Hace dos semanas, las revueltas de internos en las unidades penitenciarias de Las Flores, Coronda y Piñero ocasionaron muertes y graves daños materiales. Pensando en la puesta en funcionamiento del sector de talleres, desde el Instituto Autárquico Provincial de Industrias Penitenciarias (Iapip) proponen que sean los mismos internos los encargados de "levantar" las nuevas instalaciones.
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Así lo aseguró Claudio Marino, director del instituto, en diálogo con Aire de Santa Fe. "La verdad es que las prioridades en estos momentos son otras", dijo el funcionario en referencia a la emergencia sanitaria por la pandemia de coronavirus. "Pero estamos trabajando sobre una propuesta para que la Provincia nos permita comprar arena, cemento, y que los mismos internos supervisados por personal del Servicio Penitenciario, hagan los bloques para levantar los talleres y hacer sus instalaciones eléctrica y de agua", detalló.
Esto tendría múltiples ventajas, según precisó Marino. Por un lado, el costo económico sería menor que el que debería destinarse al reacondicionamiento de las estructuras dañadas durante los motines. Por otro lado, la construcción de los nuevos talleres se haría en un ala distante a los pabellones, evitando así que las estructuras sean dañadas en caso de nuevos disturbios. "Esto daría una solución definitiva". Desde el Estado, "he vivido tres motines: el del '89, el de 2011 y éste. La Provincia ha gastado fortuna en la puesta en funcionamiento de los talleres", dijo el titular del Iapip en el programa Emergencias 911.
Una tercera intención hay detrás de la propuesta de Marino: la continua apuesta del gobierno provincial en la reinserción laboral de los internos. "Estamos apostando mucho a la reinserción y es algo que no se venía haciendo", aseguró comparando anteriores gestiones provinciales. "En las unidades penitenciarias del sur de Santa Fe, el gobierno apostó a que los presos tengan herramientas, un oficio, una profesión, y la construcción de talleres para ello", expresó.
La apuesta por insertar a los presos en la sociedad y en el mercado laboral no se limita a la construcción de talleres en los penales, sino que se extiende a la oferta de la mano de obra en la reparación y construcción de instituciones como escuelas, centros de salud y de incluso, la remodelación del antiguo Hospital Italiano, según indicó Marino.








