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Policiales Maxi Sosa | Ceres | Santa Fe

Un equipo antropológico se suma al caso de Maxi Sosa, el niño desaparecido hace diez años en Ceres

Su paradero es, desde hace una década, en uno de los mayores enigmas tuvo Santa Fe y el país. En 2025, la Corte ordenó reactivar la búsqueda del menor.

El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se sumó a la búsqueda de Maxi Sosa, el niño de tres años que en 2015 desapareció de Ceres y desde entonces se convirtió en uno de los mayores enigmas de Santa Fe y la Argentina.

La incorporación del organismo (no gubernamental y sin fines de lucro) fue dispuesta por el Juzgado y Fiscalía Federal de Rafaela y se dio luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó que la causa sea reabierta para encontrar algún rastro del menor desaparecido.

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Tras la convocatoria, integrantes del equipo forense se contactó con Daniela Sosa, la madre del niño, y le extrajeron muestras de sangre (hemáticas) las cuales serán incorporadas al Banco Nacional de Datos Genéticos de Personas Desaparecidas en Democracia, es decir desde 1983 a la actualidad.

Daniela Sosa mamá de Maxi Sosa desaparecido en Ceres
Daniela Sosa, la mamá de Maxi, frente al mural que pintaron por su hijo.

Daniela Sosa, la mamá de Maxi, frente al mural que pintaron por su hijo.

Con las muestras extraídas, los forenses buscan centralizar el ADN de Maxi Sosa en un lugar y cotejarlo con el de cuerpos de niños que hayan ingresado a distintas morgues judiciales del país desde el día de su desaparición a la actualidad.

Los investigadores además pudieron tener acceso al expediente judicial en el que figuran decenas de entrevistas, informes policiales y escuchas telefónicas que fueron interceptadas en el marco de una causa que pasó por dos fueros judiciales y dejó más dudas que certezas.

Diez años sin Maxi Sosa

La desaparición se dio el 21 de diciembre del 2015, cuando el menor quedó al cuidado de su tía (de 15 años por ese entonces) y su abuela, Patricia Sayago, ya que unos días antes, su mamá Daniela, había dado a luz en el hospital Ceres a Joaquín, el hermano menor de Maxi.

En ese momento, Patricia estaba en pareja con Ariel Malagueño, un jornalero y ambulanciero de la Colonia Montefiore —situado a unos 35 kilómetros de Ceres y al cual se accede por caminos rurales— por lo que ambos solían quedarse los fines de semana en el paraje norteño. Justamente, aquella fecha no fue la excepción por lo que Maxi viajó con su tía y su abuela hasta el pueblito.

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Maxi Sosa tendría 13 años y estaría así en la actualidad.

Maxi Sosa tendría 13 años y estaría así en la actualidad.

Según la investigación judicial, el 21 de diciembre -en horas de la madrugada- Maxi regresó a Ceres con su abuela y tía a bordo de la ambulancia de Malagueño, ya que el ambulanciero tenía que trasladar un paciente hasta el hospital de niños Orlando Alassia de Santa Fe.

Desde entonces, todo es un misterio en torno a lo que ocurrió con el menor. Por un lado, su abuela dijo que después de volver de Montefiore, se fue a su trabajo (una rotisería del centro de Ceres) y dejó a Maxi al cuidado de su hija.

Su tía, en tanto, supo decir que estaba dormida y escuchó que Maxi la saludó y de fondo una voz que le decía algo al niño. En principio dijo que le pareció que era su madre (la abuela del menor) pero después en el juicio no lo confirmó.

Los gitanos, el vecino o la abuela

En el inicio de la investigación se sospechó de que el menor se fue a lo de unos vecinos para ir a jugar con un amiguito y cuando salió de la vivienda pudo ser raptado por un grupo de gitanos que en ese momento estaba afincado en Selva (provincia de Santiago del Estero).

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Otra de las pistas apuntó a un vecino de Sayago, el cual declaró en su momento que había visto al niño en un descampado trasero y que luego pasó una camioneta y lo levantó. Pero posteriormente, cambió esa versión y dijo que vio al menor pedir pan y nada más supo de él. Pero ninguna de las hipótesis cobró fuerza y solo una llevó a tener personas detenidas y bajo sospecha de la Justicia: la que apuntó a Patricia Sayago y Ariel Malagueño como quienes supuestamente retuvieron al menor en Montefiore para luego entregarlo a una red de trata de personas.

Tal sospecha fue a partir de una escucha telefónica, interceptada seis meses después, en donde ambos hablaban y, según el diálogo que tenían, los investigadores establecieron que tenían al menor en el paraje norteño. Dicha escucha se dio el 26 de junio y fue considerada por los investigadores del área de Trata de Personas (a cargo de la pesquisa en ese momento) como trascendental.

Malagueño— Hola.

Sayago— ¿Cómo estás?

Malagueño— Acá, con frío, en la goma del tractor. Vo?

Sayago— ¿Qué hacen los chicos?, estoy acá acostada.

Malagueño— Aaaa eeee la yami estoy acá con la yami están mirando tele ahí están por bañar masi (o Maxi) recién viene de abajo había ido hasta del vasco…

Por esa escucha, tanto la abuela de Maxi como su pareja fueron detenidos, procesados y luego juzgados en el marco de un juicio que tuvo lugar en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, en el 2021, y en el cual los dos fueron absueltos de culpa y cargo.

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