La jornada electoral del domingo estuvo signada, sin dudas, por la sorprendente elección del libertario Javier Milei quien, contra todos los pronósticos, quedó consagrado como el candidato individual más votado y llevó a La Libertad Avanza a ser el espacio más elegido en todo el país.
Este batacazo del libertario produjo un cambio radical en el mapa electoral y, lejos de poder anticipar cómo será el desenlace de las elecciones de octubre, agrega mayor incertidumbre a lo que queda de la contienda.
El dato clave es que la irrupción de Milei, con el 30,22% de los votos, reconfiguró el escenario electoral. Ya no quedará dividido en dos conglomerados principales –Juntos por el Cambio y Unión por la Patria–, sino que estará dividido en tres tercios prácticamente iguales.
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Esto permite arrojar una primera conclusión: si estos resultados se replican en octubre, el balotaje será inevitable. La incógnita es quiénes serán los dos contendientes.
El “fenómeno Milei” se nutrió de los votos desencantados de las dos coaliciones, aunque Juntos por el Cambio sufrió el impacto más duro. La principal coalición opositora perdió nada menos que 15 puntos respecto de las elecciones legislativas de 2021, cuando cosechó el 42% de los votos. La marca cosechó el 28,26% de los sufragios, apenas un punto por encima del oficialismo. Una diferencia escuálida si se considera que enfrentaba a un gobierno corroído por el fracaso en su lucha contra la inflación y la suba de la pobreza.
Patricia Bullrich, la ganadora de la primaria presidencial de Juntos por el Cambio ante Horacio Rodríguez Larreta, deberá tomar nota del mensaje que arrojaron las urnas si pretende ganar en octubre.
Si algo dejó en claro esta elección primaria es que las estructuras partidarias han demostrado ser totalmente inútiles para ganar una elección. Lo demostró Milei que, sin aparato político en buena parte del país, supo catalizar un estado de ánimo colectivo dominado por el enojo, el hartazgo y la fatiga con la dirigencia política.
El triunfo de Milei también pone en serios aprietos a Sergio Massa, el ministro y candidato de Unión por la Patria. El resultado de las urnas no solo derrumbó al kirchnerismo al escalón más bajo de su historia electoral, sino que abre una incógnita sobre el comportamiento de los mercados en los próximos dos meses ante el escenario de incertidumbre que plantea la elección de octubre.
La única esperanza a la que se aferra es la de poder arañar los votos moderados del centro que dejaron vacantes Horacio Rodríguez Larreta, el gran derrotado en las elecciones, y el cordobés Juan Schiaretti, que no pudo siquiera ganar en su provincia frente al fenómeno Milei.
Cuando pase la sorpresa y el impacto inmediato que esa sorpresa tendrá en el escenario político y en las variables económico-financieras empezará a poder evaluarse cuán consistente es este escenario que acaba de abrirse.
La pregunta inicial más relevante es si Milei capitalizará este triunfo para sumar más votantes o si este resultado hará revisar su acción a muchos de los que lo eligieron como instrumento de castigo antes que por adhesión a su figura y su proyecto.
La respuesta que tenga ese interrogante determinará si este panorama es circunstancial o si se consolida un nuevo mapa político.
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