El peronismo, representado por los gobernadores y sus legisladores en el Congreso, espera con ansias que en esta segunda etapa de su gobierno el presidente Alberto Fernández suelte las amarras que hasta ahora lo ligaron al kirchnerismo para avanzar hacia una agenda política y económica menos ideologizada y más concentrada en la producción y el empleo. Tras la derrota electoral, el primer mandatario empezó a dar señales en ese sentido, aunque persiste la incertidumbre sobre si, efectivamente, Fernández está dispuesto –ahora sí– a independizarse de su mentora.
Los últimos gestos de Fernández y de su entorno más cercano no pasaron desapercibidos en la comunidad política y económica. Por caso, la decisión del presidente de que las candidaturas del oficialismo con vistas a 2023 se diriman en elecciones internas es un tiro por elevación al kirchnerismo, que hasta ahora ha digitado la mayoría de las postulaciones. También causó ruido interno la actitud de Matías Kulfas, ministro de Producción y hombre del riñón presidencial, cuando públicamente desautorizó al secretario de Comercio Interior Roberto Feletti, uno de los hombres dilectos de Cristina Kirchner. Feletti, obsesionado en mostrar resultados –por ahora esquivos– en la lucha contra la inflación, había sugerido un aumento en las retenciones a la carne. Kulfas lo cruzó.
“A lo mejor tuvo una actitud que no fue la más indicada, porque no es lo más apropiado esto de pensar en voz alta siendo un funcionario”, replicó el ministro. Quien también se plantó, aunque no en público, en contra de aumentar las retenciones fue el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. Todos gestos de autonomía impensados hace apenas dos meses atrás.
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Entretanto, la disputa en sordina entre peronistas y kirchneristas está asomando en el Congreso: mientras Sergio Massa busca impulsar una agenda focalizada en la economía y la producción, Máximo Kirchner y La Cámpora insisten en avanzar en las leyes ambientales pendientes, como la polémica iniciativa que grava a los productos envasados. Este proyecto finalmente no prosperará: ni siquiera los diputados aliados al oficialismo la toleran.
En el Senado el encono hacia el kirchnerismo es más evidente. La derrota del Frente de Todos en seis de las ocho provincias donde se eligieron senadores dejará al oficialismo sin la cómoda mayoría que ostentaba hasta ahora. Esta situación no hace más que agudizar el creciente malestar del peronismo de varias provincias, que empiezan a ver a la vicepresidenta más como un lastre político en sus distritos que como la líder y estratega indiscutida de la coalición de gobierno que ven los kirchneristas dogmáticos con los que conviven en la bancada del Frente de Todos.
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“De qué nos sirve a nosotros seguir acordando con el kirchnerismo si Cristina tiene un 65% de imagen negativa en mi provincia”, dice un senador oficialista de la zona centro del país, región en la que el peronismo sufrió en las elecciones las consecuencias de las políticas impulsadas por la vicepresidenta.
Mientras tanto, Cristina Kirchner se refugia en un estratégico silencio. Solo hizo trascender, para calmar a los mercados –alterados por la falta de señales concretas por parte del Gobierno sobre el rumbo económico– que apoya las negociaciones que realiza el Gobierno con el FMI para renegociar la deuda. Sin embargo, este respaldo no significa que, finalmente, dé su venia al contenido del acuerdo que, inexorablemente, contendrá pautas de ajuste y de contención del gasto público.
“En la tendencia hay acuerdo, pero falta que Cristina le baje el martillo”, admite un ministro, con algo de resignación y preocupación. Ya se descuenta que la Argentina desembolsará el 22 de diciembre los US$1.880 millones que le vencen con el Fondo. Con suerte, el acuerdo llegará para marzo, cuando vence una cuota de capital de US$4.000 millones que la Argentina ya no tiene con qué pagar.
En el kirchnerismo explican el repliegue táctico de Cristina y afirman que no fue Alberto Fernández el que se independizó de su jefa, sino más bien la jefa quien ha decidido momentáneamente dejarlo jugar.
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