Feced, comandante de la Gendarmería Nacional y jefe de la Policía de la Provincia en la ciudad.

Si bien existieron hechos fuertes de represión en Santa Fe capital, fueron mucho menores a los de Rosario.

El otro centro importante fue Reconquista, donde funcionaba la III Brigada de la Fuerza Aérea y porque estaba una empresa como Vicentín, que todo el tiempo apoyó a la dictadura.

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En esta región del país, Rosario fue el epicentro de la represión más atroz.

En esta región del país, Rosario fue el epicentro de la represión más atroz.

En Rosario también hubo un importante sector de empresarios que apoyaron a la dictadura.

Hace años, Gabriela Avila, historiadora e investigadora, presentó un libro llamado Estudio sobre la Represión y los Comportamientos y Actitudes Sociales en Dictadura.

Todos esos documentos terminaron siendo robados en los Tribunales Provinciales de Rosario, cuando hubo zona liberada para hacerlos desaparecer.

Había reservada en los Tribunales enorme cantidad de documentos que probaban la complicidad de los sectores civiles y eclesiásticos con la dictadura.

—La cifra de desaparecidos sigue estando en debate.

—En el momento en que se inició la causa contra los comandantes de la Juntas militares, la Conadep tenía registrados 8.640 desaparecidos.

Pero 8.640 de 1983, no son 8.640 en 2026, porque la Conadep había descubierto 640 centros clandestinos, y hoy hay 700; porque se ha comprobado que, solo por la Esma, pasaron 5.000 personas.

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Para Griselda Tessio,

Para Griselda Tessio, "las organizaciones guerrilleras apostaban por la violencia, antes que a la política".

No diré que los 5.000 están desaparecidos, pero a gran parte los torturaron y los mataron.

Porque por La Perla, en Córdoba, pasaron entre 2.500 y 3.000 personas. Y todavía están desenterrando gente. No sabemos si trasladaron los cuerpos y ahora aparecen.

Por El Pozo de Rosario, en lo que era la Policía de Investigaciones, pasaron 2.000 personas. Entonces, empecemos a contar.

Si hay 700 centros clandestinos de detención..., el Ejército no iba a armar un centro clandestino para tener 3 secuestrados, porque esos estaban en las comisarías.

30.000 desaparecidos: "Es un número icónico"

—Y 30.000 desaparecidos, ¿sí?

—30.000 es un número icónico. ¿Realmente sabemos si son 6 millones de judíos los exterminados por los Nazis?... Pueden haber sido 6.100.000, o 5.800.000.

¿Realmente sabemos si el Jemer Rojo mató a 2 millones de personas en Camboya?, ¿realmente sabemos si en el genocidio de Ruanda los Hutus mataron a 800.000 Tutsis en 100 días? ¿Qué vamos a saber el día de mañana del genocidio de Gaza?

30.000 es un número icónico porque los organismos de derechos humanos necesitaban un reconocimiento internacional, o no podíamos hablar de genocidio.

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"Es un número icónico", afirmó Griselda Tessio al hablar de la cifra de 30.000 desaparecidos.

Porque la causa contra las Juntas se funda en normas jurídicas que la Argentina no tenía. Por eso los militares rechazaban estos juicios y pretendían ser juzgados por sus pares, con el Código de Justicia Militar.

—Más allá de la causa de las Juntas, ¿cómo se abordaron las diversas causas en el interior del país?

—Aquel tribunal mantuvo la división militar en la Nación en zonas, subzonas y direcciones.

Así surgieron la causa del Primer Cuerpo (Campo de Mayo), Segundo Cuerpo (desde Rosario, hasta Misiones y Formosa), Tercer Cuerpo (Córdoba, Tucumán, La Rioja, hacia el norte), Cuarto Cuerpo (desde Neuquén, al sur) y el Quinto Cuerpo (Bahía Blanca y costa atlántica).

Se tomaron los casos más terribles. Las causas que no se juzgaron en aquel primer juicio, como el apropiamiento de niños -porque no se sabía todavía-, se derramaron en las fiscalías del interior.

Cuando yo estaba ahí, comenzaron a llegar las causas y los fiscales no sabíamos cómo encararlas, porque no habíamos tenido ninguna directiva de la Procuración General de la Nación luego de 1985.

Las causas de lesa humanidad más fuertes en la provincia de Santa Fe

—¿Hay algunas causas que pasaron por sus manos y que la hayan impactado de manera particular?

—Una es la Causa Feced -Agustín Feced-, un psicópata total al que los mismos militares terminaron echando.

Feced empezó antes que la Dictadura, como comandante de Gendarmería. Estaba tan convencido de su labor mesiánica, que decía tener perros de presa que todas las noches salían a cazar zurdos.

Era mentira. Si hubiera tenido 5.000 hombres, no quedaba nadie vivo en Rosario. Pero se calcula que su grupo estaba integrado por 50, 60 o 70 personas, que empezaron a matar con la Triple A.

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A partir de las investigaciones sobre delitos de lesa humanidad, Griselda Tessio se encontró con información que prueba que los militares argentinos que actuaron en la última dictadura habían sido formados por militares franceses, que actuaron en Argelia.

A partir de las investigaciones sobre delitos de lesa humanidad, Griselda Tessio se encontró con información que prueba que los militares argentinos que actuaron en la última dictadura habían sido formados por militares franceses, que actuaron en Argelia.

En ese momento Argentina estaba gobernada por un gobierno constitucional, pero no democrático. Y siguió durante toda la Dictadura, hasta que cometieron un error gravísimo: mataron a un chico que iba a estudiar a la casa de los hijos del cónsul de Perú.

Bombardearon la casa, se armó un lío grande y los militares lo echaron. El se escapa supuestamente a Formosa, luego a Paraguay y la familia terminó mostrando un certificado de fallecimiento. Pero nunca se comprobó fehacientemente su muerte.

Otra que me marcó fue la Causa Guerrieri (Pascual Guerrieri, agente de inteligencia del Ejército, jefe del Destacamento de Inteligencia 121, responsable de centros clandestinos de detención y condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad).

—¿Cómo se explica que la Argentina llegara a esos niveles de violencia?

—Como todo proceso histórico, es multicausal. Pero un elemento importantísimo fue el auge que le dio Perón a las organizaciones guerrilleras, cuando hablaba de la juventud maravillosa, hasta que esa juventud le allanara el camino para volver a la Argentina.

Después, la tremenda equivocación de Perón de haber dejado a Isabel Martínez, una pobre cabaretera con primaria incompleta, a cargo del Gobierno. Perón tenía que saber que el dominio sobre Isabel no era de la política peronista, sino de López Rega.

También el error de los Montoneros al enfrentarse a Perón. Cuando los echa de la Plaza de Mayo y deciden pasar a la clandestinidad.

En aquel momento había un clima de época. La gesta indochina, la gesta argelina, la gesta cubana. Pero lo que estaba ocurriendo, era que se reemplazaba la política, por la violencia.

Las organizaciones guerrilleras apostaban por la violencia, antes que a la política.

Recuerdo discusiones fuertes con líderes del ERP, que decían que querían hacer de Argentina otro Vietnam. Se sentían del Vietcong.

Pero en Vietnam había millones de muertos y, además, un ejército de ocupación. Eso no pasaba en la Argentina. Era muy difícil hacerle entender a la gente que su propio ejército era un ejército de ocupación.

El error de buscar la violencia como alternativa

—¿Aquellos grupos se equivocaron?

—Aquellos grupos se equivocaron. Ellos miraban Cuba, pero el ejército de Bastista era la policía. Argentina tenía el ejército más fuerte de América Latina.

Se equivocaron al buscar la violencia como alternativa. En aquel momento estábamos todos convencidos de que la revolución estaba a la vuelta de la esquina.

—¿Y los militares?

—Los militares argentinos no estaban formados en la Escuela de las Américas de los Estados Unidos, sino que a la Argentina llegaron de manera clandestina en 1959 los militares franceses que habían sido derrotados en Argelia y que habían estado en Indochina.

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Emilio Eduardo Massera (Armada), Jorge Rafael Videla (Ejército) y Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea), integraron la primera Junta Militar en 1976.

Emilio Eduardo Massera (Armada), Jorge Rafael Videla (Ejército) y Orlando Ramón Agosti (Fuerza Aérea), integraron la primera Junta Militar en 1976.

Nosotros no lo sabíamos. Pero llegaron a formar cuadros desde la Escuela Superior de Guerra de Argentina. Los militares franceses les enseñaron a los militares argentinos las técnicas de la contrainsurgencia. Los militares norteamericanos estaban acá, de alumnos.

Esto lo entendí cuando llevé adelante la Causa Guerrieri en Rosario. Ahí descubrimos desde qué época la escuela francesa estaba formando a los militares argentinos.

—¿Cuál es el mensaje para los jóvenes, que indefectiblemente ven todo esto como historia lejana?

—La historia es la maestra de la vida, decían los romanos. Les diría a los jóvenes que hagan política, que se formen en política.

La política es el eje vertebral de las democracias. La política, como contracara de la violencia.

La actividad política, la formación política, la discusión política, algo a lo que renunciaron los grandes partidos de la Argentina.

El antídoto de la violencia es la política. La política democrática, no la política psicopática de Milei y el gobierno actual.