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Política Peronismo | Santa Fe |

El día que Cristina decidió jugar a todo o nada en Santa Fe

Hace apenas ocho días, Agustín Rossi decía en AIRE que no contaba con pruebas fehacientes del apoyo de Cristina Fernández a la lista de precandidatos consensuada con Omar Perotti. Con una foto, la vicepresidenta pulverizó cualquier atisbo de duda.

En política, jugar a todo o nada suele ser demasiado arriesgado. El camino es largo, el terreno fangoso y las consecuencias de ciertos actos pueden resultar imprevisibles. Sin embargo, Cristina Fernández decidió desafiar los riesgos y exponerse abiertamente a las inclemencias de la turbulenta interna del peronismo de Santa Fe.

Ocho días después de que Agustín Rossi ratificara su precandidatura a senador nacional y declarara en Aire de Santa Fe que no contaba con pruebas fehacientes de que la vicepresidenta hubiese brindado su apoyo a la lista consensuada por el gobernador Omar Perotti -"No me consta que Cristina haya hecho un acuerdo con Perotti", fueron sus palabras en el programa Creo-, Cristina Fernández publicó en su cuenta personal de Twitter una foto que pulveriza cualquier atisbo de duda.

https://twitter.com/CFKArgentina/status/1423386848848711684

En la imagen, aparece compartiendo la mesa junto a quien tal vez sea el hombre de mayor confianza de Perotti en la política, Roberto Mirabella; el precandidato a senador Marcelo Lewandowski; la precandidata a diputada nacional Magalí "Magui" Mastaler y una dirigente del riñón del Cristinismo, como María de los Angeles Sacnun.

Se trata de los referentes de una lista pensada para evitar las internas que finalmente se producirán el 12 de septiembre, luego de que el ahora exministro de Defensa se convenciera de que estaban las condiciones dadas como para presentar otra lista de precandidatos.

Existen indicios de que fue el presidente Alberto Fernández el que, de alguna manera, generó el escenario propicio como para que Rossi decidiera candidatearse en una provincia gobernada por un hombre como Perotti que, si bien llegó al poder de la mano de un acuerdo entre los distintos sectores del peronismo, nunca se ubicó dentro del espectro kirchnerista puro y duro.

La ecuación parecía tener sentido. La presencia de una lista encabezada por Rossi condicionaba a Perotti y lo obligaba a negociar con otras vertientes peronistas. Pero luego sobrevino la jugada inesperada: Perotti y Cristina, lapicera en mano, consensuando una lista de candidatos.

Un escenario insólito e intrincado

Rossi no quiso, no pudo o no supo detenerse a tiempo. Ahora, se presenta un escenario que dejaría perplejo a cualquier desprevenido y refleja cuán endebles fueron los acuerdos que contribuyeron a llevar al peronismo de Santa Fe al poder: un dirigente kirchnerista de la primera hora, como Agustín Rossi, enfrentando a una lista de candidatos avalados por Cristina Fernández; y un gobernador como Omar Perotti, enfrentando a su vicegobernadora, Alejandra Rodenas.

De un lado y del otro hay dirigentes incómodos con la situación. Quien crea que entre ambas listas existen diferencias ideológicas claras, se equivoca.

Ninguno de los involucrados en este juego es un novato en el arte de la política. Y todos saben que las estrategias planteadas resultan, cuanto menos, de riesgo.

Agustín Rossi se enteró por televisión de que Alberto Fernández ya no lo quería como ministro de Defensa. Y en el complejo armado de sus listas, terminó asociándose con sectores del peronismo santafesino atravesados por las sospechas. De hecho, el senador Armando Traferri deberá presentarse en pocos días ante la Justicia en una causa relacionada con el juego clandestino. Un caso que terminó dinamitando la imagen de los senadores que decidieron sostener los fueros del legislador del departamento San Lorenzo.

Sin embargo, también Cristina Fernández, Alberto Fernández e, incluso, Omar Perotti, arriesgan en este juego.

Entre los comentarios que siguieron al posteo de la fotografía en la cuenta de Twitter de la vicepresidenta aparecen muestras de apoyo para Agustín Rossi, quien siempre fue incondicional a la causa kirchnerista.

¿De qué manera asimilará el verdadero militante del kirchnerismo este acuerdo de cúpulas? La fidelidad de la militancia hacia Cristina es innegable. Pero en este caso, Cristina optó por soltarle la mano a un hombre que siempre le fue leal. No parece un dato menor. Al menos para tenerlo en cuenta, aunque el dictamen del electorado recién se conocerá en las urnas.

Las primeras encuestas que circularon por estos días relacionadas con la interna del peronismo santafesino dieron algunos puntos de ventaja de la lista de Rossi. No parece algo ilógico, teniendo en cuenta que se trata de un dirigente con amplio nivel de conocimiento y al menos cinco campañas electorales provinciales en sus espaldas.

En diciembre de 2005 accedió a la Cámara de Diputados de la Nación y fue propuesto por Néstor Kirchner como presidente del bloque del Frente para la Victoria; en 2007 cayó en las primarias a gobernador frente a Rafael Bielsa; y en las sucesivas elecciones generales en las que participó luego osciló entre el 22 y el 25% de los votos. Un techo demasiado bajo si resultara vencedor en las Paso y se convirtiera en el mascarón de proa del peronismo de Santa Fe.

La campaña recién comienza y las cartas parecen estar echadas de manera descarnada. El peronismo de Santa Fe se juega a todo o nada. Y Cristina Fernández decidió desafiar los riesgos y exponerse abiertamente a las inclemencias de la turbulenta interna.

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