La fiscal de homicidios Ana Laura Gioria imputó esta mañana a Jonatan Gastón M. como coautor del delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de tres o más personas, por el ataque cometido contra Aurelio Monzón los primeros días de agosto. En la audiencia desarollada esta mañana en la sala 1 del subsuelo de tribunales, la fiscal le solicitó al juez Sergio Carraro la prisión preventiva del imputado.
La causa que investiga Gioria comenzó el pasado 6 de agosto, cuando un grupo de deportistas que se recreaba a la vera de la laguna Setúbal en el Club Náutico Azopardo divisó un cuerpo flotando en el agua. Inmediatamente se dio aviso a la policía y personal de la seccional 3ra se dirigió hasta el lugar.
Al sacar el cuerpo de la laguna los presentes pudieron observar los evidentes signos de violencia que presentaba el cuerpo del hombre. Los policías de la comisaría del barrio Candioti sospecharon que podía tratarse de Aurelio Monzón: sus familiares habían denunciado la desaparición hacía pocos días, y habían descrito un tatuaje en el pecho igual al que presentaba el cadáver.
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Vidas bajo el puente
La Unidad de Homicidios comenzó a investigar qué pudo haber pasado con Monzón. El hermano y la sobrina, quienes reconocieron el cuerpo de su familiar desaparecido, explicaron ante los investigadores que Aurelio residía debajo del puente Colgante, donde también paraban otras personas con las que Monzón generalmente compartía unos vinos.
Los investigadores lograron el testimonio de varias de estas personas. Un hombre de 74 años que también paraba allí aportó los primeros datos de quien consideraba sospechoso: lo describió como mal llevado y violento, y explicó que él había tenido problemas con este joven porque consumía drogas.
En tanto, otro hombre de 54 años precisó qué ocurrió esa noche con Monzón: estaban tomando unos vinos y un grupo de jóvenes le empezó a recriminar a Monzón que no aportaba dinero para comprar la bebida. Cuando la situación comenzó a ponerse más violenta él se retiró del lugar.
A los dos días del hallazgo del cuerpo, declararon ante los agentes policiales el joven hoy imputado y su hermano, y ambos hombres negaron conocer qué pasó con Monzón. Al tiempo, el hermano del imputado cambió su declaración y aportó datos importantes para reconstruir el hecho.
Antes de hablar con los investigadores, el hombre le contó lo que vio a su cuñada, pareja del imputado, y a su esposa. Las declaraciones de las dos mujeres coinciden en lo que les relató: que vio a su hermano, a Ema y al correntino pegarle a Monzón con golpes de puños y un machete, hasta que no se movió más, entonces le ataron los pies y lo tiraron al agua. De lo aportado por las dos mujeres surgió también que Jonatan se jactaba de haber “matado al viejo” y se burlaba de la policía porque “le dijimos cualquier cosa y se la creyeron”.
El hermano del imputado cambió su primera declaración en el mes de septiembre. El hombre explicó que tenía miedo de contar lo que había visto porque lo habían amenazado a él y a su hija para que no hable. Él estaba presente en el lugar, tomando con ellos, hasta que comenzaron a pelearse y su hermano junto a otros dos hombres comenzaron a agredir a Monzón. “Les pregunté qué hicieron y me dijeron ‘vos callate o te vamos a matar a vos y a tu hija’”, refirió la fiscal del testimonio aportado por el hermano del imputado.
La fiscal Gioria sostuvo que de las declaraciones surge que existió un acuerdo de voluntades para atacar a Monzón por parte de los tres jóvenes, precisó que “Ema” fue detenido esta mañana y que aún resta dar con la identidad del “correntino”, por lo que la posible pena que enfrentan los coautores del homicidio calificado es la prisión perpetua.
Además sostuvo que están presentes los dos riesgos procesales, tanto la fuga como el entorpecimiento probatorio, ya que el imputado no tiene arraigo, y los principales testigos en la causa son personas allegadas a él.
La defensora pública Leticia Feraudo cuestionó la imputación de la Fiscalía y remarcó que la herida fatal con el machete la propinó, según los testigos, el “correntino”. Además sostuvo que hay incongruencias entre las declaraciones de los testigos que le quitan credibilidad, y que el imputado tiene arraigo familiar y laboral, ya que trabaja en una ladrillería.
Sin embargo, el juez Carraro avaló la calificación del concurso premeditado por entender que el hecho de que los hombres le ataron los pies a Monzón y lo tiraron al agua es una clara muestra de haber intentado deshacerse del cuerpo para lograr desvincularse del ataque: “hubo un concurso de voluntades para evitar que esa acción sea conocida”, evaluó el magistrado.
En cuanto a los riesgos procesales, Carraro remarcó la actitud del imputado al inicio de la investigación, cuando intentó desviar el foco de atención de los investigadores y luego expresaba que “le dijo cualquier cosa a la PDI y se la creyeron”, e impuso la prisión preventiva de Jonatan Gastón M.
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