Después de 16 años, la provincia de Santa Fe vuelve a un escenario de polarización en las elecciones provinciales. Juntos Avancemos (PJ) y Unidos para Cambiar Santa Fe son los dos grandes frentes que se disputarán la Gobernación y que se llevarán la mayoría de las bancas en el Senado y en Diputados. Este año se terminó la era de las elecciones de tres tercios que tenían al Frente Progresista, al PJ y a Cambiemos como los principales protagonistas.
En 2007 fue la última elección donde el PJ y el Frente Progresista fueron los únicos protagonistas que monopolizaron la elección a gobernador y que se repartieron todas las bancas en la Legislatura santafesina. Ese año, Santa Fe estrenó el sistema electoral de las Paso y enterró la vieja ley de Lemas. El PJ llevó cuatro fórmulas a las internas, donde se impuso Rafael Bielsa, mientras que Hermes Binner y Griselda Tessio integraban el único binomio de la oposición.
Al mismo tiempo, Mauricio Macri llegaba a jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires y ponía en escena nacional al PRO. Ese dato no es menor, ya que Macri comenzaba a construir su armado nacional y Santa Fe fue uno de los primeros lugares donde desembarcó con la candidatura de Miguel Del Sel, en 2011.
Para Fanny Maidana, doctora en Ciencias Políticas y docente e investigadora de la UBA y la UNL, el cambio de sistema electoral, de la Ley de Lemas a las Paso, fue un elemento importante para abrir el juego a nuevas fuerzas.
"El bipartidismo fue muy alentado por el sistema de Ley de Lemas. Además, también hay una cuestión tradicional, partidaria, de conformación del sistema electoral en nuestro país y del sistema de partidos desde la aparición del peronismo, en la década del cuarenta fue una característica", explicó Maidana en diálogo con AIRE.
El enfrentamiento entre el peronismo y el radicalismo que dominó en términos electorales gran parte de la mitad del siglo XX en el país, también se reproducía en las provincias.
Para Maidana, la ley de Lemas promovió ese bipartidismo porque, al evitar las internas, promovía la creación de distintas fracciones dentro de los partidos políticos que competían en la elección general. Pero todos quedaban contenidos.
El costo era sostener un sistema que históricamente fue muy cuestionado porque desvirtuaba el resultado electoral. "Ocurrió tres veces que quien se convirtió en gobernador de la provincia de Santa Fe no era el candidato que había tenido mayor cantidad de votos en términos individuales. Y las Paso generaron un nuevo esquema, porque un cambio en el sistema electoral repercute en el sistema de partidos y les implica tener que adaptarse a ese nuevo esquema", afirmó Maidana.
En ese sentido, la investigadora dijo que al justicialismo le tocó ordenar todas las fracciones internas que tenía y que funcionaban casi, automáticamente dentro del partido. Mientras que consideró que la aparición del PRO también terminó generando un nuevo esquema, el tripartito.
Los cambios políticos en Santa Fe
Luego de las elecciones de 2011, 2015 y 2019, cuando claramente hubo una división de los resultados en tres tercios, Maidana dijo que la disolución del Frente Progresista, Cívico y Social también genera un nuevo esquema y un reajuste de las reglas entre los distintos competidores.
Al ser consultada sobre si el modelo de la grieta que prevalece hace años en la Argentina se terminó imponiendo en Santa Fe, la docente de la UBA y la UNL respondió: "No sé si tanto en términos discursivos, yo lo observaría más desde una cuestión de reorganización partidaria. Hay una cuestión que es muy clara y que tiene que ver con que en política nada es estático y hay permanentemente reorganizaciones de los esquemas políticos".
Por su parte, Emilia Perri, doctora en Ciencias Políticas, docente investigadora de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, dijo que hay dos miradas que se pueden hacer sobre el escenario de grieta en Santa Fe. Por un lado, señaló la bajada a la provincia del escenario nacional que tiene como eje el kirchnerismo y el antikirchnerismo.
Sin embargo, advirtió que lo llamativo, a diferencia de años anteriores donde esa división se observaba entre frentes, hoy la disputa se está dando hacia adentro de los frentes. Ese es el caso de la interna entre Carolina Losada y Maximiliano Pullaro.
Pero Perri señala que también hay actores nacionales se hicieron eco de esa disputa interna. "Me parece que eso habla de otra grieta, donde la grieta principal es la cuestión nacional", afirmó en diálogo con AIRE.
El otro punto que analiza Perri es que, si bien en las últimas elecciones hubo escenarios de tres tercios, la politóloga afirma que el sistema electoral de la provincia de Santa Fe propicia escenarios de grieta.
"Nosotros tenemos un sistema electoral que promueve las mayorías, entonces también creo que hay una lectura por parte de ciertos actores, sobre todo de aquellos actores que se asociaron a los gobiernos del Frente Progresista Cívico Social, que hay un aprendizaje de decir, «no podemos ir solos, no podemos quedar por ahí como un frente provincial o como un partido provincial y tenemos que empezar a unirnos en coaliciones electorales más amplias»", argumentó.
"Santa Fe también está viviendo una reorganización", dijo Maidana y agregó: "Hay que pensar que 2019 fue el año en el que el peronismo volvió al poder. Santa Fe estuvo fuertemente dominada por el peronismo durante 24 años y luego llegaron las tres gestiones del Frente, que también significaron reorganizaciones internas".
Por eso, para la especialista más que hablar de grieta, en Santa Fe se debe hablar de polarización, pero ya no entre partidos, sino entre frentes que generan agrupamientos que también van variando de acuerdo al contexto histórico.
La muerte de Miguel Lifschitz cambió el escenario de la oposición
Uno de los elementos que cambió el escenario político en Santa Fe fue el fallecimiento del exgobernador Miguel Lifschitz, quien murió el 9 de mayo de 2021, en la pandemia de covid. El entonces presidente de la Cámara de Diputados de la provincia era una figura que organizaba la oposición en Santa Fe y que garantizaba la subsistencia del Frente Progresista.
Su desaparición física dejó sin un líder político a la oposición y todos rearmaron su juego. El radicalismo santafesino, apoyado en el escenario nacional, empezó a dar señales cada vez más claras de su acercamiento a Juntos por el Cambio y a tensionar el Frente Progresista.
Ya sobre el cierre de alianzas para las elecciones de este año, los sectores mayoritarios del socialismo cedieron y se sumaron al frente de frentes Unidos para Cambiar Santa Fe, junto al PRO, la UCR y otros partidos.
La experiencia es tan reciente que cuesta hablar de una construcción política con futuro y con bases sólidas. Para que eso suceda, más allá de la necesidad de la existencia de un plan de gobierno –del cual se conocen pocos detalles–, Unidos va a necesitar, en primer lugar, pasar la tormenta de las Paso. Los duros cruces internos abrieron un signo de interrogación sobre lo que quedará en pie después del 16 de julio para la elección general del 10 de septiembre.
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