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Política Presupuesto 2025 | Inversión | servicios públicos

El ajuste en el presupuesto 2025: la inversión en servicios públicos será la menor en 10 años

La inversión pública será la más baja de los últimos 10 años. El “gasto social” acumularía una contracción del 28% de octubre de este año a diciembre de 2025.

Las cifras proyectadas de inversión o gasto del presupuesto 2025 –siempre diremos que poner dinero en salud, educación, seguridad, obras públicas y salarios es una inversión, pero que se computa como gasto en los asientos contables– deberían ser examinadas contra proyecciones inflacionarias más realistas que las contiene el mismísimo proyecto de garantías para acreedores internos y externos. Porque de eso se trata.

Es así que el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas elaboró un informe contrastando todas las cifras del proyecto de presupuesto 2025 con las estimaciones inflacionarias del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el Banco Central de la República Argentina. Hay que aprovecharlo porque, como asegurara el presidente Javier Milei, “existe por ahora”.

Veamos las proyecciones inflacionarias del gobierno para el año en curso y el que viene. Según el proyecto que se debatirá reasignando partidas internas (porque la orden y el límite está en el superávit fiscal, sin tocar los subsidios a la riqueza), la inflación de 2024 cerrará en 104% y la de 2025 en 18%; lo que obliga en el último trimestre a acumular un índice del 2,4%, un disparate pues en todo el año no hubo un solo mes en esa cifra y debería caer a menos de 1 punto (0,8%) mensual hasta diciembre, mes tradicionalmente inflacionario por la suba del consumo y los precios en casi todos los rubros que considera el IPC.

Según el REM, en su última publicación (setiembre 2024), la inflación proyectada para el período diciembre 2023/24 será del 123,6% y para los 12 meses del año entrante ascendería hasta el 38%. La diferencia en las estimaciones es de un 19,6% para éste año y de 20% para 2025. En el cuadro lo presentamos gráficamente.

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Ajustemos ahora los vaticinios a la baja de Milei y Caputo. El primero es una recuperación del gasto público real del 4% para el próximo año, pero que con las estimaciones del REM se transforman en una reducción del 11%. Según el informe del instituto que dirige Claudio Lozano, si incorporamos además la proyección del último trimestre de 2024, el ajuste acumulado sería del 34% para el bienio 2023-2025.

Pero veamos el desglose según las partidas más afectadas. Los subsidios a la energía y al transporte (que impactan en las tarifas) reflejan una caída del 65% en energía y combustibles y del 50% para el transporte.

En el caso de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que de aprobarse el presupuesto tal como está perdería su ajuste automático por inflación, la motosierra le haría perder un 7% en términos reales, lejos del +8% con el que los legisladores de La Libertad Avanza (y aliados del PRO, el radicalismo, peronismos provinciales y otras micropymes) lo defenderán en la Cámara de Diputados primero y en el Senado después.

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La misma suerte que la AUH afectaría a las demás asignaciones familiares contributivas y las pensiones no contributivas para madres, con reducciones del -21% y -23% respectivamente.

En las partidas que afectan servicios del Estado nacional, Educación y Cultura será ajustada un -45% e incluso considerando las estimaciones del proyecto de presupuesto gubernamental registrará la menor asignación de recursos en los últimos 10 años, un 0,88% del PBI que estará por debajo de lo invertido en 2023 (1,48%) y en 2024 con presupuesto prorrogado y ajustado por inflación (0,91%).

Dado que –gracias a la reducción de sobretasas del FMI para deudores que recibieron más dinero del que les correspondía según cuotaparte– todos los argentinos y argentinas somos un 50% más ricos (otro disparate sin asidero abstracto ni real), la promoción y asistencia social también caerá un -61%, el financiamiento para agua potable y alcantarillado un -68% y para vivienda y urbanismo un -56%. Vemos en el siguiente cuadro la caída de la inversión (ajuste del gasto para la jerga) en el rubro servicios sociales.

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La hipótesis 1 muestra los resultados según las proyecciones del gobierno nacional del IPC 2025 (18%) y la hipótesis 2 es la que calcula el IPy PP según el REM (38%). Con la misma lógica analicemos los servicios económicos, que contienen rubros de impacto directo en la economía de particulares y empresas y en el que se destacan las caídas bianuales de la inversión en energía, combustibles y minería (-65%), comercio y turismo (-70%), industria (-55%) y transporte (-49%).

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Pero las cifras más impactantes ajustadas, son las que han quedado bajo la órbita del otrora Ministerio de Decapitar Humanos (75 funcionarios renunciados en poco más de 300 días, uno cada cuatro días). Los números de los recursos asignados a los programas Potenciar, Volver al Trabajo y Acompañamiento Social caen un -73% respecto de los fondos asignados en 2023 y la pensión no contributiva por invalidez -56%. Las becas educativas Progresar prácticamente desparecen (-69%).

Achicar el Estado: victoria cultural y consenso nacional

Lo hemos señalado en otras oportunidades: la victoria cultural esencial de las clases dominantes de cualquier país y en cualquier época de la historia, es lograr que los siervos de la gleba, trabajadores, desposeídos o como quiera nominárselos, adquieran los valores y se piensen con la cabeza de los dueños de la tierra, de los empresarios, de los patrones capitalistas. Que crean que sus sueños, ideas y proyecto coinciden perfectamente y que ahí hay un camino y un destino para ellos, consumiendo segundas y terceras marcas, pagando en cuotas zapatillas, IPads, autos, viajes, maravillas del derrame.

Pero “achicar el Estado para agrandar la Nación” es otra de las victorias importantes y que tiene un elevado consenso en el 99,7% del arco político argentino y en la mayoría de los votantes, sin importar a quién voten.

En el caso de las partidas asignadas para los Ministerios de Gobierno, todos ajustan a la baja, con excepción de la Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Salud. En el cálculo del IPyPP el Ministerio de Justicia pierde -18% interanual 23/24 y -77% para el bienio 23/25. El Ministerio de Capital Humano (que sigue sin repartir alimentos que vencen el 31 de octubre venidero, otro tema que pasó al olvido demasiado rápido) pierde -9% interanual 23/24 y -36% en el bienio 23/25. “Achicar el Estado para agrandarles el bolsillo a los empresarios”, es el lema de la gestión, que incluye la poda de 50 mil empleados estatales y contando, tal como se ve en el último cuadro.

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El ajuste acumulado y total es de más de un tercio, considerando los últimos dos años presupuestados, una enormidad. Y no nos explayamos acerca de que la pérdida de las jubilaciones explica el 25% del superávit fiscal de Milei y la transferencia a las provincias el 16%.

Digamos entonces algo que permite entender por qué semejante recorte no produce un escándalo social antes que un estallido, porqué los gremios estatales (los que están decididos a resistir algo y como pueden, no los que firman actas paritarias libertarias del 3% para el último bimestre) repasan frustrados los niveles de aceptación con que aún cuenta el presidente cuando habla de estatales numerosos, caros, vagos e incapaces.

Antes del balotaje escribimos que (sin decir jamás que Milei y Massa daban lo mismo) los y las argentinas debían optar entre dos promesas de ajuste: votaran lo que votaran, votaban ajuste. El menor ajuste posible para cumplir las metas comprometidas con el FMI y contentar a las clases dominantes o el mayor ajuste de la historia sin medir el desastre humanitario que provocaría, sin empatía social alguna. Eligieron lo segundo.

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Solo traeremos a colación un par de cifras del último presupuesto presentado por Sergio Massa al Congreso: seguridad social (-4,3%), servicios sociales (-2,3%), energía, combustibles y minería (-12,7%) y la partida de transferencias a las universidades nacionales sufría un recorte del -18% en términos reales.

Nada de esto justifica el ajuste feroz de Milei, pero sí explica el hartazgo y la falta de diferenciación clara y concreta para polarizar una oferta electoral sobregirada hacia la derecha.

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Otras épocas. Hoy el peronismo se debate entre la insignificancia electoral de opciones marginales y la ofensiva de Cristina y La Cámpora para subordinar a Kiciloff.

Otras épocas. Hoy el peronismo se debate entre la insignificancia electoral de opciones marginales y la ofensiva de Cristina y La Cámpora para subordinar a Kiciloff.

Spoiler que queda escrito para las elecciones legislativas de 2025 y que no pensamos esconder: está visto que Milei cree que puede ganar ajustando, eso hasta ahora no pasó antes, pero él cree que las fuerzas del cielo lo ayudarán a hacer historia. Nosotros no tenemos dotes adivinatorias y el periodismo político y económico no debieran mezclarse con la astrología ni los chimentos. Pero si el peronismo persiste una interna destructiva, inexplicable, que está pronta a cumplir cinco años y sigue prometiendo algún pasado feliz como futuro probable, no importa cuánto caiga Milei en las encuestas de imagen, sus mandantes (algunos de los cuales lo aplaudieron de pie en el Coloquio de Idea bajo el lema “Si no es ahora, ¿cuándo?”) tienen el futuro electoral y políticamente asegurado, por mucho más tiempo que el que dure este gobierno.