menu
search
Política opinión | Alberto Fernández | Cristina Fernández de Kirchner

Desde Buenos Aires y Santa Fe, Cristina Kirchner y Alberto Fernández oficializaron la interna 2023

Los votantes del Frente de Todos no quieren otro tapado bendito, la quieren a ella, con o sin PASO. Los que ataron su suerte al presidente no tendrían problemas con una fórmula de Alberto pero sin Alberto. Se largó la carrera presidencial, mientras Massa sigue ocupado en asegurar que el peronismo llegue competitivo.

“La próxima pandemia nos encontrará unidos o derrotados” es una actualización caprichosa y posible de una de las 1000 frases históricas que inventó Juan Perón; pero no solo creó ese refranero – que incluye las 20 verdades peronistas - sino que edificó con los recursos y actores disponibles (no de la nada, nadie hace política en el vacío o desechando las condiciones materiales y simbólicas realmente existentes, ni Lenin, ni Mao, ni Fidel) un país que no existía y sin el cual hoy no habría una solución burguesa pero maldita, que no existe en Chile, Perú, Venezuela, Uruguay e incluso Brasil, donde Lula se parece a un Perón sin movimiento de respaldo.

El problema – que no es la inflación ni la pésima distribución de la renta - no es uno, sino que son dos. Que la unidad del peronismo – y la justa y necesaria mención de la macridemia, la pandemia y el impacto global la guerra ruso-ucraniana - ya no alcanzan para garantizar ninguna victoria y que (como asegura Cristina) las limitaciones de los populismos estatalistas para mejorar las condiciones de vida de sus votantes, socava su legado histórico y respaldo electoral, le baja el precio a la democracia como el mejor sistema conocido para gestionar las demandas populares, habilitando la humorada irónica que pide incluirla en el Programa Precios Cuidados; pero no para que no suba sino para que no siga bajando.

A Cristina le quita el sueño – además de su propia seguridad y la endemia de racismo político que la asedia o la economía bimonetaria - eso que denominó “insatisfacción democrática” y que algunos intelectuales y politólogos europeos ya habían relevado ante el fracaso de las socialdemocracias y otros clivajes de “centro-izquierda” para mejorar los estándares de vida de sus pueblos, para asimilar el desafío de las migraciones que el capitalismo promueve por guerras y hambrunas cuidadosamente planificadas; ese capitalismo que desafía permanentemente a sus variantes más compasivas, más inclusivas y sazonadas con dosis variables de perspectiva de género, abierto a casi todas las autopercepciones, aborto y hasta drogas legales; porque sabe que no hay presente ni futuro con propuestas competitivas por fuera del capitalismo y que mucho (mucha desigualdad, mucha pobreza, mucho odio) nunca es suficiente.

Cristina Kirchner en la UOM de Pilar 2.jpg
En tono de campaña electoral, la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió a los desafíos económicos que enfrenta la Argentina.

En tono de campaña electoral, la vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, se refirió a los desafíos económicos que enfrenta la Argentina.

Hay otras fórmulas para definir lo que Cristina menciona: “envilecimiento de las fuerzas populares”, “crisis del compromiso comunitario”, “ruptura del pacto de representación popular”, “impotencia operativa para administrar el conflicto social o la disputa por la concentración de la riqueza” y siguen las nominaciones. Hay quienes hablan del fin de un ciclo para el sistema político, hegemonizado por dos Frentes, dos maquinarias de representación que se alucinan diferentes, pero tocan una misma partitura con matices más o menos categóricos, asimilados al programa económico y político de un establishment que le lleva mucha ventaja a la política, en unidad de criterios y objetivos, en la formación de cuadros para la continuidad de un proyecto que no es de país, pero que lo subordina de hecho.

Horacio González, mirando el 17 de octubre desde el presente decía que Perón era “lo inasimilable, lo imprevisto, la única fuga y fractura” de un sistema que fue tomado por sorpresa. Hoy, avisados todos, lo único inasimilable que tiene el peronismo es Cristina, pero también lo tiene a Alberto y a Sergio Massa, porque como ya sabemos: el peronismo será revolucionario o será otra cosa.

Cristina en Pilar, Alberto en Santa Fe: el peronismo en el poder

La carga emotiva y la expectativa política generalizada que tenía la reaparición pública de Cristina era imposible de empardar, pero Alberto se presentó en la Feria del Libro Nacional y Popular santafesina junto al expresidente del estado plurinacional boliviano Evo Morales Ayma.

El presidente ya anunció en una exclusiva con El Destape que tiene ganas de revalidar, pero que si su candidatura es un obstáculo para la unidad y la victoria del peronismo, no tiene problemas de dar un paso al costado, pero al costado de la fórmula, al costado de Manzur-Tolosa Paz, al costado de Massa-Máximo y otras apuestas y operaciones por el estilo. Máximo - no Cristina, con quien no discuten todos los temas ni acuerdan en todos tampoco - deslizó que no era probable que Cristina compitiese el año próximo, al hilo del Máximo que cuando le preguntaron si su madre iba a jugar en 2019 decía que “ya entramos cuatro a Casa de Gobierno y salimos tres”, que había que pensarlo.

Hoy Cristina aplaudió, agradeció y dirigió con ambas manos el atronador clamor conque la recibieron, interrumpieron y despidieron del microestado de la UOM Pilar: Cristina presidenta! Pero solo soltó que “tengo un proyecto de país para recuperar la alegría” y que “voy a hacer lo que tenga que hacer para que el país pueda recuperar la ilusión”. No insinuó que “va a jugar” sino que va a jugar. A salvo del balazo que no salió, aclarando los tantos sobre los mercenarios contratados por empresarios vinculados al macrismo, todavía conmovida al pensar en sus hijos y nietos repasando imágenes horrorosas si el disparo consumaba el asesinato, Cristina va a ser candidata a presidenta si nadie se muestra más competitivo que ella.

Feria del Libro Nacional y Popular Alberto Fernández 6.jpg
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, participó, junto al exmandatario de Bolivia, Evo Morales, de la Feria del Libro Nacional y Popular que se realiza en la ciudad de Santa Fe.

El presidente de la Nación, Alberto Fernández, participó, junto al exmandatario de Bolivia, Evo Morales, de la Feria del Libro Nacional y Popular que se realiza en la ciudad de Santa Fe.

Una dificultad que Cristina reconoce, pero a la que está confinada por su condición de vice de un presidente con el que tiene muchos desacuerdos: cuando critica la peor distribución de la renta entre trabajadores y empresarios de la historia, cuando fustiga por los 17 puntos perdidos por los salarios metalúrgicos desde 2015, cuando pide un bono que el peronismo discute desde hace 6 meses, se lo está diciendo al presidente, pero también se lo está diciendo a sí misma. Y sabe también, lo tiene compulsado por dos encuestadoras al menos, que sus votantes, desilusionados y confundidos, no quieren votar a otre candidate ungido por ella, es Cristina presidenta, el que junte votos por centro-derecha a presidir el Senado. Cristina es el último reservorio y garantía de que ese otro país que era posible a partir del 2019 puede llegar a serlo desde diciembre de 2023.

Todes esperaban que fustigara a Alberto directa y duramente. No pasó, no estaba previsto más allá de las estadísticas sobre las debilidades del modelo económico del FDT. Alberto no tenía nada que contestar desde Santa Fe y no lo hizo, el albertismo residual liderado por el tridente Olmo, Cafiero y Vitobello lo impulsa a instalarse más decididamente y cruzar a la vicepresidenta cada vez que gane centralidad, twiteando o hablando en público. Pero el presidente volvió a decepcionarlos para ponerse a la altura y lanzar una de las frases más resonantes del día: “a ver si lo entendemos, primero le ponen la pistola en la cabeza a Cristina y después a todo el pueblo argentino”.

Pero hubo dos frases impactantes, y no las pronunciaron ni Cristina ni Alberto, sino el Secretario General de la UOM, Abel Furlán. “Yo me siento kirchnerista porque primero fui peronista, porque Néstor y Cristina fueron los que mejor interpretaron a Perón y Evita, la justicia social, la independencia económica y la soberanía política, si por eso nos acusan de ser kirchneristas seremos kirchenertistas en vez de peronistas”. Para el final una dejamos una que sí apuntó al corazón del albertismo, sin querer y apuntando para otro lado. “Que no se confundan los empresarios, los salarios no son los que se pueden pagar sino los que nos dan dignidad”. El punto para los que tienen memoria y archivo, eso es lo que sostuvo el exministro de Trabajo Claudio Moroni en noviembre de 2020.

Se largó la carrera presidencial. ¿Massa? Ocupadísimo en asegurar que el peronismo llegue competitivo.