En un escenario imponente como las Cataratas del Iguazú, los mandatarios del Mercosur se reunieron este sábado para la tradicional "foto de familia". Sin embargo, más allá del paisaje, la atención se centró en el gélido encuentro entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. El saludo fue estrictamente protocolar, sin sonrisas y con una distancia física que evidenció el actual estado de la relación entre Argentina y Brasil.
La cumbre, que inició pasadas las 9:30, busca unificar una postura firme tras el nuevo "plantón" de la Unión Europea, que postergó la firma del acuerdo comercial hasta enero de 2026 debido a las presiones agrícolas de Francia e Italia.
Dentro del bloque existe un creciente fastidio por las idas y vueltas de Bruselas. Mientras Lula da Silva se mostró cercano a Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay), Javier Milei mantuvo un perfil distante, ubicado entre Peña y el panameño José Raúl Mulino.
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Cumbre del Mercosur: un tanto distante, Milei posó para la foto grupal con las Cataratas de fondo
Los puntos clave de esta jornada en Foz de Iguazú incluyen:
Gesto protocolar: hubo saludo entre los líderes de las economías más grandes de la región, pero sin diálogo fluido ni muestras de sintonía política.
Agenda acotada: el presidente argentino, acompañado por el ministro Pablo Quirno, no tiene previstos almuerzos de camaradería ni reuniones bilaterales, limitando su paso por Brasil a lo estrictamente institucional.
Advertencia a Europa: el canciller paraguayo, Rubén Ramírez, fue tajante al señalar que, si bien hay voluntad de avanzar, los plazos del Mercosur "no son infinitos".
Con la postergación del tratado comercial como telón de fondo, la participación de Milei en esta cumbre refuerza su postura de priorizar los intereses comerciales sobre la diplomacia de cercanía con sus pares regionales.