No hubo fuego en el Banco Central, sí una motosierra con dientes afilados, pragmatismo político, DNU y timonazo económico. El primer mes de Javier Milei como presidente de la República Argentina deja una cantidad y diversidad de hechos que se asemejan a su megaproyecto -conocido también como “Ley Ómnibus”- que modifica más de 350 normas.
Desde que se puso la banda presidencial, el libertario trató de imprimirle su estilo con varias medidas: algunas disruptivas y otras conocidas. "Hoy comienza una nueva era en Argentina”, fueron sus primeras palabras como presidente y de espalda al Congreso, ¿será?
Milei llegó a la Casa Rosada con la promesa de instaurar novedades a las páginas de historia de este país. Algunos de sus movimientos resultaron distintivos respecto a las gestiones anteriores, pero también reeditó varias recetas conocidas. Muchas de ellas similares a políticas impuestas durante la década de los ‘90, incluso hablando de “reforma del Estado”, tal cual lo hizo Carlos Saúl Menem.
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En el horizonte del líder de La Libertad Avanza está como objetivo principal el cambio estructural del funcionamiento de la economía. A eso se le suma la política y también implantar modificaciones sustanciales en el universo social y cultural del país.
En sus primeras semanas sacó a la cancha una serie de medidas económicas anunciadas por el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, el DNU dado a conocer por cadena nacional y un proyecto muy extenso y abarcativo que presenta cambios de todo tipo. El corazón de todas las iniciativas tienen algo en común: buscan la “desregulación” de la economía y el Estado o -analizado desde otro punto de vista- la re-regulación del Estado en función de ciertos grupos económicos. Depende de en qué vereda se pare quién analice las medidas dirá una cosa u otra. Lo que no quedan dudas es que la batería de políticas afectó, de una u otra forma, a prácticamente a todo el universo de argentinos y argentinas.
Con una estructura política reducida, sin gobernadores y con un bloque en Diputados y Senado pequeño, Milei decidió poblar sus filas con varias conocidas en el mundillo. Se apoyó en varios de ellos y los transformó en pilares, tal es el ejemplo de Federico Sturzengger que aún no tiene nombramiento oficial, pero fue uno de los cerebros del DNU y la “ley ómnibus”. En esa misma línea está “Toto” Caputto. La rosca la delega en otros integrantes de su mesa chica como el ministro del Interior, Guillermo Francos, o el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, entre otros nombres. Su hermana Karina Milei sigue siendo una pieza clave.
El presidente prometió en campaña y ahora avisa como presidente que vendrán meses complejos desde el punto de vista económico. La crisis existente se ve agravada y cada vez que puede inyecta en el debate público la “posibilidad de que se desate una hiperinflación”. En ese contexto, el gobierno decidió, entre otras tantas medidas económicas, liberar precios y hacer una devaluación en la que el dólar oficial subió su valor más de un 110% y acortó brechas con los otros tipos de cambio que poco a poco vuelven a ensancharse.
En la pública, Milei sigue intentando mostrarse como alguien diferente a sus antecesores. Continúa publicando memes en sus redes sociales, comenta publicaciones en X (ex Twitter), usa su campera de cuero y evita vestirse de manera formal, sale al balcón de la Casa Rosada a saludar y va a visitar a su pareja Fátima Flores al teatro. En lo discursivo sigue criticando a la “casta”, pero no solo incluyó a una parte importante en su equipo de gestión, sino que también ahora debe negociar. Tras una campaña a puro dogmatismo ideológico y teórico, en sus primeros pasos ya demostró cierto pragmatismo político a través de algunos cambios sobre la marcha que fue realizando.
En su horizonte asoma -desde su visión- el “escollo” del Congreso. El Poder Legislativo será el que le permitirá o no tener “superpoderes”, privatizar empresas del Estado, entre un innumerable listado de cambios que genera con sus proyectos. Por un lado, está el DNU y, por otro lado, el megaproyecto. Acá también entra a jugar la oposición: el peronismo por ahora se mantiene sin fisuras, aunque nadie asoma la cabeza como líder, el radicalismo redefine su norte, aunque parece guiñarle un ojo al libertario y el PRO llama a votar de manera positiva. Por otra parte, también está el grupo de “los gobernadores”, quienes tienen varios escaños en las cámaras y se ven afectados por la paralización en la obra pública y el recorte en el envío de fondos, entre otras cuestiones. Ahora se empezará a ver la muñeca política de Milei y su equipo.
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Mientras el Decreto de Necesidad y Urgencia carreteaba para despegar, otro factor de poder también entró en escena: el Poder Judicial. Con amparos de por medio frenó algunas de las medidas (las laborales) tomadas por el gobierno nacional. Los gremios también intentan hacerse lugar como pueden en la discusión pública y en ese contexto la CGT se desperezó, empezó a moverse y llamó a un paro general para el 24 de enero. En el medio hubo cacerolazos, manifestaciones ciudadanas espontáneas, otras organizadas por espacios políticos y también el anuncio de un “protocolo antipiquete”.
Futuro económico
Si bien parte de los anuncios y las medidas tomadas por Milei y el ministro de Economía Caputo ya están en vigencia, varias de ellas aún no impactaron en la “cotidianeidad”. Por ejemplo, la liberación del valor de las cuotas de las prepagas, los colegios o la quita de subsidios a los servicios públicos aún no impactaron en el bolsillo. Sí es el caso del aumento del precio de los combustibles, la carne, entre otros tantos alimentos, o el parate en la obra pública que ya generó despidos en el sector.
También habrá que prestarle atención a lo que ocurre con el acuerdo del FMI y las negociaciones que se puedan dar. En un andarivel paralelo será importante seguir la evolución del dólar. Si bien la brecha se había acortado entre el “oficial” y los otros tipos de cambio, se empieza a ensanchar esa diferencia y la suba de precios y la inflación empiezan a licuar la brecha. Esto podría ser la “tormenta perfecta” que anteceda a una nueva devaluación en los próximos meses.
La arena política
El Congreso tiene en su poder la decisión de picarle el boleto o no a las primeras iniciativas del libertario. Desde casi todo el arco político le recriminaron las formas y en algunas tribus tildan a sus movimientos de generar cambios inconstitucionales. Sus operadores políticos se mueven sigilosamente y realizan “micro negociaciones” políticas con diferentes sectores para ir engordando el escaso número que tiene La Libertad Avanza en ambas cámaras.
La calle será otro lugar de disputa. Con la mayoría de los salarios de las empleadas y empleados registrados, autónomos e informales golpeados -desde hace varios meses, pero ahora aún más- Milei tendrá que afinar muy bien sus movimientos para contener al universo de trabajadores y trabajadoras.
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