Este lunes, en Casa Rosada, y luego de un ida y vuelta de reproches entre el gobierno nacional y el provincial respecto a la crítica situación por la que atraviesa la ciudad de Rosario por el accionar del delito organizado (narcotráfico), el gobernador Omar Perotti y el presidente de la Nación, Alberto Fernández, mantuvieron un encuentro a solas.
En la reunión -que según confirmaron a AIRE fuentes gubernamentales, tuvo un inicio tenso pero que terminó más distendida-, Perotti le planteó al mandatario nacional la necesidad de contar con más agentes de fuerzas federales y un accionar más concreto, más coordinación entre las jurisdicciones, control de las cárceles federales y avances en materia de reforma y robustecimiento de la justicia federal.
En materia judicial, el gobernador pidió más empleados para los juzgados federales y las fiscalías y la creación de más juzgados federales en Rosario. Además, reclamó la instalación de una sede local de Unidad de Información Financiera (UIF) para investigar el lavado de dinero y que se incluya en sesiones extraordinarias los proyectos de reforma de la justicia federal.
El gobernador le reclamó al presidente que se involucre más en las cuestiones y hechos cotidianos que ocurren en Rosario y no de forma espasmódica.
Sobre las cárceles federales, Perotti exigió más control sobre las unidades penitenciarias que hay en Santa Fe y dependen la interventora del Servicio Penitenciario, María Laura Garrigós de Rébori.
Solicitan que la Provincia le pida a Nación detalles sobre los operativos realizados en Rosario durante 2022
El debate en torno al abordaje del narcocrimen en el sur de la provincia de Santa Fe sigue generando diferentes miradas, algunas más críticas que otras. Algunos apuntan contra el gobierno nacional por la falta de políticas al respecto, mientras que desde Nación sostienen que la provincia es la que debe hacerse cargo de la situación. Mientras, en Rosario se suceden uno tras otro los crímenes y las bandas narcotraficantes tienen cada vez más poder.
En ese contexto, el diputado provincial por el Frente Social y Popular, Carlos Del Frade, puso el foco en una solicitada del gobierno nacional publicada en varios medios de comunicación de Santa Fe el pasado domingo, titulada "La lucha emprendida por el gobierno nacional contra el narcotráfico en Rosario no tiene respiro".
Para el legislador santafesino “los datos publicados no tienen desarrollo alguno. Por ejemplo, se menciona un plan implementado por el llamado comando unificado sin fundamentar qué significa la expresión “aportando lo mejor de sí en las calles de Rosario””.
“Tampoco hay información sobre el llamado despliegue de inteligencia criminal, cruzando información con otros organismos bajo una estrategia coordinada”, remarca Del Frade y agrega que “lado los 2.010 procedimientos realizados deberían explicarse en función de objetivos y metas que son desconocidos para la población santafesina”.
Según el diputado, “no hay una sola información sobre por qué se detuvieron 2.077 personas. Y, en un posteo de la cuenta de Instagram del Ministerio se dice que durante 2022 se incautó en Rosario 1.697 kilogramos de cocaína, teniendo en cuenta que hubo más de tres toneladas de cocaína que iban a salir por Terminal Puerto Rosario en 2022”. Para Del Frade “parece haber una notoria contradicción en esa cifra publicada en la solicitada”.
El integrante de la Cámara baja santafesina asevera que “no hay señal alguna sobre dónde y cuándo se hicieron esos secuestros, y enfatiza que “tampoco hay una sola mención a lo actuado en relación a cortar el flujo de armas, responsabilidad nacional. No hay alguna mención a la verificación sobre lo que entra y sale por los puertos privados de la provincia”.
Respecto a las fuerzas políticas del oficialismo y de la oposición, Del Frade señaló que “deberían, alguna vez, trabajar para eliminar los nichos de corrupción de las fuerzas de seguridad, cortar el lavado del dinero, construir política pública de seguridad democrática desde el ejecutivo y del legislativo y triplicar el presupuesto en trabajo, educación, cultura, alegría y deportes en los barrios hoy gobernados de facto por las bandas narcopoliciales”, y concluyó que el del narcotráfico “es un problema político, no militar”.
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