Cambio climático, uso de agroquímicos, Vaca Muerta, minería: el presidente entrante, Alberto Fernández, comenzó a gobernar Argentina en una época en la cual la agenda ambiental aparece más prioritaria que nunca a nivel global y cada vez más presente también en las demandas sociales que estallan en diferentes rincones del territorio nacional.
Leer más ► El Parlamento Europeo declaró la emergencia climática y ambiental
En ese escenario, los primeros guiños que envió durante su discurso frente al Congreso nacional tras jurar en el mando fueron alentadores: ratificó la rejerarquización del área con la vuelta de Ambiente como ministerio (había sido degradado a secretaría hace tres años), dijo que el país va a cumplir el Acuerdo de París (que establece metas de reducción de gases contaminantes), afirmó que la encíclica ecológica del Papa Francisco Laudato Si' será “una guía ética” y, tal vez lo más importante de todo, se refirió de manera explícita a trabajar “por una transición ecológica justa”.
La mención a conceptos como agricultura familiar, cooperativismo y ordenamiento territorial dan la pauta que, al menos en lo discursivo, existe una intención de revisar el modelo de desarrollo regional, hoy anclado en una visión extractivista donde la minería, la agroindustria y el fracking ocupan un lugar preponderante.
Un detalle no menor: el flamante ministro, Juan Cabandié, llega con ninguna experiencia al cargo. Sus equipos técnicos y la voluntad política que ejerza demostrarán si ese defecto inicial queda resuelto, o no.
¿Qué es la “transición justa” que mencionó Alberto Fernández?
La idea de estar parados en un momento en el cual urge revisar a fondo los modelos de desarrollo está cada vez más instalada. Así lo advierte cada vez con más énfasis la comunidad científica internacional, que multiplica la información sobre la inminencia de una crisis climática sin precedentes.
Leer más ► Las claves científicas de una crisis climática que es cada vez más grave
La organización ambientalista Farn, que acaba de presentar la carta pública “lo ambiental como política de Estado”, lo explica así: “Las consecuencias de esta crisis golpearán con más fuerza los sectores en situación de vulnerabilidad de nuestra sociedad, por lo que la necesidad de actuar frente a la emergencia ecológica no puede esperar”.
Allí aparece la noción de transición justa, que significa que esta transformación del modelo productivo sólo puede ser legítima si está acompañado de justicia social: “la agenda ambiental debe construirse entendiendo las causas que generaron la crisis ecológica y climática en la que estamos, pero mirando más allá. Hay que aceptar que la expansión del capital sin ningún límite social o ambiental solo sirve para acentuar las desigualdades globales y locales” señala la Farn.
Laudato Si' como “meta ética y ecológica”
“Estamos inspirados en la encíclica Laudato Si de nuestro querido Papa Francisco” dijo el presidente. Esa encíclica papal publicada en 2015 se ocupa, entre otros puntos, de la realidad argentina y menciona los daños ecológicos que ocasiona el actual modelo de agronegocios.
También denuncia la catarata de problemas derivados de la práctica de monocultivo de la soja en la pampa agrícola: deforestación, pérdida de biodiversidad, aplicación indiscriminada de agroquímicos y afectación de las economías regionales tradicionales. “La expansión de la frontera de estos cultivos arrasa con el complejo entramado de los ecosistemas, disminuye la diversidad productiva y afecta el presente y el futuro de las economías regionales”, advierte el documento papal.
Leer más ► Agroquímicos: Diputados avanzó con una nueva legislación más restrictiva para Santa Fe
A la hora de explicar algunos de los factores que originan el calentamiento global menciona el aumento en la práctica del cambio de usos del suelo “principalmente la deforestación para agricultura”.
Te puede interesar




Dejá tu comentario