Luego de votar, Bullrich sostuvo que “la elección en la ciudad de Buenos Aires fue un desastre” y admitió que intentó votar en siete oportunidades.
Primero votó los comicios generales con el método tradicional, el de papel. Dejó el sobre en la urna, sonrió para las cámaras y continuó a emitir el sufragio de los candidatos locales. La televisión siguió en vivo la votación de la precandidata a presidenta por Juntos por el Cambio. A las 12:27 se paró frente a la máquina e ingresó la boleta electrónica. Y ahí quedó. Se veía su rostro de incertidumbre y de incomodidad. Pidió la ayuda de colaboradores. Le dieron una segunda boleta. Tampoco pudo. Una tercera. Fue inútil. Tuvieron que cambiar la máquina. Ya habían pasado más de diez minutos. Los canales de televisión lo transmitieron en directo. Bullrich tuvo tiempo hasta para sacarse una selfie con quienes la ayudaron a resolver los problemas.
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Lo resolvieron. A las 12:42, tras quince minutos de demora, ingresó finalmente su voto electrónico en la urna. El suceso televisado sirvió de reflejo de lo que alertó la jueza electoral de la ciudad de Buenos Aires, María Servini. La magistrada señaló que en algunos colegios las máquinas llegaron recién ayer a la noche, que en otros no están o no funcionan.
La bronca de la titular del PRO fue a raíz de los 26 minutos que tardó en votar por los problemas en la máquina electrónica en la que se elige al jefe de Gobierno de la Ciudad: “Tuve que votar como siete veces y me cambiaron la máquina porque no funcionaba”. Y reveló que “votaba a una lista y terminaba saliéndome otra”.
“Resulta preocupante el grado de improvisación con el que se han manejado tanto la empresa contratada para la provisión e instalación de las máquinas de votación, como el propio Instituto de Gestión Electoral de la Ciudad de Buenos Aires, evidenciando una impericia nunca antes vista en la organización y ejecución de un proceso electoral”, criticó Servini. En las redes, los comentarios de los votantes coinciden en el malestar: retrasos, desorden y desconocimiento con el uso de la máquina y la boleta electrónica en los comicios porteños.
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